El ministro ruso de Asuntos
Exteriores, Serguei Lavrov, enfatizó hoy aquí en las posturas
diametralmente opuestas que la Federación rusa y Estados Unidos
mantienen en relación con el problema de la región serbia de Kosovo.
Los asuntos del Derecho Internacional y la integridad territorial
son para nosotros una especie de línea roja que no podemos sobrepasar,
a menos que haya un acuerdo entre las partes implicadas, advirtió.
Al respecto criticó la política de Washington y algunos países
europeos sobre el tema, la cual viola principios fundamentales, sin
tener en cuenta la postura de Serbia.
No se trata solamente de un pequeño territorio en el oeste de los
Balcanes, sino de que Estados Unidos utiliza cualquier pretexto para
imponer el principio de actuación a su antojo, añadió el jefe de la
diplomacia rusa en declaraciones a la emisora radial Eco de Moscú.
En alusión a otro antagonismo entre el Kremlin y la Casa Blanca, el
canciller aseguró que Moscú dará una respuesta material al
emplazamiento del escudo antimisil estadounidense en Europa.
Estamos preparados para neutralizar cualquier riesgo inherente a la
creación de la tercera región de defensa antimisiles norteamericana
cerca de nuestras fronteras, afirmó Lavrov.
El ministro subrayó, empero, que la Federación rusa está dispuesta
a fomentar la transparencia recíproca, y en caso de que se propongan
serias medidas de confianza, no las rechazará.
Estas declaraciones del jefe de la diplomacia de Rusia anteceden a
la reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que someterá
hoy a debate abierto en Nueva York el problema del estatuto de Kosovo.