Son muchos los argumentos que nos llevan a pensar que Rolando
Rodríguez ha tenido un año intenso. Al parecer este historiador ha
dedicado los últimos meses a escuchar la voz de su conciencia. Por
eso le dio vida a un libro cuyo contenido es cantado desde el
título: Cuba: Las máscaras y las sombras. La primera ocupación.
Formado por dos tomos, el volumen pone de relieve "las
interioridades de una época determinante en el devenir de la nación
cubana". Lo publicó la editorial Ciencias Sociales. Durante la
próxima Feria Internacional del Libro los lectores podrán llevarse a
casa algunos de sus ejemplares. Si luego se vuelcan a remar en el
largo camino de sus letras regadas con un lenguaje ameno y
enriquecedor, disfrutarán de la oportunidad de encontrarse cara a
cara con ellos mismos.
Tal vez esa fue la razón que impulsó a Eliades Acosta, jefe del
Departamento de Cultura del Comité Central del Partido, en presencia
de Carlos Lage Dávila, miembro del Buró Político y Secretario del
Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, a definirlo como "una
hermosa y oportuna lección a los cubanos y demás pueblos del mundo
en tiempos de marea alta imperial, de guerras preventivas e
intervenciones humanitarias".
Sabedor de que en épocas recientes viene proliferando una
variedad de autores que movilizan su pluma para publicitar por los
altavoces de los medios de derecha capítulos mutilados de la
historia de Cuba y de otros países latinoamericanos, Acosta afirmó
que esta obra echa tierra al "falso jolgorio que han organizado
algunos historiadores sobre áreas poco estudiadas de nuestro pasado
que absuelven de culpas históricas al imperialismo estadounidense".
Esta investigación de Rodríguez (Santa Clara, 1940) es la
continuación de su libro Cuba: la forja de una nación y se
añade a un vasto expediente en el cual aparecen títulos como Bajo
la piel de la manigua; El largo camino de la independencia; Cuba y
José Martí; y Dos Ríos: a caballo y con el sol en la frente.