La película, una producción del ICAIC inspirada en la novela
Bertillón 166, con la que el escritor santiaguero José Soler Puig
obtuvo el primer premio entregado en el género por Casa de las
Américas en 1960, aborda pasajes de la lucha clandestina contra la
dictadura batistiana.
Esta nueva pieza de la cinematografía cubana —a todas luces, otra
clara demostración de que la historia puede ser ejemplar, consecuente,
honesta— cuenta con un elenco integrado por Larisa Vega, Carlos
Enrique Almirante, Yoraisy Gómez, Alberto Pujol y Fátima Paterson,
dentro de las figuras que asumen papeles protagónicos y personajes
secundarios.
Entre las locaciones que cambiaron su fisonomía en aras de una
ambientación que recreara la medianía del siglo pasado, figuran la
céntrica calle Enramadas, Trocha, San Félix, San Francisco, el antiguo
Cuartel Moncada y Cayo Granma.
La Chávez, oriunda de esta ciudad y ella misma protagonista en su
adolescencia de la lucha clandestina, incorporó al equipo de filmación
al director de fotografía Ángel Alderete y a Daniel Díaz en la
producción.
Tras seis semanas de rodaje en la capital, los realizadores
decidieron desembarcar en Santiago, ciudad que más allá de los
personajes es la verdadera protagonista de Bertillón 166 y, por
ende, de su nueva naturaleza fílmica.
"Leí por primera vez la novela —declaró Rebeca— todavía
impresionada por lo que había visto y vivido, como muchos otros, en
las calles santiagueras. Sin embargo, con su novela Soler me revelaba
facetas y zonas de esos momentos que yo no conocía, sobre todo las
complejidades de una Revolución naciendo, y dentro de ese tejido el
factor humano".
"Si tuviera que buscar una clasificación para esta película
—añadió—, diría que se propone ser un thriller político. Todo
ocurre en veinticuatro horas, un recurso realmente extraordinario que
la novela regala. Con Xenia Rivery, la guionista, hemos trabajado
mucho esta síntesis y hemos redibujado personajes que se ajusten más
al relato fílmico, reacomodado situaciones, aprovechando lugares como
el Cayo Granma. También con Ángel Alderete, el director de fotografía,
coincidimos en la concepción de que la cámara narre, que los silencios
ocupen un lugar y, sobre todo, no olvidar la geografía tan peculiar de
la ciudad."
Llevar al cine una de las obras de José Soler Puig (1916-1996)
deviene acto de justicia histórica con uno de los autores cuya voz y
estilo propios lo situaron entre los narradores emblemáticos de la
literatura de la Revolución.