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Memorias de un
cronista en Chicago
Cómo José Martí
describió los históricos crímenes cometidos el 11 de noviembre de
1887 en Estados Unidos
Mariagny
Taset Aguilar
Había
transcurrido poco más de año y medio desde que las calles de
Chicago se mancharon de sangre. Tras uno de los juicios más
injustos en la historia de Estados Unidos, la fiebre de culpar a los
humildes condenaba esta vez a cuatro obreros inocentes a morir en la
horca. ¿Su "crimen"? Reclamar ocho horas diarias de trabajo durante
una huelga en la primavera de 1886, reprimida al costo de la vida de
miles de trabajadores.
La ejecución tenía que
ocurrir frente a todos. La burguesía no buscaba entretener al
público, sino aterrorizarlo. Por eso aquel día de noviembre se
convirtió en una pesadilla que quedó por siempre en la memoria de
los espectadores.
José Martí, quien
vivió en el monstruo desde 1881, presenció la barbarie. Se
desempeñaba entonces como corresponsal allí del periódico
argentino La Nación. Escribiría en sus páginas:
"(...)
salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la
sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les
ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una
mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo
está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del
cadalso como en un teatro (...) Firmeza en el rostro de Fischer,
plegaria en el de Spies, orgullo en el del Parsons, Engel hace un
chiste a propósito de su capucha, Spies grita: `la voz que vais a
sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras
pudiera yo decir ahora'. Les bajan las capuchas, luego una seña, un
ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una
danza espantable..."
Cuentan que al día
siguiente cerca de 600 000 obreros fueron al entierro de quienes se
convirtieron, desde entonces, en los Mártires de Chicago. Hoy no
existe ninguna placa ni monumento en Estados Unidos que los
recuerde, ni tampoco a los que cayeron en aquel triste mayo, pero su
ejemplo sí se erigió muy alto en la memoria de los pueblos. |