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Muy buena brisa está soplando
DEISY FRANCIS MEXIDOR
Una
vez más la Plaza de la Revolución José Martí, nuestra Plaza,
inmensa, se abre al mundo como escenario de grandes acontecimientos:
Evo, Chávez y Fidel, tres hombres, tres líderes queridos, en
perfecta comunión de generaciones, hablaron a su pueblo, que es el
de la América toda.
Fue en un acto por la
integración pleno de emociones, a propósito del primer aniversario
de la firma de los acuerdos entre Venezuela y Cuba por la
implementación del ALBA, a cuyo proyecto se ha sumado Bolivia,
apenas a cien días del inicio del gobierno de Evo.
"Muy
buena brisa está soplando", expresó el presidente Chávez al
referirse a este amanecer por la unidad que ha sentado bases firmes,
ante las más de 25 000 personas congregadas en la explanada
capitalina, en su mayoría jóvenes latinoamericanos que se forman
en la Isla y a quienes el mandatario bolivariano les hizo saber que "ustedes
son el gran ejército de la luz".
Pasadas las seis de la
tarde del sábado y durante unas cinco horas, el mundo conoció
verdades que dignifican y solo pueden ser fruto de la solidaridad
entre hermanos. Lo manifestó con sencillez Evo: "no lo puedo creer
y todavía parece un sueño" lo que esta Isla, anclada en el Caribe,
hace por otros, no dando aquello que le sobra, sino compartiendo lo
que a fuerza de sacrificios ha logrado.
Estadísticas concretas
hay para mostrar a quienes, aún escépticos, cuestionaron lo que
consideran como un "enigmático" Tratado de Comercio de los Pueblos,
la iniciativa de Evo, refrendada en La Habana por los tres
presidentes, y que desde ya constituye piedra esencial en los
cimientos del ALBA. "Los resultados los comenzaremos a ver",
comentó Chávez.
En esa misma Plaza,
Fidel, eterno guerrillero sin descanso, volvió a reiterar lo que no
deben olvidar los que aún acarician la idea de una agresión
militar contra esta Isla: "Cuandose tiene un pueblo y los medios
para defenderlo, jamás ese pueblo podrá ser dominado" y mucho
menos mientras exista un cubano en condiciones de empuñar un arma
para combatir.
Y con toda esa moral que
le asiste, nos estremecimos junto a él al escucharle un vibrante "yo
acuso al gobierno de Bush por ser terrorista y amigo de terroristas",
encubridor de alimañas como Luis Posada Carriles.
Día inmenso, sin dudas,
el del pasado sábado. Gracias a ese enorme poder de las ideas
justas, el viejo sueño de Bolívar y Martí se cumple. La América
Latina se abraza. El viento del ALBA sopla y "si antes era uno,
ahora somos tres para defender al pueblo latinoamericano", según
palabras de Evo Morales. Y Fidel estaba feliz, ante la presencia de
estos líderes nuevos que le han nacido a estas tierras para
hacerlas más fuertes. Vaya qué promisorias aquellas palabras del
Libertador desplegadas en la Plaza: "La fuerza de América Latina
descansa en el valor de sus hijos, y en la unidad de sus pueblos".
Otros se sumarán a esa
ola que avanza, indetenible, en el siglo que marcará el fin del
imperio, y entonces saludaremos también al Apóstol para decirle:
es cierto maestro, "...sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran
Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas
dolorosas del mar, la semilla de la América nueva". |