Más allá de la medalla

Jessica quiere ser como Ana Fidelia

OSCAR SÁNCHEZ
oscar.ss@granma.cip.cu

No siempre se ve al deportista más allá del gol o la canasta, el jonrón o el récord mundial. Un estadio lleno en el momento decisivo invita a los héroes a responder al clamor proveniente de las tribunas, las que, delirantes, jamás dejan de premiar las hazañas.

En los aplausos de hombres y mujeres, jóvenes y niños no solo hay una descarga emotiva, sino mucho más. Es por sobre todas las cosas una expresión de reconocimiento, que el deportista tiene que cuidar con mucho celo.

Y es que las cualidades físicas llevan al atleta a los títulos de prensa, y en consecuencia a la fama, aupada por esas ovaciones apasionadas y aplausos ensordecedores desde las gradas. Pero son sus acciones, la actitud ejemplar que dimanan, lo que los hace inmortales en los corazones de quienes les siguen, porque pasan de ídolos a modelos o patrones para quienes les admiran, tanto que los niños o niñas quieren ser como ellos.

A Jessica Sosa Díaz sus padres le han contado de hazañas deportivas, y ha podido vivir frente a la televisión algunas de ellas. Y con solo nueve años, ya quiere seguir un imborrable ejemplo.

San Miguel, 30 de noviembre de 2005

Estimada Ana Fidelia

Te escribo esta carta porque yo te admiro mucho y quisiera llegar a ser algún día como tú. Tengo nueve años y cada vez que te veía compitiendo por la televisión yo me ponía muy contenta. Yo nunca hubiera querido que te retiraras, porque una campeona, con tanta voluntad y coraje, que después de su accidente fue dos veces campeona mundial, nunca se olvida. Por eso yo quisiera ser como tú: "La Tormenta del Caribe"

Hasta pronto

Jessica Sosa Díaz

 

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