Gala de Premiación al deporte cubano

Por mi Bandera

Oscar Sánchez

La cultura y el deporte vistieron de gala a una noche inolvidable, en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana, devenido en podio de premiaciones para agasajar a los mejores atletas, entrenadores y profesores de Educación Física en el recién finalizado año.

Foto: MARCELINO VÁZQUEZPara Osleidys Menéndez, campeona olímpica y recordista mundial de la jabalina, el trofeo de mejor
 deportista del 2004. 

Fue la velada un homenaje a la gran obra de la Revolución, pues si bien cualesquiera de los deportistas premiados en las diferentes categorías, desde las menciones hasta los más encumbrados, podían ser los más destacados en varias latitudes de este mundo, quienes les obsequiaron con su arte, también ocuparían un sitial de lujo en cualquier lugar del planeta.

Por eso no hubo mejor comienzo de esta gala que la bella interpretación del Coro Nacional dirigido por Digna Guerra. Por mi Bandera retumbó en los corazones de cada uno de los asistentes, para dar paso a más cubanía mediante el piano de Frank Fernández, quien tras llevar sobre el teclado la Danza, de Lecuona, Tierra Brava y Tema de Amor a Camilo, dejó ver nuevamente a Ana Fidelia, en su traje de campeona, con su Zapateo por derecho.

Lo mismo hizo Moncada con Será tu fuego, canto al esfuerzo, a "esos simples y a la vez grandes seres humanos", como describió su director, Jorge Gómez, a los atletas, quienes han hecho suyo cada tema de esta emblemática agrupación que ha integrado ya dos delegaciones deportivas a grandes eventos internacionales.

El soñador, la propuesta de la compañía de Santiago Alfonso, expuso el sueño hecho realidad, el de cualquier niño cubano de convertirse en campeón, porque ha nacido en un pueblo que le ha dado el derecho al deporte. Y también sobre béisbol fue bienvenido Buena Fe y su tema ganador, Soñar en Azul.

El Ballet de Lizt Alfonso, con Elementos, arrancó merecidos aplausos de un público que, pese a estar más acostumbrado a los jonrones, los jab o los goles, supo admirar el excelso arte de unas muchachas, todo sincronismo y belleza, en tanto reconocía también, en La Ecuación, de Danza Contemporánea, a una magistral agrupación, merecedora del Premio Villanueva del 2004.

Niurka y Augusto Enríquez revivieron con Puede ser en Atenas, de Enriquito Núñez, las lágrimas de alegría y dolor, siempre en defensa de la Bandera, vividas en agosto pasado en la cuna de los Juegos Olímpicos, mientras el Ballet de la Televisión Cubana se encargaba del epílogo con un recorrido por los típicos bailes nacionales.

El arte se complementó con la imagen de fidelidad y continuidad de un movimiento deportivo que ha sabido ser fiel reflejo de un pueblo siempre orgulloso de sus campeones, los de hoy y los de ayer. Por eso los grandes aplausos a Capiró, Pedro Chávez, Jorge Hernández, Sotomayor, Lourdes Medina, Déborah Andollo, Javier Méndez, Ana Fidelia Quirot, Ángel Herrera, Emilio Correa, Teófilo Stevenson, Rodolfo Falcón, Regla Torres, Mireya Luis, Carmen Romero, Estela Rodríguez, una constelación que se unió en el firmamento del Gran Teatro de La Habana, a las estrellas que más brillaron en el cielo del 2004.

Y en el regocijo de encumbradas figuras de las artes y la intelectualidad cubana, como Héctor Quintero, la doctora María Dolores Ortiz, Susana Pérez, Marta Rojas, Sarita Reyes, Enrique Almirante, quienes compartieron la escena anoche con los grandes campeones, fue manifiesto el amor a quienes ponen en lo más alto del podio a la Patria.

Presidieron el homenaje los miembros del Buró Político Esteban Lazo, Abel Prieto, Concepción Campa y Pedro Ross, y los Comandantes de la Revolución Ramiro Valdés y Guillermo García, y otros dirigentes del Partido, del Gobierno y de las organizaciones políticas y de masas, quienes también premiaron a los atletas junto a las encumbradas figuras del deporte nacional.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Especiales |

SubirSubir