| Jimaguayú
en combate como siempre
Enrique
Atienzar Rivero
CAMAGÜEY.— Las obras protectoras
para la población no se detienen en Jimaguayú, municipio
eminentemente ganadero. Los tuneleros, como son llamados quienes las
construyen, saben de la importancia de las fortificaciones para
salvaguardar vidas humanas.
Miguel Malpica López cambió hace 11
años la jefatura de personal de la empresa pecuaria de Maraguán
por la de jefe de un colectivo dedicado a esta faena y considerado
entre los mejores en el país.
En la tercera jornada del Ejercicio se garantizó el traslado de la masa vacuna.
"Vivo
enamorado de ese trabajo. Me gusta ver lo que se hace y, en primer
lugar, por lo que significan los túneles para proteger a la
población", comenta Malpica.
Los rostros son mayoritariamente de
jóvenes curtidos por el trabajo y que se olvidan del tiempo, porque
para ellos lo primero es cumplir con la Patria, excavando el suelo
hasta llevar las obras a su terminación.
Uno de esos muchachos, Henri Nápoles
Hernández, se ha convertido en un albañil de primera línea, que
también sabe utilizar la técnica, incluidos los compresores para
construir obras defensivas.
Las tareas previstas que deben
cumplirse en Jimaguayú durante el Ejercicio Estratégico Bastión
2004 transcurren sin contratiempos.
Una de la dinámicas que ocupan a los
miembros del Consejo de Defensa Municipal es la de cómo producir
pan ante la carencia de energía eléctrica. Se aplican las
variantes probadas y factibles, en este y otros abastecimientos para
garantizar aprovisionamientos a los combatientes y a la población.
Guilber Álvarez tiene 29 años de
edad, y desde hace tiempo empezó en los quehaceres de panadero,
mediante el movimiento de los aprendices. Hoy expresa con orgullo la
satisfacción de asumir, en condiciones excepcionales, la
responsabilidad de producir ese vital alimento.
"Por
encima de lo que sea, hay que garantizar el pan. Esa es nuestra
disposición, que llegue a los niños y a todo el pueblo. Y si
después de hacerlo tenemos que coger el fusil, lo cogemos.
Esta expresión es reflejo del
espíritu prevaleciente en los más de 20 000 habitantes de
Jimaguayú, y en los 798 kilómetros cuadrados de superficie que
sabrán defender.
El presidente del Consejo de Defensa
Municipal, Alberto Calderín así lo ratificó: "Estamos en
condiciones de propinarle una contundente derrota al enemigo, si por
error intenta atacarnos, porque nos hemos preparado, y este Bastión
es el colofón de lo aprendido para defendernos bajo la concepción
de la Guerra de Todo el Pueblo.
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