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En Bayamo entonan
nuevamente el Himno y juran
eterna fidelidad
Pedro
Mora
BAYAMO (M.N.).— Contar
la Revolución cubana desde sus inicios con un Himno es una
manifestación de su fuerza cultural, del vigor de sus ideas y
emociones. Hasta entonces las guerras de independencia desarrolladas
en América Latina habían carecido de ese canto en sus primeros
momentos.
Esta valoración
corresponde a Ludín Fonseca, historiador de Bayamo, al hablar en el
acto político cultural celebrado en la Plaza del Himno, donde los
granmenses junto a su dirección partidista conmemoraron los 135
años de haberse entonado por primera vez nuestro canto patriótico,
y coreándolo nuevamente juraron ser fieles eternamente a la Patria.
La actividad
conmemorativa ocupó el mismo escenario histórico del
acontecimiento de 1868, y contó con la presencia de Lázaro
Expósito Canto, primer secretario del Partido en Granma; José
Antonio Leyva García, presidente de la Asamblea Provincial del
Poder Popular, ambos miembros del Comité Central, y José Cantón
Navarro, vicepresidente de la Sociedad Cultural José Martí.
En su intervención el
historiador bayamés dijo que el alzamiento de La Demajagua
necesitaba afirmarse y darse a conocer a la opinión pública
nacional y extranjera como un movimiento independentista, frente a
las calumnias de los colonialistas, y la forma escogida fue la toma
de una ciudad y su proclamación como sede del Gobierno provisional
revolucionario.
Subrayó que posterior a
la derrota sufrida en Yara, Céspedes decidió trasladar el teatro
de operaciones de la zona del Guacanayabo a la del Cauto.
La toma de Bayamo —enfatizó—
le proporcionó a la naciente Revolución, más que recursos
logísticos, prestigio entre sus admiradores, y el reconocimiento de
sus enemigos. Después de ese hecho la Revolución se expandió, los
alzamientos llegaron hasta la región central de la Isla; España
tuvo que aceptar la fuerza y pujanza del movimiento revolucionario y
dedicar lo mejor de su ejército a combatirlo.
Durante el acto la
Sociedad Cultural José Martí entregó la Distinción Utilidad de
la virtud al combatiente revolucionario y periodista Rubén Castillo
Ramos, maestro de varias generaciones de soldados de la pluma. El
condecorado luchó contra las tiranías de Machado y Batista y
escribió sobre el asalto al cuartel Carlos Manuel de Céspedes. |