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Brasil
Crean programa a
favor de familias en extrema pobreza
BRASILIA, 20 de octubre.—
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció hoy la
creación del programa Beca Familia, que concentrará todos los
actuales proyectos de transferencia de renta ya existentes y que, en
el 2006, alcanzará a los más de 11 millones de familias que viven
en pobreza extrema, reportó la agencia alemana DPA.
El nuevo programa está
dotado con un presupuesto de unos 1 850 millones de dólares para el
2004, y también recibirá unos 1 000 millones de dólares del Banco
Internacional de Reconstrucción y Desarrollo (BIRD) en los
próximos seis años, según informó el vicepresidente de la
entidad para Latinoamérica, David Ferranti.
Según Ferranti, el BIRD
también liberará 1 000 millones de dólares para financiar
proyectos del gobierno de Lula da Silva en las áreas de salud y
educación.
"Nuestro objetivo
es alcanzar a 11,4 millones de familias hasta el 2006, lo que
significa que, en ese año, todas las familias que vivan por debajo
de la línea de pobreza recibirán ese beneficio", dijo el
ministro brasileño de Planeamiento, Guido Mantega, al anunciar el
programa.
A su vez, Lula da Silva
enfatizó que los brasileños beneficiados por el Beca Familia
tendrán que cumplir varias condiciones para seguir recibiendo la
ayuda.
Entre otras cosas, los
beneficiarios estarán obligados a vacunar a sus hijos, comprobar su
presencia en la escuela y participar en programas de alfabetización
y formación profesional lanzados por el Gobierno.
"Ello aumenta el
compromiso y la responsabilidad de las familias hacia su
futuro", dijo el mandatario, quien aseguró que, en los
próximos dos meses, 3,6 millones de familias serán beneficiadas
por el proyecto.
En su discurso, Lula da
Silva expresó la esperanza de que el programa brasileño de combate
al hambre y la miseria pueda convertirse en el futuro en un modelo
para los países que enfrentan los mismos problemas.
Además, volvió a
defender la creación de un "Hambre Cero" mundial,
mediante la formación de un fondo específico con aportes de los
países industrializados, cuyos recursos serían administrados por
las Naciones Unidas.
"La guerra contra
el hambre, sí, es una guerra que vale la pena que todos luchemos,
porque no contempla destruir a nadie, sino al contrario, recuperar a
millones y millones de personas que viven por debajo de la línea de
pobreza", dijo.
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