Resistir significa vencer

El encierro ha sido y aún puede seguir siendo muy duro. La injusticia todavía cuenta con tentáculos poderosos. Pero en los Cinco Héroes Cubanos la razón de amar trasciende metáforas y deviene expresión misma del espíritu humano

ROBERTO PÉREZ BETANCOURT
Especial para la AIN

Cinco años se cumplen este 12 de septiembre del encarcelamiento en Estados Unidos de los luchadores antiterroristas Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René González, quienes con su ejemplo han demostrado que resistir equivale a vencer.

Luchar para detectar y prevenir las acciones terroristas de la mafia anticubana, activa en Miami con la anuencia de las administraciones norteamericanas que se han sucedido desde el triunfo mismo de la Revolución, ha sido el presunto delito de estos patriotas cubanos.

Amañados procesos judiciales, en los que la intencionalidad tenebrosa del terrorismo ha desempeñado un papel importante, junto a políticos corruptos, determinaron diversas arbitrariedades para que la injusticia aún prevalezca, amparada en el silencio cómplice de la gran prensa transnacional.

Esa realidad se mostró más evidente cuando el actual jefe de la Casa Blanca, W. Bush, se adueñó del poder en 2000, gracias al decisivo desempeño en los fraudes electorales de los enemigos de la Isla en el sur de la Florida.

A los medios de difusión masiva a escala planetaria les fue imposible ocultar el escándalo, a pesar del concertado manto de pudor con el que los representantes del bipartidismo estadounidense trataron de cubrirlo.

En pago a los favores recibidos, la administración de EE.UU. arreció las medidas represivas contra la Isla y los Cinco Prisioneros Políticos Cubanos en sus cárceles, a quienes sometió a todo tipo de vejámenes, desde ubicarlos en celdas de castigo durante prolongados períodos y entorpecerles al máximo las apelaciones jurídicas, hasta prohibirles las visitas a algunos de sus familiares.

Los verdaderos terroristas, cuyas principales bases de dirección y operativas siguen radicando en Miami, ejercen ahora un manifiesto chantaje electorero con vista a los comicios presidenciales del próximo año, en los que amenazan no respaldar las aspiraciones reeleccionistas de W. Bush si este no los complace en sus reclamos anticubanos.

El 20 de junio de 2001, el pueblo de las Mayor de las Antillas conoció del encarcelamiento de Antonio, Fernando, Gerardo, Ramón y René. El Presidente Fidel Castro por esa fecha aseguró, con plena convicción, que ellos volverán a la Patria.

El día 17, los inculpados dirigieron un mensaje a los estadounidenses en el que expresaban: "No transgredimos ni pusimos en peligro la seguridad del pueblo norteamericano y sí contribuimos en alguna medida a descubrir planes y acciones terroristas contra nuestro pueblo, evitando la muerte de inocentes cubanos y norteamericanos".

A partir de entonces, la solidaridad con los Cinco creció progresivamente dentro y fuera de Cuba. Hoy suman más de 200 los comités activos en los cinco continentes.

Desde sus sitios de encierro, ellos con su ejemplar conducta, han trascendido el tiempo para multiplicarse en millones de seres humanos, que en lenguas diversas proclaman las razones de su inocencia y contribuyen a romper el bloqueo informativo.

Esas personas utilizan comunicaciones por Internet, llamadas telefónicas, foros internacionales, mítines, la conversación cotidiana, el boletín de la escuela, el periódico local y la autoridad de personalidades que explicitan su pensamiento honesto, mediante el cual refutan infundios y subrayan verdades que ni la gran prensa puede ya ocultar. Es la globalización de la solidaridad.

Después de pasar 17 meses en "el hueco tenebroso", como nombran los reclusos a la celda de castigo, Ramón escribió la primera carta a su esposa Elizabeth, en la que le dice: "En los momentos más difíciles, en la soledad más extrema, cuando extrañábamos hasta la voz de un ser humano, siempre te tuve y, sin falta, eternamente siempre a mi lado, también, estaba mi madre. Estaban todos, mis hijas, mis seres queridos, y amigos, y en lugar cimero esa madre primera a la que todos nos debemos: mi Patria".

El encierro ha sido y aún puede seguir siendo muy duro. La injusticia todavía cuenta con tentáculos poderosos. Pero en los Cinco Héroes Cubanos la razón de amar trasciende metáforas y deviene expresión misma del espíritu humano.

A la distancia física de un lustro, ellos resisten y saben que desde su oscuro rincón terrenal, vencedores, forman parte de la misma luz presente en las cinco puntas de la estrella refulgente sobre el rojo de la bandera tricolor. (AIN)

 

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