El Socialismo que hoy concebimos...(V)

Tenemos ya 306 Casas de Cultura funcionando; 292 museos; 368 bibliotecas públicas abiertas a la población y 181 galerías de arte.

Sin el socialismo no habría hoy Universidad para Todos, cuyos primeros programas se inician con un impactante efecto y como una gran promesa en la búsqueda de una cultura general integral que convertirá a los cubanos en el pueblo más culto del mundo.

Trescientos Joven Club de computación ya están funcionando y 20 000 computadoras se están distribuyendo ya en las escuelas secundarias y de nivel medio superior. Los conocimientos de computación se masificarán y serán impartidos desde el preescolar hasta el último curso de nivel universitario.

SIN EL SOCIALISMO NO TENDRIAMOS UN PAIS SIN DROGAS, PROSTIBULOS, CASINOS DE JUEGOS, DELINCUENCIA ORGANIZADA, DESAPARECIDOS, ESCUADRONES DE LA MUERTE, LINCHAMIENTOS NI EJECUCIONES EXTRAJUDICIALES

Larga e interminable sería la lista de comparaciones y contrastes, pero hay algunas que no puedo dejar de mencionar por su valor patriótico, internacionalista y humano:

Sin socialismo Cuba no habría podido resistir 42 años la hostilidad, el bloqueo y la guerra económica del imperialismo, mucho menos un período especial de 10 años no concluido todavía; no habría podido revalorizar su moneda, de 150 pesos por un dólar en 1994, a sólo 20 por un dólar en 1999, logro no alcanzado por país alguno; ni hubiese sido posible, en medio de increíbles dificultades, iniciar un crecimiento económico modesto, pero sostenido y sólido.

Sin el socialismo Cuba no sería hoy el único país del mundo que no necesita del comercio con Estados Unidos para sobrevivir, e incluso avanzar, tanto en el terreno económico como en el terreno social. En este último campo, es en la actualidad imposible que ni siquiera los países más ricos e industrializados puedan emular con Cuba.

Somos uno de los pocos países del mundo que no pertenece ni quiere pertenecer al Fondo Monetario Internacional, convertido en celoso guardián de los intereses del imperio. Nada de lo que he referido habría sido posible atados de pies y manos a esa tenebrosa institución de Bretton Woods, que arruina políticamente a los que tienen que acudir a ella, desestabiliza y destruye gobiernos, y de la que no pueden escapar los que están atados al doble yugo del FMI y del neoliberalismo, ambos expresión del injusto e irracional orden económico impuesto al mundo.

Sin el socialismo cada ciudadano no tendría el mismo derecho a recibir gratuitamente cualquier servicio de educación y salud, cueste lo que cueste, y sin que para ello jamás alguien le pregunte cuáles son sus ideas religiosas o políticas.

Sin el socialismo no tendríamos un país sin drogas, prostíbulos, casinos de juego, delincuencia organizada, desaparecidos, Escuadrones de la Muerte, linchamientos ni ejecuciones extrajudiciales.

Sin el socialismo las familias cubanas no podrían ver crecer a sus hijos sanos, instruidos, preparados, sin temor a que alguien los induzca a la droga, o al vicio, o puedan morir en sus escuelas a manos de sus propios compañeros.

Sin el socialismo Cuba no sería, como lo es hoy, la más sólida barrera en el hemisferio contra el tráfico de drogas, en beneficio incluso de la sociedad norteamericana.

Sin el socialismo Cuba no sería un país en el que durante 42 años no se ha conocido la represión, ni la brutalidad policial, tan común en Europa y otras partes donde carros antimotines, hombres con extrañas escafandras que parecen llegados de otro planeta, con escudos, bastones y balas de goma, gas lacrimógeno, gas pimienta u otros medios, arremeten contra la población.

A los occidentales les cuesta trabajo comprender por qué en Cuba no ocurre nada parecido. No tienen siquiera la menor idea de lo que es capaz de aportarle a la sociedad humana la unidad, la conciencia política, la solidaridad, el desinterés y el desprendimiento, el patriotismo, los valores morales y los compromisos que emanan de la educación, la cultura y toda la justicia que aporta una verdadera Revolución.

Sin el socialismo cientos de miles de cubanos no habrían cumplido misiones internacionalistas, ni nuestra Patria habría podido aportar un solo grano de arena en la lucha contra el colonialismo en Africa, ni sus hijos habrían derramado una sola gota de su sangre combatiendo contra las fuerzas al parecer invencibles del oprobioso sistema del apartheid, el racismo y el fascismo.

Ni uno solo de los que entonces comerciaban e invertían y hoy poseen grandes riquezas en Sudáfrica y otros países de ese continente —donde Cuba no buscó, ni posee ni desea una sola pulgada de tierra— aportó la más mínima cuota de sacrificio. Ni siquiera la enorme distancia que nos separa de Africa fue obstáculo insalvable para el espíritu solidario de la pequeña isla bloqueada y hostigada.

Sin el socialismo más de 40 000 trabajadores de la salud no habrían prestado su noble colaboración internacionalista en más de 90 países, ni se estarían llevando a cabo hoy planes integrales de salud en 16 países de América Latina, el Caribe y Africa gracias al inmenso capital humano creado por la Revolución.

Sin el socialismo no habrían sido graduados en universidades cubanas 15 600 estudiantes procedentes del Tercer Mundo, ni en la actualidad estarían cursando estudios superiores en Cuba 11 000 estudiantes procedentes de esos países.

                                                                                (continúa)

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