![]() |
El Socialismo que hoy concebimos...(VI) Sin el socialismo no existiría hoy la prestigiosa Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas, donde estudian en la actualidad jóvenes de 24 países y 63 etnias indígenas, ni estarían ingresando en ella más de dos mil nuevos estudiantes cada año. Sin el socialismo no se habría inaugurado ni existiría tampoco la Escuela Internacional de Deportes y Educación Física, con capacidad de 1 500 alumnos, donde hoy cursan el primer año 588 jóvenes de 50 países. Sin el socialismo no habrían sido atendidos en Cuba 19 000 niños y adultos de las tres Repúblicas afectadas en el accidente nuclear de Chernobil, ocurrido en 1986, la mayoría de ellos atendidos en pleno período especial, y 53 personas dañadas por el accidente radiológico del Estado de Goiás en Brasil. SE EVIDENCIA QUE PODRIAMOS ESTAR ANTE UNA ADMINISTRACION BELICOSA Y CARENTE TOTALMENTE DE ETICA Lo que hemos compartido con otros pueblos no nos ha impedido que uno solo de nuestros compatriotas haya tenido la posibilidad de formar parte de los millones de técnicos de nivel medio y profesionales universitarios con que cuenta hoy Cuba. Ello demuestra que con poco se puede hacer mucho y que con mucho menos recursos que los que hoy gasta el mundo en publicidad comercial, armas, drogas y gastos excesivamente suntuarios, se podría hacer todo. Sin el socialismo Cuba, aunque sin pretenderlo, no se habría convertido en ejemplo para muchas personas en el mundo y en el vocero leal y constante de las causas más justas; un pequeño país que goza del envidiable privilegio de ser casi el único que en cualquier foro o tribuna internacional puede denunciar con entera libertad, sin temor alguno a represalias y agresiones, el orden económico injusto y la política insaciable y rapaz, hipócrita e inmoral del gobierno de la superpotencia hegemónica. Sin el socialismo Cuba no habría podido resistir la hostilidad de nueve Presidentes de Estados Unidos que, con excepción de Carter debo decirlo con toda honestidad fueron hostiles o sumamente agresivos y hostiles contra nuestra Patria. Habría que añadir al que acaba de acceder al trono presidencial que, a juzgar por los primeros pasos dados en la esfera internacional y el lenguaje de sus asesores y sus aliados de la mafia terrorista de Miami, se evidencia que podríamos estar ante una Administración belicosa y carente totalmente de ética. Un día como hoy sería bueno recordar aquella frase inmortal del Titán de Bronce: "¡Quien intente apoderarse de Cuba, sólo recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la contienda!" (Exclamaciones y aplausos.) El pueblo cubano de hoy, heredero de su pensamiento, junto al de José Martí y al de toda la legión de héroes que trazaron el largo camino recorrido hasta ahora, está en condiciones de afirmar que los que intenten apoderarse de Cuba no recogerían hoy ni siquiera el polvo de nuestro suelo anegado en sangre, porque no tendrían otra alternativa que perecer en la contienda (Aplausos y exclamaciones de: "¡Fidel, Fidel, Fidel!"). Como dije ya, las naciones latinoamericanas, en este instante histórico, están a punto de ser devoradas por Estados Unidos, convertido hoy en superpotencia hegemónica. En los próximos días, del 20 al 22 de abril, tendrá lugar una Reunión Cumbre hemisférica en Quebec. Allí, la superpotencia hegemónica tratará de dictar las condiciones de rendición a los gobiernos de América Latina. Los docuentos para un Tratado de Libre Comercio entre los países del hemisferio han sido aceleradamente elaborados. Estados Unidos desea adelantar el festín, los privilegios que pretende cerrarán el paso a la competencia comercial y las inversiones de Europa y de los países industrializados de Asia. La estrategia es impedir a toda costa que el MERCOSUR se consolide y que la integración de los países de Sudamérica se desarrolle de modo que con mucha mayor fuerza puedan negociar con Estados Unidos. El gobierno de ese país prefiere negociar por separado con cada uno de ellos, explotando la debilidad económica, el desarrollo desigual existente, las contradicciones entre estos, y la situación desesperada que implica una enorme deuda externa que los asfixia. Dadas las relaciones de total dependencia con Estados Unidos y los organismos financieros internacionales, algunos no están en condiciones de ofrecer resistencia; otros no están conscientes del peligro de absorción que los amenaza, o no desean ofrecer resistencia alguna. Pero no todos están dispuestos a ser simplemente devorados, y habrá resistencia. Por su parte, los pueblos allí representados, gran parte de ellos sumidos en la ignorancia, extrema pobreza y desesperación, no tendrán participación alguna en las decisiones y mirarán desde lejos unas negociaciones cuyos objetivos, contenido y consecuencias no están en condiciones de conocer y mucho menos de comprender. Crear conciencia, denunciar la voracidad imperialista y el riesgo que están corriendo los pueblos de América Latina y el Caribe tal vez sea hoy la tarea más urgente de los líderes políticos y sociales, de economistas e intelectuales progresistas, de todas las fuerzas de izquierda. Quienes nos percatamos de las realidades sociales, de la gravedad y el carácter insoluble de los problemas, que nunca podrán resolverse por aquella vía y serán cada vez más dramáticos, sabemos que América Latina y el Caribe pueden ser devorados, pero no podrán ser digeridos. Más tarde o más temprano, como el personaje bíblico, de una forma u otra, escaparían del vientre de la ballena. Y el pueblo cubano los esperaría desde fuera, puesto que hace rato aprendió a nadar en aguas turbias y conoce que, en tanto sus condiciones de vida no mejoren radicalmente, los pueblos del Tercer Mundo se harán cada vez más ingobernables y forzarán las soluciones necesarias.
(continúa) |