El Socialismo que hoy concebimos...(IV)

Sin el socialismo Cuba no tendría hoy 700 000 graduados universitarios, 15 institutos superiores pedagógicos, 22 facultades de medicina; un total de 51 centros de enseñanza superior, más 12 filiales y facultades independientes,
con 137 000 estudiantes universitarios.

Sin el socialismo no tendríamos 67 500 médicos,
más de 250 000 profesores y maestros; 34 000 profesores de educación física y deportes, el mayor número per cápita de las tres categorías entre todos los países del mundo.

Sin el socialismo no sería el deporte un derecho del pueblo, ni Cuba ganaría más medallas de oro per cápita en los Juegos Olímpicos que cualquier otro país.

Sin el socialismo no hubiéramos podido alcanzar el alto nivel de cultura política que poseemos hoy.

Sin el socialismo no contaríamos con 30 133 médicos de la familia; 436 policlínicos; 275 hospitales clínico-quirúrgicos, pediátricos, maternos y de especialidades y 13 institutos especializados de medicina.

Sin el socialismo no habría en nuestra Patria 133 centros de investigaciones científicas y decenas de miles de investigadores científicos, masters y doctores en ciencias.

Sin el socialismo 1 012 000 jubilados, 325 500 pensionados y 120 000 ciudadanos que reciben asistencia social, no estarían recibiendo, sin excepción alguna, los beneficios de la seguridad social, ni ésta abarcaría a la totalidad de los ciudadanos que, cuando la necesitan, pueden acudir a ella.

Sin el socialismo 163 000 campesinos no serían dueños de sus tierras, que explotan como parcelas individuales propias
o en forma de Cooperativas de Producción Agropecuaria, ni 252 000 trabajadores agrícolas serían dueños de las instalaciones, los equipos y las cosechas en Unidades Básicas de Producción Cooperativa.

Sin el socialismo el 85% de los núcleos familiares no serían ya dueños de sus viviendas, no se habría electrificado el 95% del país, ni el agua potable alcanzaría al 95,3% de la población; ni habrían sido construidos 48 540 kilómetros de carreteras, ni existirían 1 005 presas y embalses, que retienen casi todas las aguas que pueden ser embalsadas para uso agrícola, industrial y doméstico.

Sin el socialismo la mortalidad infantil no estaría por debajo de 8 por cada 1 000 nacidos vivos; nuestros niños no estarían protegidos por vacunas contra 13 enfermedades, ni las expectativas de vida al nacer de nuestros ciudadanos serían de 76 años; no tendríamos un índice de SIDA de 0,03%, que contrasta con el 0,6% de Estados Unidos y otros países desarrollados y ricos, ni se hubiera contado con más
de 575 000 donaciones voluntarias de sangre en el año 2000.

Sin el socialismo no podríamos prometer, como lo estamos haciendo ya, trabajo decoroso para el ciento por ciento de los jóvenes, con la única condición de que estén preparados, ni estarían desarrollándose los programas mediante los cuales todos tendrán la oportunidad de estarlo.

Sin el socialismo los trabajadores manuales e intelectuales, productores de los bienes materiales y espirituales indispensables para la vida de nuestra especie, no habrían ocupado jamás el papel de vanguardia que con justicia les corresponde en la sociedad humana.

Sin el socialismo las mujeres cubanas, ayer discriminadas y relegadas a trabajos humillantes, no constituirían hoy el 65% de la fuerza técnica del país, ni disfrutarían del principio de igual salario para igual trabajo, que no se aplica en la casi totalidad de los países capitalistas desarrollados.

Sin el socialismo no existirían las organizaciones de masas: de obreros y trabajadores, de campesinos, de mujeres, de vecinos organizados en Comités de Defensa de la Revolución, de pioneros, de estudiantes del nivel medio superior, universitarios, y de Combatientes de la Revolución Cubana, que comprenden la gran masa de nuestro pueblo y desempeñan un papel decisivo en el proceso revolucionario y en la participación verdaderamente democrática de todos los ciudadanos en la dirección y los destinos del país.

Sin el socialismo no habría sido posible una sociedad sin mendigos abandonados en las calles, sin niños descalzos o pidiendo limosnas, o ausentes de las escuelas, trabajando para vivir, o siendo objeto de explotación sexual, o utilizados como instrumentos para la comisión de delitos, o integrando pandillas, tal como ocurre en otras partes del mundo, incluidos los Estados Unidos.

Sin el socialismo Cuba no ocuparía hoy un lugar destacado en su lucha creciente, tenaz y sostenida por la preservación del medio ambiente.

Sin el socialismo el patrimonio cultural estaría indefenso, sometido a saqueo o destrucción; las partes históricas de las ciudades más antiguas de Cuba habrían sido sustituidas por edificios ajenos totalmente al entorno arquitectónico. La parte más antigua de nuestra capital, que hoy los visitantes admiran cada vez más por el esmero con que se restaura y conserva, no existiría. La grosera edificación construida detrás del Palacio de los Capitanes Generales, donde una centenaria instalación universitaria fue destruida para edificar en su lugar un helipuerto, es la mejor prueba de lo que estoy afirmando.

Sin el socialismo no habríamos sido capaces de resistir la aplastante influencia extraña que se impone progresivamente a muchos pueblos del mundo, ni seríamos testigos del pujante movimiento cultural y artístico que se está desarrollando hoy en nuestra Patria: el Instituto Superior de Arte, prestigiosa institución creada por la Revolución, se restaura y amplía; se imparten valiosos conocimientos en 43 Escuelas de Arte Vocacionales y Profesionales en todo el país, que se incrementarán en un futuro próximo; 4 000 jóvenes acaban de ingresar en el primer curso de 15 escuelas de instructores de arte (Exclamaciones), con capacidad para más de 15 000 alumnos, creadas el pasado año, donde se graduarán, además, como bachilleres en humanidades. Un número igual de 4 000 jóvenes ingresará cada nuevo curso.

                                                                              (continúa)

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