NACIONALES

Fue la unión la que nos hizo triunfar,
fue la unión la que nos dio capacidad
de vencer


Un pueblo unido es hoy una excepción en el mundo. Una fuerza de revolucionarios y de patriotas unidos es hoy una excepción en el mundo. Una fuerza constituida por lo mejor del país, no solo como parte del Partido, sino como parte de las organizaciones de masas y de la Asociación de Combatientes Revolucionarios, ese hecho es realmente único en el mundo.
Lo que liquidó a las revoluciones fue la división, lo que impidió la victoria de nuestros patriotas en 1868 fue la división, esa división que con tanta clarividencia vio Martí, y luchó para preverla y evitarla después; fue la división impuesta por los intervencionistas del entonces naciente imperio lo que nos hizo neocolonia.
Fue la unión la que nos hizo triunfar, fue la unión la que nos dio capacidad de vencer, fue la unión la que nos dio fuerzas para resistir exitosamente al más poderoso imperio que haya existido jamás. Y lo repito, para resistir al más poderoso imperio que haya existido jamás. ¡Y aquí está la Revolución, y aquí seguirá estando la Revolución!
¿Y qué fue lo que hizo un terrible daño al movimiento comunista internacional, algo que vimos casi desde el triunfo de esta Revolución? La división entre las dos grandes potencias socialistas: URSS y China.
¿Qué liquidó a la URSS? La división.
Una encuesta reciente publicada por la prensa internacional señalaba que un 61% de los rusos sentían nostalgia por la URSS y deseaban la existencia de la URSS.
Hay cosas que cuesta mucho trabajo construir y mucho tiempo construir. Fue destruido aquel Estado enorme, con tantos, casi infinitos recursos naturales, científicos, técnicos; desapareció. Hoy decenas de millones pueden lamentarse, pero el daño está hecho.
¿Qué retrasó la revolución en este hemisferio? La división. Sí, la división de los partidos comunistas, que se dividieron en fragmentos y más fragmentos.
Pudo ser otro el curso de la historia en estos años, y digo en estos años porque el curso de la historia no lo puede detener nadie; se puede adelantar o se puede retrasar, pero el curso de la historia es inexorable.
No diré mucho más sobre ese tema, acerca de la historia. Tengo la más profunda convicción de que al final desaparecerá el imperialismo y desaparecerá el capitalismo. De eso estamos tan seguros como de que estamos aquí. Variarán las formas, variarán los caminos, pero desaparecerán como desaparecieron los sistemas esclavistas de la antigüedad, el sistema feudal de la Edad Media, las monarquías absolutas. Y ese imperio superpoderoso un día dejará de serlo, como resultado de sus propias contradicciones y de las propias leyes que rigen su sistema, como desapareció Roma.
Pero no hay que ir tan lejos, desaparecerá como desapareció tan recientemente el Imperio Británico. Estaba yo en la primaria -y no hace tanto tiempo, se lo aseguro (RISAS), a mí por lo menos me parece que fue ayer, cuando estaba estudiando geografía, historia-, en quinto grado, en sexto grado, y veía los mapas. Las colonias británicas estaban pintadas de rojo en el mapa, usted tenía un mapa y dondequiera veía rojo: Canadá, rojo; Australia, rojo; Nueva Zelandia, rojo; Africa, casi todo rojo; el Medio Oriente, rojo; la India, rojo. Después venían las colonias francesas que tenían otros colores. Me acuerdo, como si fuera ahora, de aquellos mapas. Bélgica tenía unos colorcitos en Zaire, que es mucho más grande que Bélgica; Portugal que es un país creo que hasta con menos superficie que Cuba, tenía millones de kilómetros cuadrados en Africa. En unas cuantas decenas de años desapareció el Imperio Británico.
La escuadra británica era la reina de los mares, protegió a ese país de la invasión nazi, una muralla que no pudieron atravesar los nazis, y reinó sobre el mundo cuando Estados Unidos no tenía el peso que tiene ahora. Estados Unidos reinaba en Centroamérica, en el Caribe, en América Latina, no era la potencia mundial que es hoy. El Imperio Británico en qué breve período histórico realmente desaparece; resultado de qué, de las leyes de la historia, de las contradicciones del sistema capitalista, del desarrollo desigual, de las guerras que tal sistema desarrolló por el reparto del mundo. Otro conjunto de factores históricos viabilizan una posibilidad u otra; del surgimiento de un imperio a partir del capitalismo, los recursos naturales, la extensión de un país, la geografía influye también. En el caso de Estados Unidos en este hemisferio, se hizo dueño de todo, frente a una América Latina dividida.
¿Qué fue lo que colocó, podríamos decir, a la zaga histórica a los pueblos de América Latina, que llegaban desde la Patagonia hasta la frontera de Canadá? Eran dueños del territorio de California, Texas, Nuevo México, todos esos lugares. ¿Qué los hizo débiles? La división, la balcanización. Y vean la diferencia entre el poder de pequeños países de América Latina, poder económico, político, y el poder del Norte. Aquellos hicieron una guerra cruenta cuando las primeras colonias estuvieron a punto de dividirse, fue la famosa Guerra de Secesión en los años sesenta y tantos del siglo pasado.
Lo otro es historia conocida: invasión del oeste, ocupación, exterminio de la población indígena, ocupación de más de la mitad de México, ocupación de Puerto Rico, intervención en todas partes, Haití, Santo Domingo, Centroamérica, la dinastía de los Somoza en Nicaragua, la satrapía de Trujillo en Santo Domingo. Son historias muy recientes todas, y América Latina impotente.

 


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