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Los pueblos de América Latina no pueden sobrevivir en este mundo si no se unen
Bolívar soñó con la unidad, pero para aquella época era realmente una gran visión, un gran sueño, no existían comunicaciones, no existía prácticamente nada que facilitase la unión. Hoy la unión de América Latina es una necesidad vital, por eso surge el MERCOSUR, y por eso los del Norte tratan de dificultar la integración de América Latina. Y hay contradicciones, pero ya para los pueblos de América Latina no es simplemente un gran sueño, un ideal; hoy es una cuestión vital, no pueden sobrevivir en este mundo si no se unen.
Todos estos pueblos pequeños divididos son presa fácil del imperio. Si además de ser pueblos pequeños divididos entre sí, son pueblos divididos dentro de sí, no hace falta más: 5 partidos, 10 partidos, 15 partidos, fragmentados de cualquier forma, presa fácil es lo que son, presa fácil.
Europa guerreó durante siglos, hablan idiomas diferentes, tienen religiones diferentes; sin embargo, la necesidad de sobrevivir los obliga a unirse, y después de la Segunda Guerra Mundial luchan por unirse; después competirán con su aliado principal, Estados Unidos, ya están compitiendo. Al antiguo campo socialista lo desbarataron, lo fragmentaron en mil pedazos. Enormes recursos naturales, como el fabuloso yacimiento de petróleo del Caspio, están cayendo en manos de las empresas norteamericanas. Surge China como una gran fuerza; se debate Japón, segunda potencia económica mundial hoy, en problemas económicos tremendos.
Señalo esto nada más para decir que no tiene ningún porvenir el imperialismo ni el capitalismo, y hoy están desconcertados, en este momento, desesperados. Hay que leer sus artículos, sus noticias, y cómo ahora sí sacan a relucir problemas que antes no mencionaban. Presentaban como modelo el sistema que habían impuesto esos países, a los que les facilitaron mercados, recursos, todo, y ahora las economías de esos países se están derrumbando aceleradamente, el sistema no tiene porvenir.
Son convicciones profundas que albergamos. Hoy es el dinero lo que impera, el poder de los monopolios, de los bancos; el fenómeno que explicábamos en la Asamblea Nacional de cómo Estados Unidos estafó al mundo y hoy lo compra con papeles, y por qué. Eso no es sostenible. Ahora será a muerte la lucha económica; quizás no llegue a adquirir la forma de guerra porque hay una potencia dominante en lo militar, pero la guerra económica será creciente y a muerte entre las distintas zonas, entre Europa y Estados Unidos en primer lugar, y después la competencia con japoneses, el sudeste asiático, que vive ahora en tremenda crisis, que puede extenderse a todo el mundo capitalista. Surgirán otras potencias económicas como China; y ojalá puedan los rusos levantarse, aunque fuese bajo un régimen capitalista.
Los rivales potenciales de Estados Unidos expresan que prefieren un mundo multipolar a un mundo unipolar, y es lógico. Los europeos lo comprenden perfectamente y quieren la moneda única, una gran unión de países, para poder competir con el dólar.
Todo eso marcha, realmente, de una forma acelerada. Les he explicado en otras reuniones a los compañeros que estamos viendo pasar el cadáver de los modelos que preconizaban. Todas las recetas que le dieron a la antigua URSS, vean qué terribles resultados han tenido. Pero de los modelos que aplicaron a aquellos países del sudeste asiático a los que ayudaron tremendamente, estamos viendo pasar también sus cadáveres. Y las recetas que querían para nosotros fueron las que suministraron a la URSS y otros países socialistas; eso es lo que querían. Una cosa que ha quedado despejada en este período, de esta legislatura, como diría Alarcón.
Repito, no tenemos la menor duda de que el mundo verá pasar igualmente el cadáver del sistema imperialista y del capitalismo. Y reitero que no será un imperio de miles de años ni de cientos de años, no lo resiste el mundo, ni la atmósfera, ni la tierra, ni los recursos naturales, ni la humanidad, que tiene ya 6 000 millones de habitantes, habiéndose multiplicado por seis en solo un siglo. Las leyes del sistema lo llevarán a la decadencia y a la desaparición como sistema.
Los revolucionarios debemos saber esto, debemos profundizar en esto y debemos comprender esto. Y ese será como un premio al heroísmo, al valor con que nuestro pueblo ha resistido. Y los años pasan.
¿Cuánto tiempo no tardamos en alcanzar la plena independencia? Casi 100 años desde que empezaron en 1868, ¡y cómo hemos tenido que defenderla! ¡Qué lucha tan dura! Pasará el imperialismo, pero las ideas, los valores y los principios que defendemos no pasarán (APLAUSOS). Todo eso se juega en cada lucha política importante, como el esfuerzo del que hablábamos.
Pero yo, como les decía, quiero decir el mínimo de estas cosas para que tengamos una idea general y para sostener el criterio de que el arsenal es enorme a nuestro favor, desde el punto de vista ético, desde el punto de vista humano.
En la reunión de la Sala Avellaneda, Alarcón pronunció un excelente discurso, con argumentos muy interesantes, muy actuales. Yo lo escuché y hoy volví a leerlo. Hice lo posible para que no se quedara sin publicar, a pesar de la escasez de papel, porque me parece un material de gran utilidad.
Yo me ahorro muchos argumentos si con el material de Alarcón, que salió hoy en "Trabajadores", se hace un folletico rápido de esos -no sé cómo le llaman, plegable, ¿no?- y sacan 200 000 ó 300 000 ejemplares y los mandan a toda velocidad a todas las provincias -no como periódico, sino como material de trabajo-, al Partido, a las organizaciones de masas, a los que están trabajando en esta tarea de persuasión.
Este discurso se puede publicar. He usado algunos argumentos, algunas cosas, algunas experiencias realizadas; pero pedí una copia del discurso que pronuncié en la reunión de la CTC el 6 de febrero de 1993, lo revisé hoja por hoja. Aquí está la historia de lo del voto unido y si lo tengo que pronunciar otra vez, ni le pongo ni le quito una coma. Es breve, además, tiene 26 páginas (RISAS). Sí es breve, comparado con otros (RISAS).