NACIONALES

No hubo olvido en la búsqueda
de soluciones de todo tipo


Conocemos bien qué cantidad de problemas estaban por resolverse, el esfuerzo en la construcción de la industria de materiales y en la construcción de viviendas. Cada uno de estos problemas de la ciudad, en los finales de la etapa normal, tenía a su disposición un equipamiento completo y absolutamente nuevo, cuando vinieron aquellos acontecimientos y surge el período especial; pero ya la ciudad venía arrastrando esos problemas. No hubo, realmente, olvido en la búsqueda de soluciones de todo tipo, desde soluciones alimentarias, viandas, hortalizas... De lecherías se llenó esta provincia, 1 000 lecherías nuevas se construyeron aproximadamente, en los años que precedieron al período especial. Un millón de litros se llegaban a producir, en determinados meses del año, en la provincia de La Habana. No solo lecherías, se construyeron y se construían o se ampliaban muchas instalaciones avícolas, porcinas, para resolver los problemas alimentarios.
El período especial nos sorprende en medio del desarrollo de grandes planes para incrementar aquellas producciones de leche, no solo en La Habana, sino en todo el país; de huevos, de carne de ave, de carne de cerdo; inversiones cuantiosas. Naturalmente, al venir el período especial, todos los problemas se agravan.
Ahora mismo en período especial se realiza un esfuerzo grande: reparación de viviendas, como las que se mencionaban aquí, de Cayo Hueso, y ahora tenemos más de treinta zonas donde se está haciendo lo mismo; producciones de cemento, asignación de equipos y de recursos para extender a toda la ciudad la experiencia de Cayo Hueso en materia de reparación de viviendas; esfuerzos con el agua, con los salideros, con las calles, arreglar las rutas principales.
En esta ciudad el número de viajes llegó a reducirse de 30 000 que hubo en determinado momento a 5 000, y a todo esto se unía también el éxodo del cual hemos hablado: la tendencia al éxodo del resto del país hacia la capital, agravando los problemas.
Con relación a todo eso -como ustedes conocen- se han estado tomando y se seguirán tomando medidas; pero para la Revolución todo fue siempre más difícil en esta ciudad, a pesar de la atención y de los recursos dedicados: la burguesía tenía más influencia en esta ciudad que en el resto del país, y un mayor número de personas -porque aquí vivía la flor y nata de la burguesía- emigró hacia el exterior; la propaganda enemiga, que hoy se concentra sobre Cuba, se dirige fundamentalmente hacia la Ciudad de La Habana, el mayor número de emisoras de radio de todas las ondas, los esfuerzos de introducir la televisión, violando normas y leyes internacionales, se han realizado hacia la Ciudad de La Habana; los mayores intentos de influencia de penetración se han realizado en la Ciudad de La Habana. Luego aquí siempre la batalla en lo político ha sido más difícil.
En el período especial nos faltaron los periódicos, que salían todos los días y ahora salían una vez a la semana, excepto "Granma" con unas pocas páginas. Las horas de televisión fueron, inevitablemente, reducidas a un mínimo; los casos de televisores rotos, sin las piezas suficientes, aumentaron; los casos de radios necesitados de reparación o reemplazo y otras cosas.
Luego vinieron los problemas eléctricos, los famosos apagones, por muchos esfuerzos que se hicieran por reducirlos al mínimo. Un millón de dólares diariamente en combustible, ya no para la ciudad, sino para todo el país; un millón de dólares diario solo en la electricidad.
Para los militantes y los revolucionarios de la capital, con todos estos problemas que afectaron abastecimientos, transporte, electricidad, servicios, como los propios servicios médicos, que aunque los recursos estén priorizados disminuyeron, con todos esos problemas se hacía más difícil -les repito- el trabajo de los revolucionarios en la capital.

 


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