NACIONALES

El voto unido no es una ley sino
una estrategia política


Yo hablaba con Balaguer sobre lo del voto unido, y son muchos los argumentos utilizados. Lo planteo como una cosa permanente, porque todo esto de que hablábamos, de lo cual nos sentimos orgullosos de nuestro sistema electoral, toda esa justicia se complementa con el voto unido, que no es una ley, sino una estrategia política. Si no el joven de la FEU no sale, aunque sus méritos sean grandes; tiene que ser conocido, su biografía es muy pequeña.
Muchos de los delegados de la base podrían no salir. Lo que hace realmente justo nuestro sistema es precisamente las posibilidades de que sean electos a la Asamblea Nacional esos compañeros que no son muy conocidos. La posibilidad de que no haya lucha y competencia por los votos, ni búsqueda insana de publicidad, ni publicidad alguna; el hecho de que pueda fundarse en el mérito y la capacidad no sería posible, si no hay el principio del voto unido.
Todas esas cosas se razonan aquí. Pueden hacer otro plegable y enviarle los materiales a la gente que va a estar discutiendo aquí en los próximos días. Esto se puede hacer yo diría que de inmediato, sacar los dos plegables; son argumentos, y hay más argumentos.
Creo que esto les daría a todos los activistas que están en el trabajo de persuasión los argumentos para responder la inmensa mayoría de las inquietudes que puedan subsistir para hacer lo que deseamos, que sea un problema de conciencia, no un problema de disciplina. No tendría valor un voto unido que se haga sin comprender la razón de ser.
Hay que comprenderlo, hay que estar conscientes. No se puede apelar al sentido de la disciplina y no puede ser una consigna, tiene que ser una convicción de la gente que calza muchas de las mejores cosas que tiene nuestro sistema electoral. Hay que convencer a cada revolucionario, a cada compatriota, no con la ilusión de que el ciento por ciento lo va a hacer. Hay quienes dicen que cada ser humano es un mundo; pero, bueno, lo que importa es que cada uno se sienta libre y actúe por conciencia, porque esté persuadido de que debe hacerlo.
Si hay quien no quiere votar por alguno, está en su pleno derecho de no votar por alguno. Tiene derecho a votar por todos, por varios, por uno o por ninguno, debe sentirse realmente libre el ciudadano.
El valor del voto unido es que exige un trabajo de persuasión, de educación, de formación, y es una apelación a la conciencia, no a la disciplina, y así ocurrió la primera vez. Hoy lo necesitamos más que la otra vez, incluso, aunque entonces fue muy importante.
Se eligió la Asamblea que ha vivido los primeros cinco años del período especial; bueno, lleva más, no los primeros cinco años, los cinco últimos años del período especial, y ahora hay que elegir otra que tiene que seguir dando la misma batalla, a partir de los avances que hemos ido logrando, aunque sean modestos, pero que son sólidos. A la próxima Asamblea le espera una gran lucha, una gran batalla; debe tener fuerza, debe tener apoyo.
Entre revolucionarios no puede darse el fenómeno de que uno quiera sacar más votos que otro, o actúe pensando en los votos. El revolucionario tiene que cumplir su deber. A veces tiene que decir cosas que no resultan agradables, tiene que hacerlo; no se concibe que esté fingiendo, haciendo demagogia en algo. Por eso es tan estimulante el espectáculo de ver a los candidatos, asistir a los actos, a la asamblea, hablar todos.
Hay algunos que tienen mucha facilidad de palabra, hay otros que no, tienen facilidad para otra cosa. Yo conozco a gente de grandes méritos, de extraordinarios méritos para la guerra, o para la ciencia, o para la administración, que, sin embargo, no le gusta pararse en una tribuna, sufren mucho cuando tienen que pararse en una tribuna a hacer un discurso. Es un tormento, una tragedia para mucha gente.
El voto unido es el elemento que subsana todos esos problemas, y no es un sueño. Sabemos que habrá diferencias siempre, que habrá un número de personas que no voten, y ese derecho hay que respetarlo.
Requisito esencial: la persuasión. Tarea número uno, repito, la conciencia de la importancia; segundo, la convicción absoluta de la justicia y la democracia de nuestro sistema; tercero, la estrategia del voto unido. Ese es el trabajo que tienen ustedes delante.

 


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