NACIONALES

Tenemos el privilegio de oír lo que
nos dijo Maceo, nieto de Maceo,
y un verdadero Maceo político


Cómo no confiar en ustedes cuando los escuchamos hablar; cómo no confiar en ustedes cuando tenemos el privilegio de oír lo que nos dijo Maceo, nieto de Maceo, y un verdadero Maceo político (APLAUSOS). Cuando yo lo escuché, realmente me sentí muy estimulado por su elocuencia, su sinceridad, la fuerza con que trasmite sus ideas.
El decía que las nuevas generaciones debían reconocer la oportunidad que han tenido de alcanzar el triunfo de la Revolución, y añadía que "esto sí vale la pena". El sintetizaba todo lo que yo he tratado de decirles, ¡que esto sí vale la pena! Pero añadiría, en nombre de todos nosotros, el extraordinario privilegio que significa escuchar a un compatriota como él, a un hombre como él, a un revolucionario como él, que dice que el trabajador se puede retirar pero el comunista no se retira nunca. Valen la pena los esfuerzos modestos, porque no se pueden llamar de otra forma que modestos los esfuerzos o los aportes que hayamos hecho en nuestras vidas, los que siempre nos parecerán pocos. ¡Eso sí es, realmente, un gran privilegio! ¡Eso sí que vale la pena! Y que sean como tú todos, Maceo; que si muchos hombres como tú, con tus ideas y tus convicciones, actúan en el mundo, se acabará mucho más pronto el imperialismo, se acabará mucho más pronto el capitalismo, se acabarán mucho más pronto las injusticias (APLAUSOS).
Vale la pena una revolución que es capaz de inspirar sentimientos como los tuyos. En ti y como a ti, vemos a todos los demás; vemos a todos los revolucionarios, de la capital y del país, y albergo la más profunda convicción de que todos tienen una parte de tus virtudes, tal vez muchas de tus virtudes.
¡Que vivas muchos años! Que guardes más botellas (RISAS) para otros cumpleaños; que tu cumpleaños debemos celebrarlo todos (RISAS), aunque no sea en tu casa ni con tu botella, que es para el grupo de descendientes de mambises y los vecinos (RISAS).
Tú, con optimismo, hablabas de llegar a los 80, y nosotros lo compartimos.
Dijiste también, como comunista, que no era cosa que te preocupara de manera especial la duración de la vida. Eso es también virtud de comunista: no importa cuánto tiempo vivir, valen mucho más la nobleza, el mérito y la virtud de estar dispuesto a morir en cualquier momento, en cualquier minuto, a cualquier edad, por las ideas más nobles que existen.
El comunista no espera premios de ninguna índole, el comunista está dispuesto a darlo todo a cambio de nada. Y muchos cayeron en el camino muy jóvenes, algunos con menos de 20 años, otros con 20, 22, 23, para hacer posible esto que vemos hoy aquí; para hacer posible un pueblo como este, una conciencia como la que refleja esta Revolución.
Por eso, en el breve receso, le dije a la compañera que se ocupa de la publicación de estos actos que, antes de lo que yo diga, hay que trasmitirle a todo el pueblo de Cuba las palabras de Maceo en esta reunión (APLAUSOS PROLONGADOS). Vale la pena que todo nuestro pueblo tenga el privilegio de escucharlas, ¡vale la pena!, para que salgamos a la calle a luchar y para elegir el día 11 no solo a los 601 diputados, sino para elegir a los cientos de miles de patriotas que se sacrificaron y dieron sus vidas por esta Cuba heroica e independiente de hoy (APLAUSOS).
¡A votar por las ideas de los que murieron en 1868 y en 1895; a votar por las ideas y la victoria de los abuelos de los nietos que tú mencionabas!
¡A votar por los Maceo (APLAUSOS), a votar por los Martí (APLAUSOS), a votar por los Agramonte y los Céspedes, a votar por Máximo Gómez, a votar por los combatientes del Ejército Mambí!
¡A votar por los que cayeron defendiendo la Revolución luchando contra la tiranía; a votar por los que cayeron en Girón, en el Escambray; a votar por los que dieron su vida a lo largo de la Revolución y por los que los precedieron en aquella caricatura de república!
¡A votar por Mella, a votar por Guiteras, a votar por Jesús Menéndez y tantos como él, a votar por Abel Santamaría y Frank País!
¡A votar por los que murieron en el Moncada, en el "Granma", o en las numerosas acciones revolucionarias que serían muy largas de enumerar; a votar por los que cayeron en el asalto al Palacio Presidencial, a votar por aquellos estudiantes que se batían en las calles!
¡A votar por los que cumplieron honrosas, gloriosas y extraordinarias misiones internacionalistas (APLAUSOS), por los que lucharon por la libertad de numerosos pueblos africanos, por los que lucharon para derrotar el apartheid!
¡A votar por los que cumplieron misiones en otros pueblos hermanos de América Latina; a votar por los que cayeron junto al Che! (APLAUSOS.)
¡A votar por el Che y por Camilo! (APLAUSOS.) Ellos estarían en esas candidaturas, no tendrían un centavo para pagar campañas, porque nunca lo tuvieron, ni lo quisieron.
¡A votar por hombres y mujeres de todas las edades, que siguieron sus ideas y siguieron sus ejemplos!
¡A votar por la dignidad, por la independencia, por la justicia, por el honor de este país!
¡A votar por el presente heroico y abnegado!
¡A votar por el futuro de nuestra patria y de la humanidad!
¡A votar por nuestras ideas, por nuestros valores!
¡A votar por el mundo con el cual soñamos, aunque no seamos más que un granito de arena! ¡Pequeños como somos, al lado de los gigantes que dominan al mundo, la historia nos verá como montañas que fueron capaces de resistir!
¡Socialismo o Muerte!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
(OVACION)

 


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