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LA GLOBALIZACION DESDE UNA PERSPECTIVA DE INTEGRACION HEMISFERICA
Una reflexión adicional sobre este punto tiene que ver con lo que podríamos llamar el juego dialéctico entre la globalización y el regionalismo.
Las estadísticas recientes demuestran que es mucho más dinámico el comercio intrarregional que el comercio interregional; es decir, se hace más comercio dentro de las regiones y los bloques económicos que entre esos mismos bloques relacionados independientemente.
Tenemos que mirar la globalización desde una perspectiva de integración hemisférica. Mientras se están organizando los bloques asiáticos, mientras se están organizando los bloques europeos, nosotros, los africanos, los latinoamericanos, que somos los principales socios de este club de Países No Alineados, estamos desintegrados en nuestros mercados y sin posibilidades de consolidarlos.
¿Qué hacer frente a esta realidad agresiva, preocupante, enigmática para nuestras propias posibilidades políticas de desarrollo? Tenemos que construir un nuevo esquema de cooperación, tenemos que reexaminar la agenda de los Países No Alineados, tenemos que volver a sacar del viejo armario palabras que empleamos demasiado retóricamente y muy poco en la práctica, como la palabra solidaridad, cooperación o soberanía. Allí es donde entonces estamos trabajando en el Movimiento de Países No Alineados.
Lo primero que nosotros hicimos fue plantear la necesidad de un nuevo diálogo entre el Sur y el Norte, porque nosotros podemos seguir hablando indefinidamente, el Sur con el Sur; pero si lo que queremos es encontrar mejores condiciones de desarrollo, tenemos que hablar donde está el billete. Nadie se enriquece trabajando con pobres, decía una máxima. Si queremos producir resultados económicos tangibles a nuestros países, tenemos que ir a hablar con los que tienen el billete en sus bolsillos y establecer una nueva fórmula de diálogo. Así lo hicimos nosotros, y, en primer lugar, tuvimos en cuenta que, de la misma manera como se ha abierto el mundo a las oportunidades, también se ha abierto el mundo a los problemas.
Nosotros comenzamos a ser víctimas de la transnacionalización de los problemas. La libertad de fronteras no fue solamente para que pudiera entrar el ron y el azúcar cubanos con mayor facilidad a Europa, o el café colombiano venderse en Japón; con la rebaja de las fronteras también hemos sido víctimas del aumento de la corrupción por cuenta de las empresas transnacionales que han llegado a disputarse nuestros mercados de infraestructura. Hemos sido víctimas de la transnacionalización del terrorismo. Hemos encontrado cómo la disminución de las fronteras ha permitido la libre circulación de problemas como el del narcotráfico, y, por supuesto, también el mercado de armas.
¿Qué hacer frente a esas realidades? Planteamos nosotros entonces en el Movimiento que queríamos hablar con el club de los grandes -el club de los pequeños, aunque soberanos-, que queríamos hablar de estos temas; no irles a pasar la escudilla para que nos tiraran un arancel, para que nos dejaran vender un poquito más de textiles o la carne argentina o uruguaya; no, hablemos de los problemas políticos del mundo, y allí diseñamos las bases de la agenda política de los No Alineados.