 Las crisis económicas
traen inestabilidad, en el mundo hay bastante inestabilidad
Periodista.-¿Cuándo va a haber elecciones pluripartidistas
en Cuba?
Fidel Castro.-Nosotros tenemos elecciones millonipartidarias,
porque en nuestro país las proposiciones de los candidatos las hacen los ciudadanos desde
la base. Mientras ustedes tienen, digamos, dos partidos, tres, cuatro, diez, millones de
partidos, nosotros tenemos al pueblo unido, organizado, porque aunque tenemos un partido,
ese partido no postula candidatos.
Periodista.-¿Cuántos partidos hay en Cuba?
Fidel Castro.-Millones, cada ciudadano es un partido en
nuestro país, porque se reúnen en asamblea y proponen, y escogen a los candidatos y
después los eligen.
Periodista.-¿Pero para la presidencia?
Fidel Castro.-Para la presidencia es el mismo procedimiento.
A mí no me postula el Partido para presidente ni para ningún cargo. El Partido no
postula a la gente, es una comisión de candidatura y no constituida por el Partido,
constituida por las organizaciones de masa, donde están los CDR que comprenden el 91% de
la población, millones de mujeres, millones de trabajadores, los campesinos -no digo
millones porque no son tantos campesinos-, los estudiantes. Es decir que nuestras
organizaciones de masa son las que proponen las candidaturas para delegados provinciales,
miembros de las asambleas provinciales, a diputados para la Asamblea Nacional; para los
cargos en el Consejo de Estado se hacen las proposiciones a la Asamblea Nacional.
Pero creo que habría que tomarse alguna molestia de estudiar cómo
hacemos las cosas en Cuba. Nosotros aún no estamos satisfechos, porque lo importante es
el principio del consenso y de la unidad. Hemos ideado una fórmula que mantiene el
consenso, la unidad del pueblo, no lo fragmenta, y de participación plena de todo el
pueblo en nuestro proceso electoral. Te recomiendo -sé que tú eres una muchacha
inteligente- que estudies algo sobre eso.
Periodista.-Comandante, ¿la crisis puede mantener los
sistemas democráticos, no afectaría la capacidad de gobernabilidad de los pueblos?
Fidel Castro.-Todo el mundo sabe que produce inestabilidad, y
de la inestabilidad se puede esperar cualquier cosa. Algunos han recordado que la
inestabilidad de Europa, después de la Segunda Guerra Mundial, dio origen a tendencias
muy nacionalistas, muy fuertes; hay quienes aseguran que la gran crisis, la gran
inflación, por ejemplo, en Alemania ayudó mucho, creó el caldo de cultivo más propicio
para el surgimiento del nacionalismo y el fascismo. Entonces, las crisis económicas traen
inestabilidad, en el mundo hay bastante inestabilidad.
Yo tengo el hábito de leer los cables todos los días, todas las
noticias, porque de todas partes del mundo llegan noticias de conflictos y de problemas.
Eso hay que esperarlo.
En cualquier lugar que ocurra un conflicto es doloroso, ¡ah!,
bueno, un conflicto como ese es serio, es grande. Ha habido conflictos como resultado de
la crisis económica; cambios de gobierno se han producido en Corea del Sur, no han sido
violentos, no han sido traumáticos; cambios de gobierno también en Japón. Pero hay
situaciones en que las crisis pueden traer problemas mucho más serios con un cambio de
gobierno. Un ejemplo típico típico es Rusia, pero puede haberlo en muchos lugares. Por
eso una de las cosas importantes que se plantean es que haya un cierto consenso entre las
organizaciones, entre las fuerzas políticas de cada país para enfrentar una crisis. En
condiciones de división y de conflictos es imposible. Bueno, hasta unas elecciones
influyen. A veces hay que tomar una medida, pero hay una elección por delante, y la
medida resulta impopular; a veces hay que establecer impuestos fuertes, y estoy hablando
dentro de la lógica de la economía capitalista, no estoy hablando dentro de la lógica
de una economía socialista; estoy hablando de una economía muy entrelazada
internacionalmente, una economía globalizada, neoliberal, bajo el principio neoliberal.
Mira, cualquier cosa produce un cambio de gobierno; incluso en
Italia una discrepancia sobre el presupuesto, puede estar asociada a la cantidad de
recursos que se apliquen, digamos, a la salud o a la seguridad social. La opción que hay
que tomar entre garantizar esos servicios al pueblo o reducir los presupuestos a los
parámetros establecidos para aplicar el Euro de 3,5 ó 4, ya son expresiones de esta
situación económica.
En Italia ya han producido una crisis, ha producido un cambio de
gobierno. No hubo explosión en Italia ni en los países más ricos; no, y Europa no ha
sido afectada todavía prácticamente, ni en un grado mucho menor los países más ricos;
pero hay cambio de gobierno por problemas de tipo económico. Se ha dividido la coalición
de Prodi por cuestiones presupuestales; ya produjo un cambio de gobierno: la caída de las
acciones, la devaluación de la moneda, el desempleo desatado tienen consecuencias
políticas.
En Europa hay dos cuestiones que se debaten mucho; qué es más
importante, si combatir el desempleo o impedir la inflación; si bajar la tasa de interés
o subir la tasa de interés. Entonces, la reducción de la tasa de interés la está
demandando todo el mundo como una medida anticrisis. Pero, por ejemplo, en el discurso de
Clinton se declara -él lo dijo así el día 14 de septiembre- que era mucho más
importante combatir la recesión que la inflación.
Hasta este momento los criterios que estaban prevaleciendo eran
antinflacionarios. En cuatro semanas, se puede decir, cambió el criterio del sistema de
la Reserva Federal de Estados Unidos, donde una mayoría era partidaria, porque creía que
estaba llegando el momento ya, de elevar la tasa de interés para ver si enfriaban un poco
la economía, si frenaban un poco la inflación debido al precio de las acciones. Es lo
que estaban pensando como conveniencia.
Entre el 15 y el 20 de agosto ellos estaban pensando así; sin
embargo, Clinton habla el 14 de septiembre y ya tiene otro criterio; un mes antes el
criterio era absolutamente opuesto, y la decisión esa la toman después de la crisis
rusa, es decir que es más o menos después del 28 de agosto. Clinton habla el 14, han
tenido dos semanas realmente para cambiar de un criterio favorable a subir la tasa de
interés, a un criterio decididamente favorable a bajar la tasa de interés; pero se habla
de una reducción coordinada de la tasa de interés.
España lo hizo por su cuenta, tuvo efecto, un 0,5% bajó España;
tuvo efecto hasta en las bolsas de Europa. Pero los alemanes son muy renuentes
-seguramente todavía tienen el trauma de la inflación colosal aquella después de la
Segunda Guerra Mundial-, son muy opuestos a toda reducción de la tasa de interés que,
por lo demás, es más baja la tasa de interés en Alemania que en Estados Unidos.
Clinton habla, en realidad, de una reducción ordenada y coordinada
de la tasa de interés; pero dice claramente que el peligro fundamental en este momento no
es la inflación, sino la recesión. Así que en dos semanas se ha cambiado radicalmente
de punto de vista. Demuestra hasta qué punto los acontecimientos no han sido previstos y
hasta qué punto se están improvisando soluciones.
Periodista.-Comandante, para redondear el tema anterior...
Fidel Castro.-Tú me decías que querías conversar conmigo
un momento. Si me preguntas mucho ahora...
Periodista.-¡Ah!, bueno, ya, entonces no le pregunto nada
más (Risas).
Fidel Castro.-Pero ya has cogido algo. Yo puedo tener más
argumentos.
Periodista.-Está bien, pero es un compromiso ya (Risas).
Fidel Castro.-Como tú quieras (Risas).
Periodista.-Es la más privilegiada aquí. (Dice otra
periodista)
Fidel Castro.-Sí, pero ella tiene una ventaja, anda con la
CNN.
Periodista.-Exacto.
Periodista.-Yo hice dos preguntitas chiquitas, así que me
las deja para después.
Fidel Castro.-La CNN tiene no se sabe cuántos satélites y
divulga instantáneamente todo, hasta las guerras las divulgan en vivo y en directo. Y
tú, desgraciadamente, para ti y para nosotros, tendrás ahora que buscar si tienes algo
por televisión, cómo te consigues un espacio en un satélite, a qué hora para poder
trasmitir a Cuba. Y ella tiene 40 satélites.
Periodista.-Tengo un satélite a las 4:30, hora de La Habana.
Fidel Castro.-Tener muchos satélites es un privilegio,
geopolítico, una palabrita que empieza a usarse.
Periodista.-Yo no voy a hacer la pregunta, la va a hacer el
colega (Risas).
Fidel Castro.-Las más difíciles son las de él. No, no es
él; es el otro.
Periodista.-Es el otro, el del pelo rojo, el que estaba
hablando de Nicaragua.
Fidel Castro.-El otro se fue. ¿Es socio tuyo?
Periodista.-El es radicado en Cuba, de France Press, de los
cables que a usted le gustan tanto.
Fidel Castro.-¡Ah!, pero es famoso, yo leo los cables de
ustedes siempre.
Periodista.-Soy de La Habana.
Fidel Castro.-Eres de La Habana. ¿Cómo te llamas tú?
Periodista.-Gerardo Tena.
Fidel Castro.-Sí, ya he leído unos cuantos cables tuyos en
estos días.
Periodista.-¿Va a salir una propuesta de Iberoamérica para
enfrentar la crisis financiera y económica? ¿Usted lo considera así?
Fidel Castro.-Bueno, vamos a discutir eso. Fíjate que hay
una idea que me parece razonable: que en vez de la colección de discursos que cada uno
elabora desde su casa y que todos los jefes de gobierno tienen que imaginar un público
delante...
Me pasó eso cuando iba para Sudáfrica, que me dijeron que tenía
que ser escrito el discurso, y yo estaba a 10 000 metros de altura y a miles de millas, y
entonces quería imaginarme aquel Parlamento. ¿Y cómo yo inventaba un discurso? Decía
que era como escribir una carta a una novia que yo no sabía qué deseaba, ni qué le
interesaba, y ni siquiera qué rostro tenía.
Aquí también muchos discursos son así: Tú escribes tu discurso,
y entonces allá en tu país a veces lo haces por tu cuenta, a veces te ayudan otros. Yo,
como regla, suelo tomarme el trabajo de hacer las cosas: cojo una libretica, como hay que
hablar cinco o siete minutos, con una letrica chiquita, ¡ra, ra!; si estoy más o menos
bien inspirado sale de corrido; si no, sale no tan bien. A veces, en un momento
determinado, lo dicto y después lo reviso. Esos son los discursos escritos, breves. Los
largos los pronuncio y también los reviso después, porque cuando tú estás hablando en
una asamblea o en un acto y señalas para un lugar, los que están oyendo en la calle no
saben qué señal es esa; y cuando tú dices "tú", tú sabes quien es
"tú"; los que lo leen no.
Hay dos lenguajes: uno escrito y otro hablado. Tú hablas con el
tono de la voz, repites una palabra. Hay muchas cosas que son diferentes entre el lenguaje
hablado y el escrito. Cuando tú revisas un discurso, un adjetivo no te gusta, lo cambias
de lugar; una idea no queda suficientemente completa, un punto suspensivo natural, que
allí en el clima de la conversación tú haces hasta una seña, introduces ahí una
incidental y después tienes que volver a esa idea que está atrás, y no resulta fácil.
Todo eso escrito es diferente. Tú lo más que puedes poner en el escrito es una
admiración y nada más, no hay tono, ni hay expresión. Es muy diferente el lenguaje
hablado del lenguaje escrito. Yo también los reviso.
Pero, a lo que iba: Es mejor la idea de los portugueses, que se
sienten todos y le den la palabra al que quiera hablar; y el que tenga algo que decir, que
lo diga.
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