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 No tenemos nada que ver
con el FMI,
ni con el BM, ni con el BID
Periodista.-¿Y a la cubana?
Fidel Castro.-No, a la cubana no le puede afectar
nada; ya la crisis no nos puede afectar. Llevamos 40 años de bloqueo, no tenemos nada que
ver con el Fondo Monetario Internacional, ni con el Banco Mundial, ni con el Banco
Interamericano de Desarrollo, ni con ninguna de esas instituciones. Es cierto que
teníamos a la Unión Soviética, pero no existe ahora la Unión Soviética; llevamos unos
cuantos años sin todo aquello y sin la Unión Soviética. Antes todo el mundo venía a
darnos consejos a nosotros. Estamos agradecidísimos de esos consejos, pero tan
agradecidos que estaríamos dispuestos, incluso, a retribuir esa buena voluntad
haciéndoles algunas sugerencias a muchos de aquellos que nos daban consejos.
Periodista.-¿A él? Ejemplos...
Fidel Castro.-En otro momento, me parece que con un
poco más de tiempo, ya habría que relacionarlo más, pero nosotros por lo menos lo hemos
planteado en la OMC. Eso que fue el 19 de mayo, y no había crisis el 19 de mayo, todo el
mundo estaba muy feliz allí en la OMC, era un futuro brillante, la economía de Estados
Unidos estaba extraordinariamente bien, los valores de las acciones creciendo. Bueno,
hasta tú te has beneficiado de esa situación, que seguramente que te han pagado un
poquito de mejor salario.
Periodista.-Pero bajaron mis acciones.
Fidel Castro.-Claro, pero es más fácil que bajen
las acciones que bajar los salarios, porque las acciones no protestan, los trabajadores
sí protestan.
Periodista.-Comandante, ¿pero los miles de
millones de pobres que existen en el mundo pueden seguir esperando?
Fidel Castro.-Yo terminé el discurso en la OMC
diciendo que, entre los tantos temas, sería bueno añadir otro: Crisis económica
globalizada, ¿qué hacer? Eso está en el discurso del 19 de mayo, que no había habido
crisis todavía en Rusia, no se había agravado la situación en el sudeste asiático, no
había amenazas para la economía suramericana y brasileña. Eso fue el 19 de mayo, porque
el gran susto tiene lugar alrededor del 28 de agosto, cuando se producen las noticias de
Rusia, y el gran asombro porque no se estimaba que un país de tan poco peso en la
economía mundial, un 2% pudiera originar consecuencias que afectaran incluso los índices
Dow Jones. Era fuerte. Llegó a todas partes, llegó a México, llegó a Suramérica, las
bolsas de Suramérica se redujeron casi a la mitad. Eso fue el 28 de agosto, cuando se
anunció que iban a ampliar la banda de cambio del rublo con el dólar y corrió todo el
mundo a los bancos a cambiar, y, cuando ya no pudieron cambiar en los bancos, corrieron
para las tiendas a comprar todo lo que había. En una economía globalizada, el pánico se
extendió rápidamente.
Ahora, yo hablé con los estudiantes de las facultades
universitarias de República Dominicana el 18 de ese mes de agosto, 10 días antes en un
discursito un poquito largo, que cabe en un folletico así (Señala), y hablaba de la
situación sumamente crítica y realmente insostenible, que iba a venir una crisis en
Rusia. Así que el 19 de mayo, en la OMC, y el 18 de agosto, más o menos, tendría que
precisar, en Santo Domingo, en la llamada Conferencia Magistral -les dio por llamarla
así, por cortesía y amabilidad, fue una conversación con ellos-, fui planteando todos
esos problemas. El 28 de septiembre planteé la idea de que había que evitar la crisis en
Brasil y en Suramérica y, además, que había que salvar a Rusia. Sospechaba que Estados
Unidos se iba a atrincherar en Brasil y en Suramérica y que daba por perdida ya la
situación en Rusia como algo irremediable, porque algunos pensaban que el dinero iba a
entrar por un lado y salir por el otro y no tardaría mucho en llegar a la tesorería de
Estados Unidos.
Entonces, yo sugería que no se olvidaran de Rusia, no por razones
estrictamente económicas, sino también políticas, incluso de seguridad y de paz. Rusia
es un país que tiene una crisis económica seria, una explosión en ese país puede
provocar un desastre inimaginable. No se le puede estrangular, no se puede apretar tanto.
Dije: No aprieten tanto, no estrangulen a Rusia ni permitan que la crisis se extienda a
Suramérica.
Casi se puede sacar la cuenta de lo que costaría que no se
extendiera a Suramérica.
Periodista.-¿Cuál es su mayor preocupación en
este sentido? ¿Cuál es su preocupación en torno a esta extensión de la crisis hacia
Suramérica y a que se siga apretando en el caso de Rusia?
Fidel Castro.-Si se extiende a Suramérica se
extiende inevitablemente a Estados Unidos, por varias razones: Primero, una tercera parte
de las exportaciones de Estados Unidos van para América del Sur. Segundo, la mayor parte
de los préstamos exteriores proceden de Estados Unidos; los bancos de Estados Unidos
están mucho más comprometidos en Suramérica que en cualquier parte. En Rusia los bancos
están más comprometidos con los europeos, y entre los europeos fundamentalmente con los
alemanes.
Sin embargo, aquello produjo efectos, aquello es la tercera parte
del comercio, inversiones importantes y los fondos de los bancos que están invertidos en
Suramérica. De modo que el pánico ese ... casi nada más hay pánicos ... Falta eso para
que se extienda también a Estados Unidos.
Nosotros estamos observando qué consecuencias trae, afecta a todo
el mundo. Lo mejor sería que se encontraran soluciones a los problemas sin crisis y sin
sufrimiento para miles de millones de personas.
Periodista.-Afectaría también a Cuba por el turismo, por el
petróleo.
Fidel Castro.-Pero nos afecta en un grado
mucho menor, mucho menor que lo que afecta a otros países. Un país bloqueado, está
sufriendo y viviendo en condiciones iguales a las que produce la peor crisis, no podemos
importar ni exportar en esas condiciones ni recibir créditos de ningún organismo
internacional. Nosotros estamos bajo una guerra económica, y una guerra económica es
algo mucho más duro que cualquier crisis global. Se ha demostrado, sin embargo, que el
país resiste una guerra económica. Entonces, el país resiste ese aislamiento, sin
posibilidades de que el Banco Mundial nos dé un crédito a largo plazo, con bajos
intereses, frente a un huracán; sin posibilidades de que el Banco Interamericano de
Desarrollo nos dé créditos tampoco para infraestructura, inversiones directas. No lo
tenemos, no lo teníamos antes; lo que tenemos ahora es una guerra económica. Eso es peor
que una crisis, pero nosotros estamos en mejores condiciones para resistirla, porque lo
hemos demostrado; hay que ver si los demás están en las mismas condiciones de resistir.
Periodista.-Comandante, en ese sentido, ¿cómo ve la
formación de una comisión para que revise la política de Estados Unidos hacia Cuba?
Fidel Castro.-Bueno, estoy recibiendo noticias. Me llamó
mucho la atención, resulta muy interesante.
Tengo un artículo ahí sobre eso que debo leer, con más detalles.
He leído los cables. Da la casualidad de que se produce antes de la votación en las
Naciones Unidas. Esa idea se anuncia ayer, debe haberse constituido posiblemente a lo
largo de una semana o dos semanas, aproximadamente. Pero da la casualidad que coinciden
las noticias: la idea de una comisión bipartidista para discutir -como dijo alguien, creo
que Kissinger- con objetividad y racionalidad la política con relación a Cuba, y ese
mismo día, a las 12:00 del día, aparece la noticia de la votación en Naciones Unidas.
Han coincidido las dos, independientemente una de otra.
Periodista.-Comandante, ¿le gustaría encontrarse con el
escritor Premio Nobel José Saramago?
Fidel Castro.-Ya hablé en el aeropuerto de que una de las
cosas que me satisfacía mucho era la posibilidad de felicitar, en primer lugar, a los
portugueses por ese Premio Nobel. Les hablé de un artículo de Benedetti que vi también
en el avión, porque por lo menos en el avión utilicé dos horas; no dormí, pero
conversé, tenía tiempo hoy para leer un poco. Benedetti ha hecho un bello artículo
sobre este premio Nobel. Comentó cómo lo conoció en Sevilla una vez, lo que hablaron,
de cuántos temas, en fin, un bello artículo de Benedetti sobre esto. Creo que él va a
estar aquí en Oporto mañana. Mañana tendré la oportunidad de saludarlo; le envié un
cable. Esa es muy buena noticia también, que un hombre tan honrado, tan firme, y tan
consecuente...
Periodista.-¿Se siente seguro en Portugal?
Fidel Castro.-En Portugal me siento seguro más que en
ninguna otra parte.
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