En pelota el día en que estemos conformes será el momento en que ella no nos interese. Por eso es que el movimiento deportivo cubano, pese a todas las dificultades que genera el bloqueo, que no es una frase hueca, sino que se traduce en daños concretos, como el del millón y medio que Cuba no pudo recibir por sus atletas contratados en Japón, entre 2016 y 2020, o los impactos de la pandemia, no renuncia a mantenerlo vivo y en constante desarrollo.
Por todo el país se revisa la estrategia emergida de un amplio proceso de participación de hace dos años, con el objetivo de implementarla, partiendo de que uno de sus elementos claves es darle salida desde la base, donde nace el pelotero.
Ha trascendido en esa pesquisa evaluativa para echar a andar el proyecto, nutrido por más de 16 000 planteamientos recogidos en 2019, también a lo largo de toda la geografía nacional, que la 61 Serie Nacional comenzaría en la tercera semana de enero próximo, con no menos de 75 juegos por cada uno de los 16 equipos participantes. Se conoció, además, que la temporada culminaría con un torneo élite, por supuesto con menos elencos, en el cual se concentraría la calidad.
Al margen de que está demostrado que 16 plantillas no garantizan nivel competitivo, más bien lo que hacen es bajarlo, y que un segundo certamen después de las emociones de los play off se queda a deber, creo necesario emprender la campaña con ese esquema en pos de contar con un cúmulo de partidos que permita crear el sostén para la expresión internacional del próximo año, con el reto del Premier-12, que no se celebró en 2021 por la COVID-19.
Sin embargo, la estrategia que hoy se revisa recogió también disímiles criterios sobre la temporada nacional, unos a favor de la representatividad de los 16 conjuntos (uno por provincia) y otros por sacrificar este por una lid de mayor calidad, con seis colectivos. Creo que ambas cosas pueden convivir si el certamen Sub-23 lo convertimos en campeonato cubano de primer nivel, entiéndase Serie Nacional, y el del sexteto (es solo un número, podría o no crecer en la medida del progreso en calidad) en la Liga Cubana, como eslabón superior.
Claro que la calidad no se alcanza con estructuras o calendarios competitivos, es preciso que ellos partan de los eslabones de asiento –categorías inferiores– para que el pelotero llegue más hecho a los mencionados torneos. Contribuiría, además, a establecer una escala de valores que soporte la aspiración de llegar a esa élite y no que cualquiera esté en ella, como nos pasa ahora.
La pelota sigue en movimiento, sin pedir tiempo ni para calzarse los spikes, y es bueno que así sea. Su declaración como Patrimonio Cultural de la Nación es un incentivo y un compromiso para no detenerse, para que cuando arranque la temporada en enero los estadios estén relucientes y que sea la casa de la familia cubana, dándole a ella un espectáculo bello y acogedor.












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Idels dijo:
1
24 de octubre de 2021
10:09:35
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