El partido más esperado de la jornada, al final, fue un auténtico fiasco. Portugal y Croacia nos condenaron a 120 minutos de tortura en octavos de final de la Eurocopa 2016, instancia en la que se esperaba un choque de alto rango.
La victoria previa de los croatas frente a España y la fuerza atacante de los lusos con tres goles ante Hungría, en la última fecha de la fase de grupos, permitía soñar con el duelo del certamen, un intercambio de golpes entre dos selecciones bien curtidas, una basada en la magia de sus centrocampistas y la otra en la verticalidad de sus delanteros.
Sin embargo, la noche en Lens, sede del encuentro, tomó un rumbo inesperado, en el cual primó la escasa circulación del balón y las constantes trabas en la medular, donde se montó el centro de operaciones de ambas escuadras con músculo de sobra y ausencia absoluta de cerebros.
Toques sin sentido, movimientos laterales sin pizca de verticalidad y cero pases al espacio fueron la tónica, consecuencia del atolladero de piernas que desandaban sin criterio en el laberinto que se convirtió el terreno, desprovisto de salidas.
Uno podría pensar que con el cerebro del Real Madrid y uno de los motores del Barcelona en cancha no habría posibilidad alguna de atasco para Croacia, sin embargo, ni Luka Modric ni Ivan Rakitic lograron oxigenar el juego de los suyos, y tampoco recibieron respuesta de los hombres de arriba en las jugadas que crearon.
Si Croacia tuviera a Cristiano Ronaldo (o Portugal a Modric o Rakitic), probablemente no hubiéramos vivido un suplicio semejante, pero la medular de los lusos la componen un conjunto de obreros de pecho erguido y pierna dura, mientras en la delantera de los croatas deambula como zombie un desconocido Mario Mandzukic, incapaz de incordiar el arco rival.
Así todo parecía condenado al empate sin goles luego de 90 minutos, los tiempos complementarios y tal otras dos horas de juego. Sin ideas, el gol no era más que una utopía, pero en el fútbol dejar de creer es pecado capital, y conscientes de ello, los portugueses corrieron con más alma que piernas en el minuto 116 y finalmente removieron las redes.
Luego de tanto tiempo sin ni siquiera un remate a puerta por ninguno de los dos bandos, después de tanta calma en ambos marcos, existía expectación por ver la respuesta de cualquiera de los dos arqueros con el más flojo de los remates.
El primer exigido fue Rui Patricio con un acercamiento de Perisic que terminó tocando la madera, y solo instantes después, en un contragolpe veloz, Cristiano Ronaldo disparó para rajar la garganta de los portugueses ante la cual el meta Subasic sacó una mano salvadora, pero Quaresma, atento, liquidó de cabeza con un gol que vale los cuartos de final.
Así Portugal despeja su camino rumbo a la discusión del cetro, enfrentará en la próxima instancia a Polonia, y no le queda ningún “grande” en la ruta de cara al Stade de France, donde Cristiano aspira a coronar su temporada con un título internacional.
En las gradas de Lens se visualizaba este sábado un cartel que decía: “Please don´t CRY today (“Por favor, llores hoy”)”, y lo cierto es que el crack del Real Madrid no derramó ninguna lágrima, pero no se extrañen si monta en cólera las fechas venideras. Portugal está solo gana con lo justo.






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Edgardo martinez garcia dijo:
1
26 de junio de 2016
06:10:20
Hector Leandro UCLV Respondió:
26 de junio de 2016
19:16:20
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