El cubano se ha sentado a devorar la Eurocopa, plenamente. En la mañana, en la tarde, en la noche… en los sueños.
Gritan goles de Hungría y Gales, de Eslovaquia y Croacia, de Islandia y Polonia, de todos; y mientras, miran de reojo a Messi, Vidal y James en la Copa América Centenario, que definirá su campeón este domingo con duelo entre Argentina y Chile.
Así se vive el fútbol en nuestros dominios. Y no es raro, porque el año entero consumimos el producto más exquisito de Alemania, España, Italia, Inglaterra, Francia, la Liga de Campeones. Seguimos paso a paso, a veces con sobredimensionado arrebato, los récords de Cristiano Ronaldo, los cortes de cabello de Neymar y los plantes de Mourinho con cuanto periodista lo increpa.
Sin descansar perseguimos siempre la obra y gracia de las estrellas, y ahora están (casi) todas reunidas en la lid de Francia, razón de sobra para no perderse ningún detalle, inmolarse frente al televisor y disfrutar, por ejemplo, como caían 17 de los 69 goles después del minuto 85 en la fase de grupos. Puro nervio.
Sin ídolos beisboleros a la mano, el más amplio espectro de aficionados que podamos imaginar, desde jóvenes veinteañeros hasta veteranos que peinan canas, admiran no solo a Bale, Müller, Lewandowski, Iniesta o Pogba, sino que perfectamente te puedes topar con un fan acérrimo de otros no tan mediáticos como Ramsey, Hamsik, El Shaarawy o el “abuelo” Gábor Kiràly, portero húngaro de 40 años, el jugador más longevo en disputar una Euro. No se extrañen, los hay.
Y también están los que no se pierden un detalle, incluso, lo que sucede fuera de los estadios. “¿Has escuchado sobre los spotters?”, me inquirió un amigo, al cual no pude más que prometerle que indagaría al respecto. Extrañado, profundicé sobre el asunto y resulta que el término —cuya traducción es “observadores” —, lo ha utilizado la policía francesa para identificar a los agentes que se mezclan con los aficionados en pos de detectar a los hooligans peligrosos y erradicar las peleas, muy vergonzosas en las primeras jornadas al causar decenas de heridos.
Hasta ese punto nos ha atrapado la Euro, sobre la cual se conocen todo tipo de informaciones, y el inmenso abanico de seguidores pronostican como si se tratara de la pelota. Nada los detiene, ni los sesteos de Francia, salvada por los misiles de Dimitri Payet (mi jugador revelación del torneo), ni los rondos de Alemania, puro dominio sin pólvora, ni las sombras de Bélgica, constelación de violinistas por ahora desafinados.
A partir de hoy aumentarán todavía más los decibeles en las arterias cubanas. Arrancan los cruces de octavos de final, y por una llave buscarán el pase a la discusión del título ocho selecciones que nunca han ganado ni la Euro ni el Mundial, y por la otra un grupo con 20 coronas en dichas lides.
Suiza-Polonia, Portugal-Croacia, Gales-Irlanda del Norte y Hungría-Bélgica será la cartelera para buscar un finalista, mientras el otro contendiente al reinado europeo saldrá de los duelos Alemania-Eslovaquia, Italia-España, Francia-Irlanda e Inglaterra-Islandia.
¿Quién ganará? Pues no sé. Ningún nombre me ofrece sonoridad, ni me hace brillar los ojos, ni me eriza la piel, ni me motiva para arriesgarme con un pronóstico. Puede triunfar el mismísimo campeón mundial, el monarca defensor o un minúsculo territorio de 330 000 habitantes (Islandia). Por eso adoramos la Eurocopa.






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FELIPE dijo:
1
25 de junio de 2016
02:07:44
Sergio Respondió:
25 de junio de 2016
08:44:17
Jorgito dijo:
2
25 de junio de 2016
07:31:40
Tony dijo:
3
25 de junio de 2016
08:55:57
Manuel fouquet dijo:
4
25 de junio de 2016
09:33:36
Jajajaja dijo:
5
25 de junio de 2016
10:39:08
Guillermo dijo:
6
26 de junio de 2016
07:18:25
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