
Como una necesidad y una energía, lejos de lujos y atavíos, entendió nuestro Fernando Ortiz la cultura. El encumbrado antropólogo la definió como la Patria, que es mucho más que la porción de tierra en que se ha nacido. Dotada de alma y espíritu, es raíz, esencia y razón, es la música mayor que trasciende sus tantas expresiones, es lo que somos, cómo y por qué lo hemos sido.
Para evocar este 20 de octubre el Día de la Cultura Cubana, cuatro intelectuales que, al poner sus respectivos talentos a su disposición, la han defendido, nos ofrecen, sobre ella, sus impresiones:
Sobreviviente de peligros y amenazas constantes, a lo largo de varios siglos, la cultura cubana es un hecho irreversible compuesto, como sabemos, por dos componentes básicos: el español y el africano, que conforman una identidad hasta hoy invencible. Nuestra cultura es mestiza porque lleva en su entraña el exterminio de nuestros primeros indígenas, lo cual forzó a la Colonia a traer a nuestro archipiélago una numerosa fuerza de trabajo esclavo, arrancada violentamente de su continente original: África.
Eso hemos sido. Eso es Cuba. Y ante las amenazas y los peligros, repito las palabras del cimarrón Esteban Montejo cuando afirmara: «A mí, con un machete me basta». (Nancy Morejón, Premio Nacional de Literatura)
Los conceptos de cultura e identidad están muy interrelacionados. La identidad del pueblo y de la nación cubanos guarda una estrecha vinculación con nuestro sistema vital, cómo somos, cómo nos expresamos. La cultura material y espiritual cubana nos identifica en el contexto de las naciones de nuestro propio idioma y en el conglomerado mundial. En los planos artísticos, nuestra cultura creativa nos ofrece distinción en la música, la danza, las grandes obras de artes figurativas, logradas por nuestros artistas, a la par que poseemos una literatura de alta valoración y rango internacional: hay un modo cubano de novelar, de narrar, pero también tenemos una de las más bellas y sólidas tradiciones de la poesía escrita en español.
Nuestra cultura científica, el calor indiscutible del deporte cubano, y la identidad resistente de nuestro pueblo son partes indisolubles de nuestra cultura nacional ante el mundo. Nombres como los de Alicia Alonso, Alejo Carpentier, Wifredo Lam, Nicolás Guillén, José Lezama Lima y la egregia figura de José Martí son algunas de las cimas de nuestra huella singular en la cultura. Ser cubano, dondequiera que vivamos, es una condición identitaria y cultural honrosa. Si «honrar honra», hay que continuar incentivando lo mejor de nuestras identidades y creaciones espirituales para la mayor hondura, honra y belleza de nuestra cultura nacional. (Virgilio López Lemus, Premio Nacional de Literatura).
¿Qué es sentir en Cuba las efusiones de la cultura? Es haber disfrutado en la adolescencia revolucionaria el teclado de un piano y el lenguaje del verso. Volcarse siempre en imaginarios, experiencias constructivas e identidades. Renacer impulsada por heroínas, historias y batallas que labraron presentes. Recordar que en 1959 se abrieron las puertas de una Revolución Cultural que garantizó el goce pleno de derechos, aún en las más adversas circunstancias. Sentirme crecida cuando me han reconocido académica y escritora cubana. Continuar siendo educadora y letrada de voz nunca callada, de ímpetus imparables en el quehacer cotidiano de mi Isla amada y en cuantas fronteras he tocado.
Es, en definitiva, ser una más como artífice cultural de futuros, integrante de un pueblo heroico que armó secularmente soberanías y las convirtió en banderas. (Yolanda D. Ricardo Garcell, escritora e investigadora).
La cultura cubana es como el burén de nuestros primitivos habitantes, pero burén vibrante donde convergen herencias africanas, españolas y caribeñas, para forjar una identidad única que trasciende fronteras y épocas. Su música, desde el son y la rumba hasta la salsa y el bolero, es lenguaje colectivo de la memoria y la resistencia. Ritmos que nacieron en los solares de La Habana y Santiago de Cuba llenan escenarios internacionales, mientras la creación y la espiritualidad de José Martí, Alejo Carpentier y Nicolás Guillén continúan su diálogo con la libertad, el corpus identitario y los destinos de la nación. El baile, el teatro y las artes visuales completan el auténtico panorama porque son expresiones que transforman la cotidianidad en arte y el sufrimiento en belleza. Más allá de lo artístico, la cultura cubana es pulsión en todas partes, en el barrio y en la conversación. Para nosotros la hospitalidad, transfigurada en ritual de generosidad, sobrevive a cualquier escasez. (Ronel González, poeta y escritor).










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Carmen Lago de Fernández. dijo:
1
20 de octubre de 2026
22:05:03
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