Es esta una entrevista poco común. A pocos días de habérseles otorgado a Emmanuel Tornés Reyes e Ileana Mendoza Ferraz el premio Alejo Carpentier de Ensayo 2025, por la investigación Relecturas de la historia en la novela cubana actual, fallecía en La Habana el querido profesor, ensayista y crítico literario, un hecho que tomó por sorpresa a todos, y enlutó a colegas y estudiantes que alguna vez recibieron el regalo de sus enseñanzas.
En cuanto fue noticia el otorgamiento, lo contactamos. Nos habló con visible alegría: «Siento una profunda emoción porque no lo esperaba, sabía que nos habíamos esforzado, pero un concurso es una lid en la que todo puede ocurrir. Esta vez ganamos.
«Es parte de un proyecto que había elaborado sobre la novela histórica actual en Cuba. Su principal interés es llamar la atención de profesores, escritores, críticos, historiadores y especialistas literarios sobre los cambios profundos del subgénero y la necesidad de encararlo hoy de otra forma. Espero que cuando aparezca les guste a los lectores con el mismo interés que a nosotros», dijo.
Al momento, concertamos la entrevista y le enviamos a ambos ganadores un cuestionario que Emmanuel no pudo responder. Cayó enfermo y a los pocos días, supimos la nefasta nueva.
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«Trabajar con el doctor Emmanuel Tornés en el proyecto fue asimilar de cerca lo que como compañera suya en el Departamento de Literatura ya había apreciado: su seriedad como investigador, su método, su consagración al estudio y la enseñanza de la narrativa latinoamericana», aseguró la investigadora Ileana Mendoza.
«El proyecto contó con su experiencia acumulada y eso facilitó el entendimiento, la coherencia como equipo. Sus saberes los compartió con el desprendimiento del buen colega, del profesor motivado por el tema que se va a transmitir. Constatar su interés por contagiar a los que lo acompañamos con ese espíritu riguroso ante el estudio y la investigación fue una lección, un ejemplo. Con idéntico impulso coordinó el seminario que se impartió en el Instituto sobre el tema, el cual contó con una matrícula numerosa y con gran aceptación», explicó.
«Durante el seminario, pudimos comprobar el desconocimiento de buena parte de la novelística de carácter histórico que atesora el corpus literario cubano; y contribuyó a expandir el conocimiento sobre autores y obras, lo cual fue también un regocijo, una satisfacción que compartimos», detalló la investigadora.
–¿Qué la animó a aceptar la solicitud de Emmanuel para formar parte de este proyecto?
–Además de lo interesante del tema que abordaría el proyecto, fue una solicitud que partió de la confianza y, por tanto, constituyó un estímulo para enfocarme en la ficción histórica. Porque el proyecto me apartaba de mi línea de trabajo habitual, relacionada con el estudio de literatura dramática cubana, pero constituía una atractiva manera de diversificar y enriquecer mi labor, de continuar el eterno aprendizaje que constituye la investigación y de seguir verificando valores dentro de la literatura cubana. Fue una oportunidad invaluable que siempre le agradeceré.
–¿En qué parte del trabajo ya emprendido por Emmanuel es que usted se incorpora?
–En el momento en que Emmanuel había concluido la preparación del proyecto, ya establecidas las bases metodológicas y preparada una sustanciosa fundamentación por parte suya. Para la ejecución de ese proyecto, dentro del trabajo del Departamento de Literatura del Instituto de Literatura y Lingüística, él organizó un equipo de trabajo del cual formé parte. En la distribución final del trabajo, me correspondió analizar obras editadas entre los años 1991 y 2000. Se trabajó con mucho acuerdo, con soluciones colegiadas y luego, con una total autonomía en la concepción del texto. Cada parte lleva el sello escritural de su autor y una selección de obras e intereses exegéticos particulares, que se fundieron en un propósito unificado.
–¿Qué experimentó al saber que un proyecto con génesis tan lejana como el año 1996 resultó premiado?
–Satisfacción, alegría. Una amalgama de sentimientos compartidos con el excelente jefe de proyecto que fue Emmanuel y con los compañeros del Instituto, que conocen el empeño y dedicación puestos en esas páginas. El premio que nos ha otorgado un prestigioso jurado evaluador es feliz ocasión de celebrar el cumplimiento de una meta que aunó voluntades, saberes y amor por la investigación.











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