ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
En fuga (Netflix, 2026), la serie más reciente del universo Harlan Coben. Foto: Fotograma de la serie

La Televisión Cubana ha transmitido series como las polacas Bosque adentro (Netflix, 2020) y Ni una palabra (2022); la española El inocente (Netflix, 2021) o la argentina Atrapados (Netflix, 2025), esta última exhibida por nuestra señal en fecha muy reciente.

¿Qué relación guardan los cuatro títulos, además de compartir el género del thriller, resultar medianamente entretenidos y ser producidos por la misma plataforma global del streaming?

Pues que parten de novelas de Harlan Coben, comercialmente célebre escritor del género, quien sostiene con la casa de la N roja una relación bilateral de notable beneficio económico, a partir de la adaptación al formato serial de varios de sus libros, considerados fenómenos mundiales de venta.

Sus volúmenes –adquiridos por unos 83 millones de lectores de 46 lenguas, fanáticos de la denominada «literatura de aeropuerto»–, al traspasarse a series han tenido tanta o más aceptación, en algunos casos, que los propios originales literarios, lo cual explica la insistencia de la plataforma en volver al autor, una y otra vez.

Hay detrás de esto perspicacia mercantil, olfato financiero, por ambas partes. Coben y Netflix firmaron, hace ocho años, un contrato multimillonario para llevar a series 14 de los más de 20 libros publicados por el escritor norteamericano de 64 años. Tal rúbrica contractual fue renovada.

Entre las cláusulas del acuerdo figura que Coben debe fungir como productor ejecutivo de los materiales audiovisuales. En algunos casos ha ido a más, incluso, al firmar como guionista o convertirse en el propio showrunner o creador de los trabajos.

La intención de tales series se corresponde con la de la producción ordinaria de Netflix: materiales genéricos de recepción global, más allá de su lugar de ambientación (que, en ciertos trabajos, como enseñó el mainstream fílmico desde antes de los tiempos de Michael Bay, puede extenderse a varios).

Las series según libros de Coben siguen un patrón identificable: son muy directas, pese a la sobresaturación de intrigas, desapariciones, muertes, misterios y muy abruptos giros de guion que las lancinan; están pobladas por personajes esquemáticos y en extremo supeditados a las tramas, de los cuales solo se presenta un boceto caracterológico poco maleable e intercambiable; cuentan con una tensión climática permanente (ese «entretenimiento» imparable llega a un punto en que las resiente, debido a su falta de dosificación), y se resuelven en cuatro o seis episodios, por regla.

Una de las peores teleseries recientes es el thriller norteamericano de seis capítulos Lazarus (Amazon Prime Video, 2025), con guion de Coben. Ni las líneas narrativas, ni la galería de personajes, ni el tono sobrenatural (algo inusual para el creador) adoptados reservan un grado de atractivo mínimo como para seguir consumiendo algo que es hasta peor que la «literatura de aeropuerto» y yo le llamo chatarra de streaming.

Además de en los países antes citados, otras series de la galaxia Coben han sido ambientadas en Francia (Solo una mirada, 2017; Por siempre jamás, 2021); o en Inglaterra, el país donde más series de libros suyos se rodaron hasta el momento (Safe, 2018; No hables con extraños, 2020; Quédate a mi lado, 2021; Engaños, 2024; Te echo de menos, 2025; y En fuga, 2026).

Afecto al formato de la miniserie, a Coben no le atraen las series de varias temporadas. Hasta ahora, desde el punto de vista de visualizaciones, a él y a la plataforma la estrategia les ha salido harto bien. La mayoría de los materiales mencionados, u otros, por norma se inscribieron en la lista de los diez más vistos en Netflix.

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