ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Portada del disco

Cuando llegó la información de que la casa disquera BisMusic presentaría un nuevo disco de los Van Van, se impuso la necesidad de estar pendiente de este suceso de arqueología musical.

La sonoridad que trajeron los Van Van a finales de 2025, con su más reciente producción discográfica, titulada Virus, implica la certeza de encontrarnos con joyas de la música cubana, de un apreciado valor para la identidad de la nación.

No se puede llegar a otra conclusión si tenemos en cuenta la dimensión del legado de Juan Formell con la orquesta, matizado por una extensa y abarcadora discografía, muchas de cuyas canciones se han convertido en parte de los sólidos exponentes culturales que conforman lo cubano.

Lejos de cualquier razonamiento que indique una lógica tradicional, el disco Virus constituye la confirmación de que los Van Van de ahora mismo han logrado hacer crecer las expectativas de calidad, debido a la expansión sonora de la orquesta en el tiempo. La dinámica de esa mecánica pensada y desarrollada por Formell permanece sorprendentemente intacta para beneplácito de sus seguidores.

Nada más la primera escucha del disco Virus es suficiente para llegar al consenso de que se trata de una especie de llamado de «atiendan todos».

Dispuestos están a embriagarnos por la intensidad, la frescura y el eficaz impacto de los ocho temas escogidos de entre el vasto arsenal vanvanero. Piezas como Tim-pop, Hasta las cuántas y Dale dos, de la autoría de Juan, junto a otras de César «Pupi» Pedroso como Eso está bueno o Se acabó el querer, todo un clásico de Pedrito Calvo, aparecen defendidas por las inefables personalidades de Robertón Hernández, Abdel «Lele» Rasalps y Armando Cantero; quienes conceden un espacio del fonograma a Vanessa Formell para la interpretación de Me tienes loca, un tema inédito que Juan le dedicara precisamente a su hija.

Tales resultados se deben, en buena medida, al acierto de Samuel Formell como director de la orquesta, de no dejar extraviar aquellos preceptos establecidos por su padre para impedir que la orquesta se llegara a convertir en un objeto de museo. Abundan los ejemplos en la trayectoria de los Van Van de cómo Juan, sin abandonar la esencia del songo, supo adaptarse a la sonoridad imperante de cada época.

Y no se trata solamente de su capacidad para introducir instrumentos electrónicos en la orquesta de charanga como la organeta, la guitarra y el bajo –al igual que asumió el empleo de los trombones en tiempos posteriores– sino que Juan no concebía a la orquesta como un ente estático, y estuvo dispuesto a hacer los cambios que fueran imprescindibles para que esta se atemperara al entorno sonoro de cada momento.

En tal sentido, los Van Van de los años 70 no suenan como los de los años 90, ni tampoco ese sonido tuvo que ver con el sello de la querida orquesta en las primeras décadas de este siglo; y hasta ahora todavía nadie ha dicho que ya los Van Van no existen.

Precisamente, los renovadores arreglos a las piezas icónicas que aparecen en el disco Virus nos están reiterando la capacidad de los músicos de mayor estadía en la orquesta para congeniar con los más jóvenes de nueva incorporación y así recrear una inflamada

atmósfera, en la cual la tradición y la contemporaneidad pueden armonizar coherentemente en el concepto de un Van Van para todos los tiempos.

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