Hasta Italia llegaron los tambores, y junto a ellos, la más autóctona representación de la herencia africana en Cuba. El vii Foro Internacional Timbalaye se adueña no solo de la nación caribeña, sino también de los escenarios del mundo. Tarquinia, Roma, Baia Domizia y Passo Oscuro son testigos, por estos días, de un intercambio cultural entre ambos países, en el que el arte es el protagonista.
Siguiendo las rutas de las personas esclavizadas, el evento propone un espacio de diálogo y reflexión, cuyo objetivo continúa siendo promover la diversidad de culturas y las tradiciones afro-cubanas con la rumba como elemento indispensable.
El foro, que se extiende hasta hoy, además de reivindicar los valores históricos del patrimonio cultural de la Isla, honra al Apóstol en el aniversario 129 de su caída en combate, y recuerda su vínculo con la lucha contra la esclavitud.
La cita cuenta con la presencia del destacado poeta y etnólogo Miguel Barnet, presidente de la Fundación Fernando Ortiz, ocasión en la que se presentó su libro Biografía de un Cimarrón, en su edición 86, publicado por la editorial Quodlibet.
Festejar la herencia africana y teorizar sobre ella forma parte de la agenda de Timbalaye, que se ha dedicado a fomentar, desde la sensibilidad del arte, caminos que contribuyen a la lucha contra el racismo y la discriminación.
Timbalaye 2024 regresa a Cuba para continuar con la Ruta de la Rumba, que llegará en el mes de agosto hasta La Demajagua, lugar donde comenzó la unidad de los cubanos independientemente de su raza, aquel 10 de Octubre de 1868.












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