ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Fotograma de la Película

A tres filmes cercanos de la cartelera internacional, los dos primeros excepcionales y el tercero de menor relieve artístico, los interconectan tanto la sensibilidad como la ternura con la cual han enfocado el amor entre dos mujeres, colocándose sus relatos entre los más bellos proporcionados por esa parcela temática en la historia reciente de la pantalla. Y afirmarlo sobre una vertiente que ha alumbrado obras maestras a la manera de Carol (Todd Haynes, 2015) no es poca cosa.

A diferencia de cierto cine con temática gay, que ninguna relación guarda con la sutilidad de la maravillosa El caftán azul o de Extraña forma de vida–, estas tres historias de romance lésbico resaltan por todo lo contrario.

Lo hacen porque observan la unión de pareja desde el entendido de una comunión física y espiritual que prescinde de terceras partes; desde el hallazgo en la persona querida del goce supremo; desde la aceptación de la otra con toda su carga de diferencias y su respeto en tanto ser humano. Lo cual no impide el desborde de erotismo/pasión de ellas, manifiesto en tramas orladas de intensos pasajes sexuales.

Las dos primeras son la española Elisa y Marcela (Isabel Coixet, 2019) y la francesa Retrato de una mujer en llamas (Céline Sciamma, 2019); la otra es la inglesa El secreto de las abejas (Annabel Jankel, 2018). Todas han sido dirigidas por mujeres. Quizá ello no determine la profundidad alcanzada en la conformación de los seis personajes centrales, o su riqueza sicológica; pero sí define la cercanía, la complicidad en el acercamiento a sus universos sentimentales.

Exhibida por la televisión, de Retrato de una mujer en llamas, sensorial como las tres anteriores obras de la Sciamma, enamora la gradualidad modélica mediante la cual la directora francesa trabaja la atracción romántica de sus protagonistas. Se verifica ya a partir de la primera hora del filme, a través de la parsimonia en la progresión, en los detalles y sugerencias (¡esas miradas furtivas o frontales de Héloïse, la dama que ha de ser pintada, hacia Marianne, la pintora!). En la etapa acontece la colocación de los pilares dramáticos sobre los cuales reposará un conflicto que se abrirá en flor para la zona media.

Estamos en 1770. Es preciso que a Héloïse le pinten un retrato, para enviárselo al rico milanés que la desposará. Durante el intervalo, entre ella y la artista surgirá algo precioso, aunque contra ambas pugnan los insensibles tiempos, se interponen como rocas las convenciones.

Noémi Merlant (Marianne) y Adèle Haenel (Héloïse) componen dos caracterizaciones esplendentes, tanto al transmitir el intento de ambos personajes centrales de sofrenar una pulsión instantánea, como en la vehemencia con la cual se entregan luego al hecho amoroso, tras comprobar la futilidad de evitarlo. Mas a la larga, su amor estará signado por lo imposible, con barreras insuperables para la época.

Filme estilizado, de formas primorosas, prenda por su observación de los cuerpos, de la naturaleza. Y por su galería de planos, puro arrobo visual, que dialogan y se transfunden con el espacio pictórico del relato, pletórico de referencias (J. M. W. Turner, Caspar D. Friedrich…). Honores a Claire Mathom, la directora de fotografía. Y a la Sciamma.

 

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gretter dijo:

1

6 de noviembre de 2023

10:14:02


A diferencia del 2017 que se estrenaron varias cintas de temática LGBT, este 2019 solo la francesa Portrait of A Lady on Fire de Céline Sciamma ha conseguido ganar mejor guión en Cannes y estar en la lista del National Board of Review Francia, 1770. Marianne, una pintora, recibe un encargo que consiste en realizar el retrato de bodas de Héloïse, una joven que acaba de dejar el convento y que tiene serias dudas respecto a su próximo matrimonio. Marianne tiene que retratarla sin su conocimiento, por lo que se dedica a investigarla a diario. Es difícil lograr que una película que hable sobre pintura tenga la visualidad de un lienzo y eso ya demuestra que Portrait of A Lady on Fire es un filme atípico y atemporal La directora ya había incursionado en el tema de la homosexualidad con Water Lilies y Tomboy Hay algo de Jane Campion y El piano en algunos encuadres y planos , esta historia de amor lésbico es desde el inicio totalmente enigmática y está cargada de tensión sexual Si bien Sciamma se toma su tiempo en establecer el vínculo entre estas dos mujeres , casi durante toda la primera hora de la cinta, una vez que se logra llegar al clímax y la relación entre ambas todo comienza arder Francia debió enviarla a competir por el Oscar de habla no inglesa, sin embargo decidió que fuera Les miserables de Ladj Ly en su lugar Técnicamente Portrait of A Lady on Fire posee una belleza abrumadora, el manejo de la luz , el uso del vestuario , la escenografía y la espectacular fotografía reafirman que la directora tiene un camino prometedor en la industria Se desprende poesía, sencibilidad y cada mirada de las protagonistas , incluso sin pronunciar diálogos estremece Noémie Merlant y Adèle Haenel no pueden estar mejor, imposible que den más de sí mismas, no imagino a otras actrices en su piel Cuando ya todo está dicho , llega una escena final acompañada por una magistral sinfonía y el espectador queda desarmado ante las pinceladas de pasión de