ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Abel Maceo Limonte. Foto: José Manuel Correa

«El otro día mis vecinos se quedaron con ganas... y yo también!!! Anoche, luego de los merecidos aplausos a quienes luchan en primera línea, todos incluyéndome, desde nuestras casas disciplinadamente, cantamos y bailamos... Unos desde sus ventanas, otros desde sus balcones, algún que otro en su azotea... creo que se volvió a lograr el objetivo. La gente pasó un rato diferente... En estos tiempos en que las redes sociales se llenan de retos para matar el tiempo, yo exhorto a mis colegas, claro está, a aquellos que tengan las condiciones creadas, y que desde sus casas puedan ser escuchados por otros vecinos, a que se sumen y regalen alegrías a todos aquellos que quizá no tengan internet, o que los megas no les den para escuchar una descarga o un ciber-concierto... La gente lo necesita y créanme, lo van a agradecer...Otra manera también de seguir homenajeando a los héroes del momento. A los de toda la vida...».

Mensajes como este no ha dejado de poner en su perfil de Facebook el cantante y compositor Abel Maceo Limonte, quien al igual que muchos de sus colegas, se sumó a la ola solidaria de nuestros artistas de ofrecer su arte a nuestra gente en tiempos de la COVID-19.

Como ellos, él también se encuentra en casa aprovechando este momento para crear nuevas obras, perfilar otras, trabajar en nuevos proyectos discográficos y lo más importante para cualquier artista: afilar la preparación para cuando todo esto pase salir nuevamente a ofrecer sus canciones al público, a quien se debe y deberá siempre todo verdadero artista.

«Muchos colegas me dicen que estoy loco porque no le digo que no a nadie a la hora que me llaman a cantar. Y me ves corriendo de una actividad a otra. Creo que ahí ha estado la clave en mi formación. Trabajar y trabajar y nunca parar de aprender. Si gusto, me vuelven a llamar, y así poco a poco, he creado espacios en los que trato de abarcar todos los géneros y estilos, porque creo que la música no es vieja o nueva, es buena o mala. Y la buena es para toda la vida. Y así todos en el público tienen su pedacito», comentó a Granma Maceo Limonte, quien, asegura, tiene tres grandes amores: la familia, Cuba y su profesión, a la que le ha dedicado 21, de los 42 años que tiene. Aunque hoy se desempeña además como director y productor artístico, no hay dudas, dice, que lo que más le gusta es el canto, estudios que concluyó en el 2004 en el entonces Centro de Superación Profesional para la Cultura de la antigua Provincia Habana.

Foto: José Manuel Correa

El colectivo del periódico Granma lo vio actuar por primera vez en calidad de invitado, para compartir el aniversario 54 de la fundación del centro.  Cuando terminó su presentación ya no le quedaba ni pizca de nervios, por el contrario, estaba alegre y dispuesto a volver cuando lo necesitáramos.

Desde hace diez años este destacado intérprete se presenta en La Casa del Músico El Ranchón de la Egrem, en Miramar, en la misma sede del sello más antiguo de Cuba. Por estos días tiene a su cargo la dirección y producción artística del centro Cultural La Plaza de 31 y 2, en el barrio La Timba, en el Vedado, donde además ofrece su arte en el bar Convergencias. En La Timba mantiene una Peña para la comunidad que hace cada mes con el proyecto Todas las manos, de la fundación Nicolás Guillén, que también auspicia el Centro Cultural Plaza de 31 y 2, perteneciente a la Egrem.

Hoy en la voz de Maceo Limonte podemos escuchar un repertorio bien variado de música cubana desde la trova hasta la música popular bailable y por su puesto la tradicional entre ellos el son, el guaguanco, la conga, el bolero, y el chachachá además de la canción. También incursiona en temas internacionales, entre los que incluye, por ejemplo, la canción El triste, del recientemente fallecido José José.

Sin embargo, sus inicios estuvieron en lo que se ha dado en llamar música culta. Por el Coro de la Radio y la Televisión Cubana en 1998, bajo la dirección de Octavio Marín, inició su carrera profesional. De su talento igual pueden dar fe el Coro Polifónico de La Habana, bajo la dirección de la Maestra Carmen Collado, del cual fue uno de sus fundadores.

De ellos, asegura, guarda un buen recuerdo, así como del trio Trío Tesis y de la agrupación vocal Vocal Sampling con el que realizó varias giras por toda Europa y América. A Coco Freeman y el Maestro Demetrio Muñiz, agradece la decisión final de convertirse en solista vocalista, decisión que definió para siempre su verdadero camino en la vida y que combina con la composición.

Según me contó sus temas han servido de presentación o de despedida en programas de Radio y TV. En 2017 compuso el tema Una mujer de nuestro tiempo, con motivo del aniversario 57 de la FMC, canción que asegura le ha dado muchas satisfacciones y que, en cada fecha alegórica a la mujer, la radio y la tv la comparten. Entre sus sueños actuales está la terminación de un disco, el que hace tres años lleva produciendo con esfuerzo propio, con temas suyos (fundamentalmente), entre los que se encuentran: Qué buena vida de qué, un guaguancó con salsa, y el bolero Se de ti. De su autoría es Me da igual, que interpreta Beatriz Márquez.

En el teatro también ha estado presente. En el 2006, me cuenta, escribí la letra y música para una obra de teatro musical, en la que me atreví a actuar. En ella participó la Compañía Danza Contemporánea de Cuba, cuyos arreglos hizo precisamente el Maestro Demetrio Muñiz. La obra se llamó Habana carnaval.

«Yo pude escuchar en mi casa buena música de todos los géneros y estilos, cubanos e internacionales. Pero siempre tuve una marcada inclinación a la música cubana, al Benny Moré, Barbarito Diez, los Van Van, Matamoros, en fin... Eso me llevó desde niño a sentirla mía. Y me veía haciéndola. Me ponía a imitar al Benny y a Pedrito Calvo. Pero también escuchaba a Louis Armstrong, Nat King Cole, Lucho Gatica, Queen...

«Pero soy de los que creo que la música cubana debe ser prioridad en los medios de difusión. En mi opinión no se debe prohibir ningún género ni estilo foráneo, pero si darle fuerza a los artistas que defienden lo cubano. En México, por ejemplo, la música ranchera o la de banda, llena Palenques. Me gusta ver el Teatro Nacional o el Carl Marx lleno por el Septeto Santiaguero...Mientras más nacionales, seremos más universales....

«Aquí se sufre mucho cuando aparece un nuevo talento y el sistema para hacerlo profesional es un poco enredado. Exigen que debe ser graduado, y si no lo es pasa mucho para lograrlo. Quitaron los centros de superación profesional, que permitían que muchos talentos terminaran estudios musicales si no habían podido entrar a escuelas de arte desde niños. Yo mismo fui formado ahí. Y entonces el «talentón» que nace a cualquier edad, tendría la oportunidad de superarse, aprender más, pulirse, y tener herramientas para salir a trabajar. Eso debe retomarse.

«Hay que profesionalizar a quien de verdad tenga calidad musical, sea o no graduado de una escuela de arte. Pero a la música cubana, hay que darle fuerza. Y el Instituto de la Música no debe desvirtuarse y en vez de estar gastando recursos en audiciones a los artistas en activo, debe crear espacios, y promover a los músicos que defendemos la cultura autóctona».

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Camilo dijo:

1

26 de mayo de 2020

19:46:22


EXCELENTE musico y cantante. ESPECTACULAR persona. Gracias a la vida por la oportunidad de haberlo incluido en el primer elenco que abrio el Ranchon de Musico donde se mantiene hasta el dia de hoy.

Maidanik González Borges dijo:

2

26 de mayo de 2020

20:47:36


Es un excelente cantante y un ser humano ejemplar.