ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Miguel Febles Hernández

CAMAGÜEY. — Expresión de unidad inquebrantable, en medio de una enjundiosa mezcla que singulariza al pueblo cubano, devino la VIII Jornada de la diversidad cultural para el diálogo y el desarrollo, dedicada esta vez a la presencia e influencia española en la conformación de la cultura e identidad nacionales.

Organizado por la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey (OHCC), el evento acogió a investigadores, especialistas, promotores culturales, integrantes de asociaciones y de grupos portadores, interesados en intercambiar y debatir sobre un asunto de suma actualidad para los destinos del país.

«La cultura que nos define, amplia y diversa, es un bien preciado que debe atesorarse y protegerse con celo, y ello solo se logra a través del diálogo enriquecedor, el conocimiento y la comprensión mutua», precisó Iván Mora Domínguez, jefe del departamento de investigaciones de la institución.

Bajo tales preceptos, el programa teórico centró su atención en la rica amalgama de prácticas culturales españolas, transmitidas de generación en generación y que conforman hoy el patrimonio vivo de la nación, representado en el lenguaje, los bailes, la música, la arquitectura, las costumbres alimentarias y las tradiciones.

Esa diversidad cultural, junto al resto de los componentes de la nacionalidad cubana, constituye el antídoto más efectivo contra la globalización hegemónica, por lo que jerarquizarla y promoverla a instancia de la sociedad exige preparación, compromiso, apego a los principios, responsabilidad y capacidad de convocatoria.

Foto: Miguel Febles Hernández

En ello coincidió Eduardo Ávila Rumayor, director de la Casa Iberoamericana de Holguín, quien llamó a construir entre todos una cultura de pueblos nuevos frente a los métodos de colonización que se imponen en el mundo y a las apetencias imperiales que hoy se ciernen sobre la Patria.

Durante la sesión de clausura, José Rodríguez Barreras, director de la OHCC, entregó el Reconocimiento Especial Patrimonio Vivo 2019 a la agrupación coral Ijujú, de la Casa de Cantabria, por salvaguardar, mediante su arte, esencias distintivas que enlazan la cultura popular tradicional de España y de Cuba. 

En Camagüey conviven y visibilizan sus costumbres con apoyo institucional representantes de ocho comunidades españolas, junto a haitianos, jamaicanos, chinos, rusos, italianos, japoneses, hebreos y árabes, para conformar un verdadero ajiaco que ha dejado su impronta en la cultura local.

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