Camagüey.–Tras siete meses de arduo quehacer restaurador, abrió sus puertas en esta ciudad patrimonial la Sala de Conciertos José Marín Varona, una joya arquitectónica puesta al servicio de la cultura local que mucho agradecen los cultores y amantes de la música clásica.
La obra, de elevada complejidad por el deterioro del inmueble, es fruto de un proyecto concebido y ejecutado por la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey (OHCC), de conjunto con artesanos artistas de otras instituciones, como el Fondo Cubano de Bienes Culturales, la Fundación Caguayo y el Grupo Decorex.
Ubicada en la calle Luaces, próxima al céntrico Parque Agramonte, la nueva sala de conciertos ocupa el local de lo que originalmente fuera la capilla de la Congregación de las Hermanas de María Reparadora y luego tuviera varios usos hasta formar parte de la escuela primaria Renato Guitart Rosell.
Su rescate como institución cultural jerarquiza a la edificación, de alto valor histórico para la ciudad pues, según confirmó José Rodríguez Barreras, director de la ohcc, allí vivieron la camagüeyana María del Carmen Zayas-Bazán Hidalgo y el hijo fruto de su unión con José Martí Pérez, el Héroe Nacional de Cuba.
De igual forma, al ponerle el nombre de José Marín Varona, se le hace también justicia a una figura importante de la cultura cubana, quien fuera profesor, compositor de zarzuelas, canciones y obras para piano, director de orquestas y bandas militares, y un ferviente defensor de la causa de la independencia nacional.
«Era algo, explicó Rodríguez Barreras, que le hacía falta a la ciudad: con una rica historia musical y un sistema reconocido de enseñanza artística, nunca había tenido Camagüey una sala de conciertos que sirva de plataforma para exponer el talento de los profesionales y de los jóvenes que egresan de esas escuelas».
A finales del 2016 comenzaron las labores de restauración que abarcaron, entre otras acciones, la cubierta del inmueble, la concha acústica, las cenefas, los arcos, los vitrales y demás ornamentos de las paredes, a cargo de maestros y jóvenes egresados de la escuela de oficios Francisco Sánchez Betancourt.
José Luis Conde Ramírez, inversionista de la obra, refirió que, además de salvar el local y otros exponentes patrimoniales, los trabajos se extendieron al entorno con la rehabilitación de centros escolares, viviendas y otras edificaciones que conforman el repertorio arquitectónico de la zona.
La Sala de Conciertos José Marín Varona tiene capacidad para 120 espectadores, quienes en un ambiente agradable y excelente acústica podrán disfrutar la actuación de músicos locales e invitados que ofrezcan su arte en calidad de solistas, orquestas de cámara, coros u otras agrupaciones de pequeño y mediano formato.










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Francisco Rivero dijo:
1
1 de agosto de 2017
18:20:26
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