Ciego de Ávila.—La ciudad de los portales está de fiesta. La XXII Feria Nacional de Arte Popular intensificó el habitual colorido de la región al quedar este jueves inaugurado el evento —a celebrarse hasta el domingo— que dignifica lo mejor de las tradiciones del patio y está dedicado al son como fenómeno cultural genuino de nuestra tierra.
Una apretada revista de nuestras manifestaciones más autóctonas resultó ser el desfile con el que arranca habitualmente el evento. En la ocasión
Virginio Menéndez, director provincial de Cultura, aseguró que son 12 las áreas en que los artistas y escritores de los más variados géneros demostrarán cómo nuestras raíces mantienen el vigor que hace que las ramas de la cubanía florezcan y demuestren al mundo que con la cultura se acrecienta nuestra dignidad, cada vez que seamos más firmes en la defensa de las tradiciones propias, y cerremos el paso a códigos neoliberales que pretenden imponernos.
La procesión artística estuvo protagonizada, entre otros, por repentistas de la música campesina, varias compañías de Teatro (Teatro Guiñol Polichinela, de Ciego de Ávila; D´Morón Teatro y Teatro Primero); el Club de Danzón de la Casa de Cultura avileña; Nuestra América, de Villa Clara; y los grupos folclóricos avileños Oshocuán Irabo; Okay y Nagó; y Bantú Yoruba, de Santiago de Cuba.
Entre las actividades que engrosan el evento quedó también inaugurado el Salón de Artesanía, en el que se entregaron los premios que otorga el propio salón y en cuya ceremonia actuó el grupo danzario Variedad Latina.
El complejo genérico del son como expresión genuina de la cultura popular tradicional en Cuba es el tema del Coloquio que tiene lugar hasta hoy sábado con la participación de ponentes de diversos puntos de la geografía cubana que, entre otros tópicos, rescatan en sus exposiciones a figuras reconocidas asociadas al género y a manifestaciones del ritmo en zonas muy específicas del país.
Trascendió en el coloquio la entrega de la Beca de Investigación de la Cultura Popular Tradicional a Yoel Enríquez Rodríguez, por Piedra para Obbatalá, una pesquisa con la que el joven instructor de arte consiguió rescatar una tradición festiva del municipio de Melena del Sur. También se entregaron reconocimientos a los grupos portadores Caidije, que arriba a sus 90 años de existencia, y la Cinta, a sus 50, por contribuir a la salvaguardia del patrimonio cultural vivo de la nación.











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