
África le cambió la vida a Javier Rodríguez. Cuando este instrumentista cubano fijó la vista en el horizonte de la cultura de Malí descubrió que la música no era solo lo que conocía hasta ese momento. Descubrió, sencillamente, que la música era otra cosa. Después de regresar de su incursión africana se sintió como si acabara de caer del cielo. Y comenzó a poner todas las piezas en su lugar: tomó el vibráfono, ajustó la dirección y se dedicó, con gran ánimo experimental, a explorar todo lo novedoso y original que podía aportar este instrumento de percusión que en ocasiones ha sido desdeñado en la creación sonora contemporánea.
“He tenido la posibilidad de presentarme en escenarios de diversas regiones del mundo. Pero para mí fue impresionante la visita a África y a Malí. Ese viaje abrió infinitas posibilidades para la innovación en mi carrera. Resultó una experiencia vital y muy enriquecedora que me enseñó nuevas formas de entender la música”, dice Javier poco antes del concierto que ofrecerá este sábado a las 7:00 p.m. en el Museo Nacional de Bellas Artes donde compartirá escenario con el bajista Jorge Reyes, el baterista Enrique Plá y el pianista Emilio Morales.
En el concierto presentará su álbum debut Viaje de ida y vuelta, armado por nueve temas en los que reinan las sonoridades del vibráfono. Este fonograma representa una etapa muy importante en la vida profesional de este músico cubano que ha desarrollado la mayor parte de su carrera en España, donde ejerce hace diez años como profesor en un conservatorio de Tenerife. “Aparte de mi carrera como docente, tuve la necesidad de crear algo propio. De ahí nació este disco con composiciones de música contemporánea. Hay obras que me han regalado compositores que trabajan conmigo en el conservatorio. También hay jazz y ritmos cubanos”.
El álbum registra con minuciosidad la síntesis de sonoridades que definen el cuerpo del vibráfono, un instrumento que no ha sido explorado lo suficiente en la Isla, salvo los casos de músicos como Tamara Castañeda. “Escogí el vibráfono porque es un instrumento de la familia de percusión que es melódico como el xilófono y la marimba. Pero el vibráfono en la música popular es el instrumento melódico que más se ha usado. En España supe por algunos amigos del trabajo de Tamara Castañeda, pero me gustaría conocer más sobre su obra porque en la Isla no ha existido tradición de tocar el vibráfono”, señala.
“En Cuba —agrega— los percusionistas quieren tocar batería, tumbadora, batá, bongó y los instrumentos de lámina están en un segundo plano. En la Isla hay mucho nivel y si los músicos quisieran tocar vibráfono o marimba lo pudieran hacer perfectamente. Por otro lado es muy difícil hacer llegar a los estudiantes esos instrumentos porque son muy caros”.
Hace un tiempo Javier protagonizó un hecho de ribetes inéditos al unir por primera vez en un concierto el vibráfono y el timple, el instrumento nacional de las Islas Canarias. “Después de este disco tengo en planes realizar siete obras dedicadas a cada una de las Islas Canarias. Las piezas serán compuestas por una autora canaria que ya me regaló una obra y la interpretamos en Tenerife. Esa fue la primera vez en la historia que el timple y el vibráfono se unieron y el resultado fue muy positivo para ambos”.











COMENTAR
Bianka dijo:
1
8 de agosto de 2014
05:08:26
Francisco Rivero dijo:
2
8 de agosto de 2014
10:48:41
Veronica dijo:
3
8 de agosto de 2014
11:25:29
Blanca dijo:
4
8 de agosto de 2014
11:55:26
L. Valcarcel Gregorio dijo:
5
11 de agosto de 2014
10:46:50
Responder comentario