ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Vega del Toro, Guantánamo. – Por este lugar el Sol es un «forastero»; el concierto de gigantes del mundo vegetal respaldados por cobertizos de nubes, le antepone tantas dificultades como las que el «subibaja» escarpado de los terraplenes le plantea a quienes pretendan venir por tierra.

Dicen que «aquí el diablo lanzó tres voces y nadie lo escuchó», pero yo vi a alguien arrepentido tras repetir la frase; pues, junto a las cuatro casitas que empiezan a aparecer cual fantasmas entre la neblina que cubre a este sitio, límite de Yateras con San Antonio del Sur, selva adentro, hay un par de rectángulos de regular tamaño. Son paneles fotovoltaicos, primer indicio de que la voz del «Diablo» no se oye por aquí desde hace 65 años, pero la de una Cuba distinta sí. Poco después, algo disipada la niebla, se advierte que una de las «cuatro casitas» es la escuela primaria Ignacio Agramonte, y que en su matrícula hay ¡un solo niño! (de siete años y en primer grado), único en edad escolar por aquí. Una hora después, Alex de Jesús Paz Matos y la licenciada Yusmaidy San Miguel Legrá, su maestra, están frente a frente en el aula.

«De esto, de aquello; el porqué del porqué», había celebrado antes en una plática breve la educadora, desbordada por la inusual curiosidad del discípulo; «lo pregunta todo. A veces las preguntas las hace en medio de una explicación mía; me interrumpe; no guarda dudas; ha llegado a ponerme en aprietos».

Vamos al análisis fónico de la palabra rana. Él lee en voz alta: «rrrr… ra-na», está nervioso, tal vez por la presencia de un intruso con cámara y celular en el aula.

«¿Cuántas vocales tiene la palabra rana?», pregunta la maestra.

«Tiene dos», responde el discípulo.

«Olvidaste responder con oración completa. Y sílabas, ¿cuántas tiene? Lee en voz alta y palmotea en cada sílaba antes de darme respuesta», le indica la pedagoga.

Hace él otra pausa de unos segundos; alza las dos manos en paralelo y, palmada a palmada, una en cada pronunciación: «ra-na». La palabra rana contiene dos sílabas; dedujo el pequeño.

«¡Excelente!» Esta vez las palmadas vienen de la maestra.

Horas después, al caer la tarde, el privilegio de Alex irrumpe en una charla de amigos. «¡Una escuela para un solo niño!», dijo Bía, la brasileña; «¡si no lo veo no lo creo!», confesó Dora, la colombiana; «¡increíble, pero muy real!», le escuché decir a la española Rebeca.

Llegó entonces como un rayo a mi pensamiento Navarro Luna, con la parodia de una de sus luces: «¡Es la Cuba de ahora; no os asombréis de nada».

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TataKaka dijo:

1

1 de junio de 2024

13:33:14


Que hermoso cuanta dedicación para que ese sagrado pupilo logre sus objetivos en el futuro.