ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: CITMA

Cuba se prepara para su incorporación a la iniciativa de contribuir a la mitigación del cambio climático e impulsar la seguridad alimentaria en correspondencia con la Contribución Nacional Determinada, con ayuda de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y financiamiento del Fondo Verde para el Clima.

La información fue dada a conocer durante un taller, realizado en La Habana, como parte del proceso de preparación del país para acceder a este mecanismo, que contó con la participación de diversas instituciones nacionales y del representante de la FAO en la isla, Marcelo Resende, quien enfatizó que esta iniciativa está alineada con las prioridades del país para hacer frente al cambio climático y garantizar la seguridad alimentaria, informó el CITMA en su página web.

En Cuba la coordinación de esta etapa preparatoria estará a cargo de la Dirección del Servicio Estatal Forestal del Ministerio de la Agricultura y la FAO.

«Se trata de un proyecto con financiamiento del Fondo Verde para el Clima, que prepara a Cuba para crear los marcos legales necesarios que le permitan acceder al pago por resultados derivados del fomento de sus bosques y las acciones para evitar la degradación y deforestación de estos», explicó Jorge Chamero, Asistente de Operaciones de la Oficina de la FAO en Cuba.

Entre las acciones que se llevarán a cabo en la fase de preparación para la implementación de REDD+ en la isla se encuentran el desarrollo de un Sistema Nacional de Monitoreo Forestal sólido, la interpretación de salvaguardas y directrices nacionales, la definición de niveles de referencia de emisiones forestales, y la adopción de un Plan de Acción Climática para el sector forestal que incluya perspectivas de género.

Cuba puso en vigor por primera vez el pago de incentivo por remoción de carbono forestal, la Resolución 28 de 2024 de Ministerio de la Agricultura, publicada en la Gaceta Oficial No.18 Ordinaria de 2024. Según el documento, vigente desde el 21 de febrero, se entiende por carbono forestal al carbono orgánico acumulado en cualquiera de los tres depósitos del área cubierta de bosques, dígase en la biomasa arbórea, aérea y subterránea; en la necromasa dígase árboles muertos y hojarasca; y en el suelo hasta 30 centímetros de profundidad.

Foto: CITMA
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