Desde el Ministerio de la Construcción se ha diseñado un plan para disminuir el impacto medioambiental de sus industrias, con resultados concretos en 2021.
El titular del ramo, René Mesa Villafaña, destacó la inclusión de filtros para disminuir la emisión de gases a la atmósfera en las fábricas de cemento, además del uso de residuales en la producción local de materiales de construcción, por ejemplo, en la elaboración de tanques.
También resaltó la modernización en las fábricas de cerámica para eliminar la contaminación, ejemplificando como buenas prácticas la construcción del sistema de tratamiento de residuales líquidos en la planta de muebles sanitarios Cerámica Blanca, de Holguín.
En 2021 se dejaron de emitir 74 610 005 toneladas de dióxido de carbono, al producir cemento con adiciones puzolánicas; se destruyeron 195 067 kilogramos de sustancias agotadoras de la capa de ozono y se utilizaron como combustibles alternativos, en los hornos de cemento, neumáticos fuera de uso, lodos petrolizados y aceites usados.
Dentro del grupo de proyectos diseñados para la protección medioambiental se encuentra la sustitución de fibras de asbesto para la producción de láminas de fibrocemento, la producción de esmeril para pulir pisos con materias primas cubanas, el diseño de adocretos de arcillas caoliníticas y el estudio de materias primas nacionales y aditivo plastificante para morteros y hormigones.
Destaca, además, el desarrollo de edificaciones sismoresistentes de mampostería para la solución de viviendas con diseño de bloques de 20 mm tecnología poyatos, el diseño y producción de paneles ligeros con yeso cubano, el desarrollo de un polígono para materiales de construcción resistentes a la salinidad, la automatización de la producción de cemento Siguaney y la obtención de cemento portland, con adición de caliza.













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