ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Archivo

La voz cálida, el detalle y la acción en silencio; guardia­na celosa de las personas y las cosas más preciadas de la Re­volución, patriota de raíz, espí­ritu abierto cuya sensibilidad exquisita le permitía tocar con tino el corazón de sus semejan­tes, bastaba que ella se lo propusiera o los otros desearan su amistad revolucionaria.

Anduvo siempre sin aspaviento, sin reclamar honores quien todos los merecía. Huidiza para recibir y pronta para prodigar felicidad y aliento; firme, enhiesta y cubana como la palma; frondosa su acogedora sombra como la que da el follaje de una ceiba. Valiente y justa, látigo a quemarropa para el enemigo de su causa, Celia era el fuego y el manantial. Gustaba de la agreste serventía del monte para andar a su gusto entre sus hermanos, pero se volvía desa­fiante e infranqueable muralla de concreto con­tra la que se estrellaban los desleales a la Revo­lución y los enemigos de Cuba.

¡Tanto cuidaba el detalle!, hasta el más deli­cado y último detalle, que millones de cubanos y aun más allá de nuestras fronteras hoy tienen de ella –muchos sin saberlo– un recuerdo en sus manos o en su corazón.

Desde los bambúes y helechos del Parque Lenin, hasta el pedestal de piedra en el gran parque de La Demajagua son obras de ella, pero cuántas más hizo. Nunca lograremos cerrar el inventario de las que producían sus manos, cálidas como su voz, o las que animaba su espíritu, cuya viveza y energía nos asombraban siempre.

Profundamente humana, estaba hecha de una sola y sólida pieza revolucionaria, desde sus pies a la punta de los cabellos, que tanto gustaba adornarse con flores, lazos o peinetas.

Para ella un vestido de gala podía ser su uniforme verdeolivo, o el traje propio de las recepciones y actos
oficiales del Estado; llevaba con tanta naturalidad uno u otro, tan finamente, que nadie la igualaba.

Sus ojos, la mirada directa y penetrante y el modo de sentarse al borde de la silla o la bu­taca como a punto de incorporarse y echar a andar, eran sus modales de águila para prevenir el peligro o acechar a algún posible enemigo oculto; así se sentó por última vez en un acto oficial, en la ONU, cuando Fidel hablaba al mundo.

Pero, esos mismos ojos y su cuerpo grácil se relajaban, como por efecto de magia, frente a un campesino de la Sierra, un trabajador, un niño, un compañero cuya necesidad de una palabra suya ella intuyera.
Rehuía toda mención a sus títulos honorífi­cos, a sus rangos de guerrillera, a los blaso­nes históricos, a sus poderes en el Estado, a su nivel en la dirección del Partido. Andar por donde no la conocían, con quienes la trataban como a una simple ciudadana, manejar el jeep o el automóvil de noche o de día, sola, teme­rariamente sola; pescar en su querido mar de Manzanillo o de Niquero y oír de boca de sus amigos, viejos pescadores de la región, los cuen­tos de hazañas increíbles, de lances fantásticos entre hombres y tiburones, eran cosas de su mayor gusto.

Pero, Celia no hizo ruido nunca. Hasta para partir definitivamente guardó silencio. En sigilo la abandonó su vigor, su energía vital un día de enero. La muerte, el 11 de enero 1980, se la llevó calladamente.

Entre las cumbres de méritos que acumuló, se suma el de salvaguardar la historia de la Revolución, la memoria de hombres y mujeres que contribuyeron en los momentos cruciales a la gestación, el feliz alumbramiento y la supervivencia de la Revolución.

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Francisco Rivero dijo:

1

10 de enero de 2019

23:00:37


CELIA LA ELEGANCIA ETICA DEL TRABAJO BIEN REALIZADO. Mencionar el nombre de Celia Sánchez Manduley es una evocacion para mi, es una suerte magica de ser atento a todos los detalles que aporta ese toque cuidadoso como elegante de lo bien hecho en el trabajo, como tambien en la vida personal. Un saludo fraterno.

Angel dijo:

2

11 de enero de 2019

01:56:42


Esta es la Marta Rojas de siempre: precisa, elegante y oportuna. En esta ocasión se deleitó en escribir sobre una figura inmensa para Cuba y los cubanos: la flor de la Sierra y parte indisoluble del alma y la acción de nuestro proceso, Celia Sánchez Manduley

josemarrero dijo:

3

11 de enero de 2019

06:36:33


fue y siempre sera la gran celia quien el 75 se centava en el piso en el teatro karl mart cuando su reparcion para el congreso del partido era amable no tenia eso que obtienen los que se les da un puesto ella se gano el respeto de los cubanos por su sencille

Angel Cecilio Pino Cano dijo:

4

11 de enero de 2019

06:47:49


Por siempre NUESTRA ... nunca olvido y dejo de apoyar y servir a sus companeros del Ejército Rebelde ... GLORIA eterna a nuestra Madrina en todos los tiempos ... hasta su último suspiro ...

Dr. ALBERTO CHACÓN REMÑON dijo:

5

11 de enero de 2019

07:32:20


EN ESTOS 31 AÑOS DE LA DESAPARICIÓN FISICA DE CELIA SANCHEZ MANDUEY HEROINA DELA TIERRA Y EL LLANO,QUISIERA QUE SE PUBLICARA UN RECONOCIMIENTO ESPECIAL A LOS TRABAJADORES DEL HOSPITAL MANZANILLERO QUE LLEVA SU NOMBRE EN GRANMA Y SOBRE TODO AL SERVICIO DE DERMATOLOGIA , PUES EL PASADO MES DE DICIEMBRE DEL 2018 FUE INGRESADA MI MAMÁ EN ESTE CENTRO HOSPITALARIO Y TUVO UNA ATENCIÓN EXELENTE .ESTE ES EL MEJOR HOMENAJE QUE LE PODEMOS HACER A CELIA .GRACIAS A TODOS COMPATRIOTAS . SIGAN ASI QUE EL PUEBLO LO AGREDECE MUCHO