ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Solo voy a decirles que hay que tener paciencia para llegar al final, pero si es un amante del béisbol, recorrerá fácilmente estas líneas que si las lleva al papel, son 22 cuartillas, con letra Arial 14.
Es una de las tantas opiniones que nos han llegado a nuestra Sección sobre sistemas competitivos para nuestro béisbol, tras la necesidad de reformuiar el actual por la presencia en los meses de febrero y marzo o de la Serie del Caribe del Clásico Mundial.
Les diré que su autor, Tino Iturralde Alvarez tituló así su variante, Proyecto 51, con su abreviatura mediática de P51. Cuando terminé de leerlo, les escribí mis apreciaciones, pero antes le dije Tino: Yo simplemente tengo tres palabras para lo que acabo de leer: impresionante, felicitaciones y gracias.
P51 constituye un sistema integral diseñado para eliminar las deficiencias de la actual y las anteriores estructuras para jugar las SNs de Beisbol. Recoge elementos de anteriores fórmulas y otros novedosos. Es ante todo AUTÉNTICO, adaptándose a nuestras condiciones específicas, y su premisa fundamental radica en la elevación del techo de nuestro beisbol sin sobrepasar los actuales niveles de financiamiento.
Pero junto con P51, Tino nos regala, además, la historia de todas las modificaciones que han tenido nuestras serie nacionales, desde su primera versión hasta esta 53. No les digo más, léanlo y coméntenlo, que este si es un swing grande de verdad.


PROYECTO 51
Por TINO ITURRALDE ÁLVAREZ.

Breve introducción.

Hace varios años que el beisbol cubano está manifestando una progresiva disminución de la calidad de su torneo mayor, y por extensión, de nuestro equipo nacional. Las causas de esta merma se localizan, entre otros, en cuatro elementos fundamentales: la falta de pelotas, implementos deportivos y terrenos para que los niños y jóvenes jueguen, las deficiencias del trabajo con la base, la fuga de talentos y la estructura de la Serie Nacional (SN). Precisamente, sobre este último aspecto, desarrollaré este trabajo.

Comencemos analizando la estructura vigente, puesta en práctica en la 52 SN de Beisbol. Este formato tiene tres pasos de avance con relación a los anteriores:

1-) Es cualitativamente superior, puesto que incrementa la exigencia competitiva y crea una etapa élite con cierta concentración de la calidad.

2-) Retoma el sistema todos contra todos, eliminando la clasificación por zonas, lo que igualmente refuerza su exigencia competitiva y lo hace más justo, favoreciendo la estimulación psicológica de sus protagonistas.

3-) Propicia ahorro de recursos, lo que permite retomar la Serie de Desarrollo (SD), anunciada para celebrarse entre julio y septiembre de 2014.

Ahora bien, ¿cree usted que la segunda etapa de 42 juegos y 8 equipos reforzados garantiza la elevación del nivel de la SN hasta su tope máximo?.

Deficiencias de la estructura vigente.

1-) La elevación de la calidad que persigue sólo se sustenta en refuerzos a mitad de campaña, que nunca van a completar la totalidad de peloteros que merecen estar en la primera división de nuestro beisbol, pues en los equipos clasificados se mantienen muchos que apenas juegan en la primera fase, más otros que sí lo hacen y no rinden. Por otro lado, ese refuerzo de 5 peloteros advenedizos dentro de un colectivo con un team work de algún tiempo, no constituye una inyección de juego técnico y pasional suficiente como para elevar su nivel. Tal y como se conciben, a mitad de campaña y después de una etapa clasificatoria, los refuerzos son muy cuestionables desde los puntos de vista ético y psicológico, ya que provienen de un equipo no clasificado para reemplazar jugadores que sí contribuyeron a clasificar el suyo.

2-) Muy pocos partidos en la supuesta etapa élite para elevar con creces el techo de nuestro beisbol…. 42 encuentros al nivel concebido son insuficientes. Hay que concentrar más la calidad para efectuar como mínimo 70 juegos. Eso puede materializarse sin necesidad de hacer una Serie Selectiva (SS) después de la Nacional, lo que hoy resulta muy difícil por las limitaciones económicas.

3-) La campaña finaliza a la mitad en 8 territorios del país, cerrándose igual número de estadios y enviándose para sus casas a casi 200 peloteros. ¿Se imagina usted lo que ocurriría cuando se cierre el Latino por la no clasificación de Industriales?

4-) El torneo se fracciona en dos etapas o sub-campeonatos: la clasificatoria de 16 equipos y la élite de 8. Se apela a ello para mantener el interés permanente de la afición, que no puede lograrse con un sólo torneo largo, que es lo más beneficioso para nuestro beisbol, porque entre otros factores, 16 conjuntos son demasiados y la calidad de la mayoría de ellos deja mucho que desear. Ese mantenimiento del interés es relativo, puesto que se esfuma rápidamente en los colectivos que comienzan mal la primera etapa, muy corta, y se pierde totalmente a mitad de campaña en los 8 territorios no clasificados.

5-) En la primera etapa se compite a una sola vuelta, y la mitad de los equipos celebran tres partidos menos en sus predios. Algún que otro colectivo puede verse perjudicado al tocarle enfrentar como visitador a una mayor cantidad de conjuntos fuertes, o beneficiado si le ocurre lo contrario. Es cierto que los enfrentamientos se alternan de un año a otro, pero cada campaña es única y por tal motivo el calendario de juegos no es parejo para todos.

6-) Atípico sistema de celebración de sub series con tres días de actividad más uno de descanso o traslado, que provoca algunos sábados y domingos sin partidos. Esos son los mejores días de la semana para asistir a los estadios, ver pelota por televisión, o escucharla por la radio, puesto que constituyen jornadas de descanso para la mayoría de los trabajadores y estudiantes. Adicionalmente, entorpece el carácter fijo de las programaciones de las emisoras de radio y televisión que transmiten los juegos.

7-) La deficiencias reflejadas en los incisos 5 y 6 impiden la celebración de terceros juegos suspendidos por lluvia dentro de determinadas sub series de la primera etapa, obligando a efectuarlos cuando finaliza el calendario y propiciando que algún que otro equipo clasificado “entregue” algún juego para finalizar en una posición que lo priorice a la hora de escoger el primer refuerzo. También, se posibilita que algún que otro conjunto no clasificado, enfrentado a uno que sí lo hizo, no haga su mayor esfuerzo en detrimento de un tercer colectivo.

8-) Contamina las estadísticas. Es cuestionable que los equipos clasificados acumulen sus resultados de una fase a otra cuando ambas son diferentes; y por otro lado, resulta injusto un “borrón y cuenta nueva” que desconocería el esfuerzo inicial. Es ilegítimo además, que se acumulen las estadísticas individuales, cuando las de la segunda etapa adquieren mucho más valor. Al respecto, en la etapa élite, la prensa escrita y los comentaristas deportivos de la radio y la televisión manejan dos estadísticas individuales: la de la segunda y la acumulada entre las dos, provocando confusión en los aficionados y falta de claridad en ese elemento informativo que es fundamental para el espectáculo.

9-) Cuatro clasificados a los play off de 8 contendientes son muchos, y el sistema de 1 contra 4 y 2 contra 3 en semifinales brinda oportunidades adicionales al que clasifica último, en detrimento del mejor en victorias y derrotas. Ese cuarto lugar pudiera finalizar de 4 a 8 juegos del primero, e increíblemente es premiado por ello. Esto no contribuye en nada a la justa estimulación psicológica de quienes lo merecen realmente por su esfuerzo y resultados.

10-) Las pausas entre una etapa y otra para escoger refuerzos, efectuar encuentros suspendidos, celebrar el Juego de las Estrellas, y durante la Serie del Caribe y el Clásico Mundial, atentan contra el espectáculo y el rendimiento de los peloteros.

¿En qué se inspiró el diseño de la estructura actual?.

En los últimos años, la dirección del beisbol en el país, apelando a la improvisación, insiste una y otra vez en adaptar la estructura de la SN a las fórmulas utilizadas en campeonatos foráneos, sin tomar en consideración nuestras experiencias anteriores y condiciones específicas. Primero, entre 1982 y 1984, intentaron la adaptación del diseño utilizado en campeonatos de fútbol, creándose dos divisiones. A continuación, desde 1985 hasta 1992, se copiaron los principales elementos de la anterior fórmula de las Grandes Ligas estadounidenses, separando totalmente las zonas con play off final incluido; y a continuación, se adaptó el actual mecanismo, también de la MLB, al crearse los grupos e introducir los cuartos de finales en los play off. Ahora, miraron hacia otras ligas, aplicando casi el mismo sistema utilizado en los países del Caribe.

La estructura del beisbol venezolano, por ejemplo, contempla 8 equipos que juegan una primera etapa de 63 partidos todos contra todos. Posteriormente, clasifican los 5 primeros reforzados para, con un “borrón y cuenta nueva”, celebrar 20 encuentros en un denominado round robin. Finalmente, los dos primeros de esa semifinal van al play-off final. Ellos controlan aparte las estadísticas de ese round robin, por lo que los líderes individuales y colectivos de su campeonato son los de los 63 juegos de la etapa clasificatoria. Acá se intentó hacer también un “borrón y cuenta nueva”, pero ante el rechazo casi unánime, se tuvo que rectificar y arrastrar las estadísticas para la segunda etapa, con las distorsiones que lleva implícito.

Por otro lado, los venezolanos cierran los estadios de los eliminados por un mes y aquí lo hacemos 2 meses…..Y lo más importante, los peloteros que quedan fuera del round robin pueden continuar jugando en otras ligas del Caribe, en las ligas menores estadounidenses, o disfrutan de un breve descanso para incorporarse posteriormente a los entrenamientos de primavera previos a las Grandes Ligas. Los nuestros tienen que “irse para sus hogares” hasta que comiencen las series provinciales.

La principal motivación del pelotero cubano es representar a nuestro país e integrar el equipo Cuba, y supuestamente, el rendimiento en la SN es fundamental para su logro. Con la actual estructura, los que no vayan a la segunda etapa no son elegibles y esa aspiración es destrozada en muchos atletas: los que rindieron y no fueron escogidos como refuerzo, y los que lo hicieron a medias y pensaron que pudieron mejorar si el campeonato hubiera sido más largo. También se truncan las esperanzas de muchos por alcanzar lideratos individuales; los casos más recientes de Dary Bartolomé y Robert Luis Delgado son ejemplos fehacientes. Los peloteros profesionales de otros países tienen como motivación principal ganar dinero, y a muchos no les interesa, o no los dejan, integrar el equipo de su país al Clásico Mundial u otro campeonato.

En estos tiempos de cantos de sirena y deserciones, las motivaciones, en nuestro medio, adquieren un valor incalculable, e injusticias como las cometidas contra Bartolomé, Delgado y otros muchos, alimentan el desencanto y la fuga de talentos.

En Cuba todos sabemos de pelota y tenemos “nuestra estructura”. Aún así, la Dirección Nacional de Beisbol (DNB) no tiene por qué someter este tema a escrutinio popular ni al de los periodistas y especialistas deportivos ajenos a su organización, porque nunca van a llegar a un consenso. Supuestamente, en esa organización están los “tanques pensantes” de la pelota en Cuba y su trabajo es encontrar la fórmula idónea y definitiva, que dicho sea de paso, está muy lejos de la que hoy existe. Para lograrlo deben conocer, al menos, las características de todas las estructuras que se han aplicado y las causas por las que fueron sustituidas.

La historia de las estructuras.

Suprimido el Campeonato Profesional Cubano, que contaba con 4 equipos y se jugaba casi totalmente en el Estadio del Cerro (hoy Latinoamericano), surge el inicial y popularmente denominado “Campeonato del INDER”, que se organizó en sus primeros años, también con 4 conjuntos, evitando romper con lo que hasta ese momento era lo tradicional.

Una de las principales características de las 6 primeras Series Nacionales (SNs) fue la selectividad de equipos y peloteros participantes. Antes de la SN se jugaban los llamados Campeonatos Regionales, de donde clasificaban los conjuntos ganadores reforzados, a los que acompañaban las selecciones de los colectivos perdedores.

Para las 4 primeras SNs se jugaron dos Campeonatos Regionales, el Occidental y el Oriental. Eran 6 equipos por región, los campeones provinciales reforzados, que se denominaban con el nombre de su provincia, y las selecciones de perdedores, nombradas: Vegueros, Industriales, Henequeneros, Azucareros, Granjeros y Mineros.

A la Primera SN, celebrada en 1962, clasificó por la región occidental, como titular regional, el equipo La Habana, campeón de la provincia capital; y por ello no se recoge la participación de Industriales. Por la región oriental asistió Azucareros y el campeón nacional fue Occidentales, un trabuco formado por los mejores peloteros de Industriales y los 4 equipos de las provincias de Matanzas y Pinar del Río a la Regional Occidental. En esa primera edición, se jugó un todos contra todos a 27 encuentros, 9 contra cada contrario.

La Segunda, Tercera y Cuarta SNs de Beisbol se efectuaron con la misma fórmula de la Primera, modificándose solamente la cantidad de partidos, que fueron 30, 36 y 39 respectivamente. El ganador de esas tres campañas fue Industriales, que en la segunda versión finalizó empatado con Orientales, decidiéndose ese campeonato en una Serie Extra que ganaron los azules 2 por 1.

Con la intención de incrementar en la SN la cantidad de equipos, encuentros y la celebración de muchos de esos partidos en los estadios del interior del país (Guillermón Moncada, Palmar del Junco, entre otros) en la Quinta y Sexta SNs se creó una región más, la Central, y entonces los Campeonatos Regionales fueron tres, con cuatro equipos luchando por la clasificación en cada división: Vegueros, Pinar, Industriales y La Habana por Occidente; Henequeneros, Matanzas, Azucareros y Las Villas por el Centro; y Granjeros, Camaguey, Mineros y Oriente por la región oriental. Se clasificaba de la misma forma que con la estructura anterior, pero ahora eran 6 conjuntos a la Nacional, los 3 campeones regionales y las selecciones Occidentales, Centrales y Orientales, que efectuaban 65 encuentros todos contra todos, 13 contra cada contrario. La Quinta SN constituyó el cuarto título al hilo de Industriales y la Sexta la ganó Orientales, primera conquistada por un conjunto de esa región.

Dentro de este panorama inicial de las SNs, es bueno recordar que entre el 63 y el 67 se celebraron los 5 primeros Juegos de las Estrellas entre Occidentales y Orientales, 4 de ellos con triunfo de los primeros. Después, se produciría su sustitución por las Series de las Estrellas y un posterior receso desde 1974 hasta 1981, en que se retomaron de nuevo hasta 1987. En 1994 se celebró un encuentro entre los mejores peloteros del país, divididos en los equipos Truenos y Centellas. Posteriormente, entre 1998 y 2008 regresaron de nuevo los Juegos de las Estrellas, recesando otra vez en 2009 y 2010 para efectuarse las últimas 4 ediciones entre 2011 y 2014. Dentro de los Juegos de las Estrellas, las competencias de habilidades comenzaron en 1998, manteniéndose hasta 2004, en que se cancelaron hasta el 2011, retornando ese año hasta hoy. Los enfrentamientos hasta 2014 marchan a favor de Orientales 14-12.

A partir del criterio de jugar más para propiciar mayor desarrollo, la necesidad de que los nombres de los equipos participantes siempre fueran los mismos, y la construcción de nuevos estadios como el Cándido González, el Nguyen Van Troi y el Sandino, en la Séptima SN (1967/68) se eliminaron los Campeonatos Regionales y el torneo contó con la participación de los mismos 12 equipos que anteriormente se eliminaban por región, es decir: Vegueros, Pinar del Río, Industriales, Habana, Henequeneros, Matanzas, Azucareros, Las Villas, Granjeros, Camaguey, Mineros y Oriente.

En la Séptima y Octava Series, esos conjuntos efectuaron 99 encuentros, todos contra todos, 9 contra cada contrario, y fueron conquistadas por La Habana y Azucareros respectivamente. Como colofón de esos dos campeonatos nacieron las denominadas Series de las Estrellas, que sustituyeron a los Juegos de las Estrellas y constituyeron el primer intento por crear un torneo Selectivo. Fueron pactadas a 9 partidos entre Occidentales y Orientales y en ambas ganó Orientales, la del 68 con 5 victorias, 3 derrotas y un empate, y la del 69 con 5 victorias y 4 derrotas. A propósito del empate señalado, es bueno recordar que en 11 SNs comprendidas desde la Tercera hasta la 19 edición, se efectuaron 20 partidos de beisbol que oficialmente concluyeron empatados, ya que en aquella época aún no existían los juegos sellados.

En la Novena SN, celebrada entre 1969 y 1970, se redujeron los encuentros a 66 (6 contra cada contrario) para efectuar posteriormente la Serie de los 10 Millones, con 6 equipos representando a cada una de las provincias, y 90 juegos, 18 contra cada contrario. Ambos campeonatos, sumados, han constituido hasta hoy la campaña beisbolera con más partidos celebrados, con 156.

La Serie de los 10 Millones, que sustituyó ese año a la Serie de las Estrellas, se concibió para propiciar la recreación de los cientos de miles de participantes en la Zafra de los 10 Millones, y fue la semilla de donde emergieron las posteriores Series Selectivas (SSs). El campeón de la Novena SN fue Henequeneros y a continuación, Las Villas conquistó la Serie de los 10 Millones. Ambas se jugaron por el sistema todos contra todos.

Las SNs 10 y 11 se celebraron de igual forma que la Novena, con 12 equipos y 66 encuentros, siendo conquistadas ambas por Azucareros, la última en Serie Extra frente a Mineros. Por otro lado, hubo división de honores en las Series de las Estrellas pertenecientes a esas dos campañas, puesto que en 1971 ganó Occidentales, con 6 victorias y 3 derrotas; y Orientales lo hizo al año siguiente, con 9 y 6, ampliándose la cantidad de juegos a 15.

Para la Duodécima SN se produjo otro cambio. Alegándose la necesidad de lograr mayor desarrollo en las provincias de La Habana y Oriente (las más pobladas), se adicionaron otros dos equipos a los 12 ya existentes, debutando Constructores y Serranos. Entonces, las Series 12 y 13 se jugaron por el sistema todos contra todos, con 14 conjuntos y 78 encuentros, 6 contra cada contrario. La duodécima fue obtenida por Industriales y la décimo tercera por La Habana. También en esa campaña se celebró la última Serie de las Estrellas, que tuvo dos cambios: la presencia del equipo campeón nacional contra una denominada Selección de Estrellas; y, por primera vez en Cuba, se utilizó el sistema de 7 juegos a ganar 4. Ese colofón de campeonato se extendió a 6 partidos y lo ganó la Selección de Estrellas.

Producto de la masividad en las ediciones celebradas con 12 y 14 conjuntos, se produjo un descenso en el nivel de calidad general. Entonces, se instauraron las SSs con 7 equipos, para fortalecer las habilidades de nuestros mejores atletas en un torneo de mayor nivel. Eso ocurrió en 1975, después de la 14 SN. Para ello, se reservaron los nombres de las provincias con vistas a denominar a 6 de los conjuntos Selectivos, trasladándose a Industriales para este nuevo torneo, en el que se utilizó por primera vez en SNs el denominado “descanso obligado” por ser impar la cantidad de colectivos participantes y que no era tal “descanso” para los que les tocaba al principio y al final del campeonato. En esa primera Selectiva, ganada por Oriente en un todos contra todos, se efectuaron 54 encuentros, 9 contra cada contrario.

En la 14 SN, previa a la Primera Selectiva, se cambiaron los nombres de varios de los colectivos para que no coincidieran con las denominaciones de los conjuntos selectivos, naciendo Forestales, Agricultores, Metropolitanos, Citricultores, Arroceros, Ganaderos y Cafetaleros, que se unieron a los ya existentes Vegueros, Constructores, Henequeneros, Azucareros, Granjeros, Mineros y Serranos. Esa edición, celebrada todos contra todos a una vuelta y 39 partidos, la ganó el debutante habanero Agricultores, constituyendo la segunda SN sin la participación de un equipo Industriales, lo que se repitió en las dos siguientes.

Las SNs 15 y 16, más las dos Selectivas de esos años, se jugaron de igual forma que en 1975, siendo las SNs conquistadas por Ganaderos y Citricultores respectivamente y las Selectivas por Habana y Camaguey.

En 1977 se produjo la división política administrativa del país en 14 provincias y el municipio especial Isla de la Juventud. Por tal motivo, se modificó nuevamente la estructura, que a partir de ese momento (17 SN) contó, para la Nacional, con 18 equipos: Forestales y Vegueros (representando a Pinar del Río), Industriales y Metropolitanos (pertenecientes a Ciudad de La Habana), el conjunto Habana (representativo de provincia Habana), Henequeneros y Citricultores (de Matanzas), Camaguey, y 10 conjuntos con nuevos nombres: Villa Clara, Cienfuegos, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba, Guantánamo e Isla de Pinos, denominación cambiada en la serie siguiente por Isla de la Juventud. Se jugó todos contra todos, a una vuelta de 3 partidos contra cada contrario, 51 encuentros en total.

Esa posibilidad de que Isla de Pinos presentara su equipo, siendo un municipio con menos habitantes que otros muchos y ningún desarrollo beisbolero en aquel momento, obedeció a criterios igualitarios y paternalistas, muy en boga por entonces; y también a la necesidad de emparejar la cantidad de conjuntos (18). A las provincias Pinar del Río y Matanzas, al no dividirse y mantenerse prácticamente igual que en la anterior división política administrativa, se les mantuvo sus dos colectivos. El territorio de la antigua provincia La Habana, que hasta ese momento contaba con tres equipos y se dividió en Ciudad de la Habana y Habana, mantuvo los tres conjuntos, dos de ellos para la capital. De esa forma se adaptó la anterior estructura a la nueva situación territorial, sin prever dificultades futuras ni manejar estrategias a mediano y largo plazos, lo que posteriormente continuó provocando cambios.

A partir de la creación de los 18 equipos para la SN, también se modificó la estructura de la SS, ahora con 6 colectivos, denominados igual que las anteriores provincias, excepto Camagueyanos, que se nombró así porque incluyó a los mejores peloteros de la nueva provincia Ciego de Ávila y para diferenciarlo del Camaguey a la SN.

Desde ese momento, la fórmula Selectiva mostró un desbalance en la representatividad y en las posibilidades de los atletas para integrar esos colectivos, puesto que con jugadores de dos equipos a la Nacional se conformaban tres selecciones (Pinar del Río, Matanzas y Camagueyanos); con atletas de tres conjuntos se integraba Las Villas; con peloteros de cuatro se conformaba el equipo La Habana; y Orientales contaba con jugadores de las últimas 5 provincias del este. Esos 6 equipos comenzaron a jugar 60 partidos, doce contra cada contrario.

La estructura con 18 equipos y 51 juegos en la SN y 6 conjuntos con 60 partidos en la Selectiva, se mantuvo desde la 17 edición de 1977/78 hasta la 22 de 1982/83. Las 6 SNs de ese período fueron conquistadas por Vegueros en tres ocasiones y en una por Sancti Spíritus, Santiago de Cuba y Villa Clara. En las Selectivas triunfaron Pinar del Río (3 veces), Las Villas (dos) y una vez Orientales.

Recuerdo con mucho agrado la Selectiva del 78, cuando Pinar y Las Villas finalizaron empatados con 35 victorias y 25 derrotas, siendo necesario efectuar una serie extra de 3 partidos a ganar 2, que conquistó Las Villas con decisión en terreno neutral: un Latinoamericano abarrotado de punta a punta. Para muchos, entre los que me incluyo como testigo presencial, las 6 Series Selectivas con 6 equipos y 60 partidos, celebradas entre los años 78 y 83, fueron los torneos de mayor nivel, más atractivos y los que han registrado mayores concurrencias en la historia del beisbol cubano. Fueron los años del “super pitcheo” pinareño, la “trituradora villareña”, las “avispas orientales” y un equipo Habana que no era segundo de nadie….Y lo más llamativo de ese éxito era que aún no existían los play off en nuestra pelota.

Si bien es cierto que esas Selectivas, celebradas entre 1978 y 1983, fueron muy exitosas, no sucedió así con las SNs, que con 18 equipos disminuyeron considerablemente su nivel, interés, y por ende, la asistencia a los estadios, especialmente en la capital, donde influyó adicionalmente el hecho de que Industriales no ganó ningún campeonato, ni discutió el primer lugar en 5 de las 6 ediciones celebradas. Entonces, para la 23 SN se volvió a cambiar la estructura.

Así, con los mismos 18 conjuntos se celebró una primera vuelta, todos contra todos, con sub series de 3 y 51 partidos en total. Los primeros 9 clasificados formaron la Primera División y los restantes la Segunda. Finalmente, los 9 equipos de cada división se enfrentaron dentro de la suya, también todos contra todos y con “descanso obligado” incluido, efectuando 24 encuentros cada uno, tres contra cada contrario. Los resultados de la primera fase se arrastraron para las dos divisiones de la segunda etapa. En total, cada conjunto efectuó 75 partidos y la Selectiva, que continuó con los mismos 6 equipos, se vio reducida a 45 encuentros, 9 contra cada contrario.

Es oportuno reiterar que esa fórmula constituyó el primer intento de imitación de torneos foráneos, tratándose de adaptar la estructura de campeonatos de fútbol al beisbol. La intención inicial era reforzar los equipos de primera división con los mejores peloteros de la segunda, y crear un “sube y baja”, donde el primer y segundo lugares de la división inferior escalaran a la superior al año siguiente, y en consecuencia, el octavo y noveno puesto de la primera, bajaran a la segunda.

En nuestras condiciones, eso era realmente un disparate, puesto que las mejores provincias en segunda división, sin sus figuras claves, no podían aspirar a subir; y contrariamente, en sentido general, el resultado, sin refuerzos, hubiera sido una segunda división con peloteros de primera y viceversa, entorpeciéndose la evaluación del desempeño de los atletas para acudir a la Selectiva y posteriormente a la preselección nacional. Así, se apeló a la improvisación, lo que precipitó el fracaso de la fórmula aplicada, con la que se jugó solamente dos campañas, resultando triunfadores Citricultores y Vegueros. Las respectivas Selectivas fueron conquistadas por Pinar del Río y Las Villas.

Dice un adagio popular que “el hombre es el único animal que choca dos veces con la misma piedra”. Y lo menciono porque los actuales directivos del beisbol, quizás sin proponérselo, retomaron la esencia de aquella estructura para crear la actual. Sólo se diferencia en los refuerzos y en los play off, que por aquella época aún no existían. Otra diferencia es que en aquellos momentos se celebraban las Selectivas con 6 conjuntos, garantizándose la elevación del nivel de nuestros mejores atletas, aunque su reducción de 60 a 45 partidos, fue un paso atrás.

Ante el fracaso, no quedó más remedio que hacer un nuevo cambio y, acudiendo de nuevo a la imitación, en este caso de la anterior estructura de las Grandes Ligas, resurgieron las zonas occidental y oriental, que tenían un contenido muy diferente a las regiones de las cuatro primeras SNs. También se crearon las denominadas “series finales”, antecedente inmediato de los play off.

Entonces, a partir de la 25 SN, de 1985/86, el país se dividió en las zonas occidental y oriental, con 9 equipos jugando DENTRO de cada zona, dos vueltas de 3 partidos contra cada contrario, 48 encuentros en total, retomándose el mecanismo de “descanso obligado”. En la occidental se ubicaron VEG, FOR, IND, MET, HAB, IJU, HEN, CIT y CFG; y en la oriental: VCL, SSP, CAV, CMG, LTU, HOL, GRA, SCU y GTM……Como colofón, las “series finales” clasificaban a los dos primeros por zona, enfrentándolos todos contra todos, a 2 vueltas, es decir, 6 juegos en total. Este sistema se aplicó hasta la 28 SN y tenía el inconveniente de decidirse antes del último juego. De nuevo, la improvisación hizo acto de presencia, porque a pesar de que no jugaban entre sí los equipos de las dos zonas, sí se mezclaron las estadísticas y los líderes individuales y colectivos, es decir, un solo campeón de bateo, pitcheo, etc. En la MLB, por lógica, esas estadísticas se separan y cada liga tiene sus líderes individuales y colectivos.

En la 29 SN, perteneciente a la campaña 1989-90, nacieron los play-offs, y la primera variante aplicada enfrentaba al primer lugar de cada zona, de 7 juegos a ganar 4, para decidir el cetro. En otro play-off paralelo, de 5/3, los dos segundos lugares luchaban por la tercera posición. En la Serie siguiente se modificó ese sistema para celebrarse un play-off semifinal de primero de una zona contra el segundo de la otra, de 3 juegos a ganar 2, y la final entre los dos ganadores, de 7/4. Este mecanismo se repitió en la 31 SN.

La fundamentación expuesta para adoptar el campeonato en zonas separadas fue que se ahorraba combustible por concepto de transportación al reducirse las distancias de los viajes por jugarse todos los partidos clasificatorios dentro de cada zona, y también, en consecuencia, propiciar mayor descanso a los peloteros. Los campeones de las 7 SNs jugadas en ese período fueron: 2 veces VEG, HEN e IND, y en una ocasión SCU.

Los argumentos utilizados, de ahorro de combustible y descanso para los peloteros, eran cuestionables, puesto que el combustible ahorrado en la Nacional por la transportación, se utilizaba con creces en la nueva Selectiva puesta en práctica, con 8 equipos viajando por todo el país para celebrar 63 encuentros, 9 contra cada contrario: dos conjuntos y 18 partidos más que en las dos Selectivas precedentes. Con relación al descanso de los peloteros, la principal demanda de los atletas se concentraba en la eliminación de los dos partidos dominicales que se efectuaban desde el inicio de las SNs.

Los 8 equipos Selectivos del período iniciado en la 25 SN eran: Pinar del Río, Ciudad de La Habana, Agropecuarios (que se formaba con peloteros de los conjuntos Habana e Isla de la Juventud), Matanzas, Las Villas (integrada con jugadores de las tres provincias centrales), Camagueyanos (con atletas de Ciego y Camaguey), Mineros (que agrupaba peloteros de Las Tunas, Granma y Holguín) y Serranos, representando a Santiago y Guantánamo. Los conjuntos campeones de las siete Selectivas con 8 equipos y 63 partidos, efectuadas entre 1986 y 1992 fueron: Serranos (en tres ocasiones), Pinar del Río (dos veces), así como Las Villas y Ciudad de La Habana, en un torneo per cápita.

No puedo dejar de comentar que la posibilidad que se le brindó desde 1977 a las provincias de PRI, MTZ y CHA, de presentar dos conjuntos a la SN, uno titular y otro sucursal, y a matanceros y pinareños de concurrir con su equipo provincial a las 18 Selectivas celebradas, reforzó considerablemente el desarrollo y el nivel de esos territorios, especialmente Pinar y Matanzas, lo que se demostró en sus resultados: entre 1978 y 1991, Vegueros conquistó 6 campeonatos, Henequeneros dos y Citricultores uno. Industriales demoró un poco más en recoger los frutos, con tres títulos entre 1986 y 1996.

Las evidentes ventajas proporcionadas al desarrollo de las provincias de Pinar del Río, Matanzas y Ciudad de La Habana, provocó en poco tiempo un considerable desbalance entre la fuerza de las dos zonas, a favor de la occidental, lo cual incidió en el desarrollo de los atletas, originó estadísticas engañosas, y por ende, dificultó la existencia de elementos objetivos para evaluar y elegir a los integrantes de la preselección nacional. Las posibilidades no eran parejas para todos los peloteros y equipos. Por tal motivo, en la 32 SN, correspondiente a la campaña 1992-93, se produjo otro cambio de estructura, eliminándose los conjuntos sucursales Forestales y Citricultores, y retornando a la SN los equipos Pinar del Río y Matanzas, puesto que también desapareció la Selectiva con 8 participantes; entonces, se mantuvo en nómina un sólo conjunto escuela: los Metropolitanos de la capital.

Otro cambio aplicado para la 32 SN fue la creación de dos grupos por zona, con 4 colectivos en cada uno. En la Occidental, el A, con Pinar, Metropolitanos, la Isla y Matanzas; y el B con Industriales, Habana, Cienfuegos y Sancti Spíritus. Como se puede apreciar, con relación a la estructura anterior, se incorporó a Sancti Spíritus a la región occidental en lugar de Villa Clara, a la que correspondía por “lógica territorial”. En esos momentos, los espirituanos eran un débil conjunto y la fundamentación esgrimida fue buscar nivelación entre las dos zonas. En la zona oriental, el grupo C estuvo integrado por Villa Clara, Ciego, Camaguey y Las Tunas; y el D por Holguín, Granma, Santiago y Guantánamo.

Otra modificación puesta en práctica fue la eliminación de los dos juegos dominicales, manteniéndose los lunes y viernes de descanso, y creándose nuevas sub series de 2 encuentros (los sábados y domingos) junto a las de 3 partidos, los martes, miércoles y jueves.

Así, el calendario de la SN reflejó 65 encuentros por equipo: 21 dentro de su grupo, 20 contra los del otro grupo de su zona y 24 contra los colectivos de la otra zona. Eso quiere decir que cada conjunto se enfrentaba 7 veces con los de su grupo, 5 contra los del otro grupo de su zona y en 3 ocasiones versus los 8 colectivos de la otra zona. Como colofón, dos play-offs de 7/4: semifinal con los campeones de cada grupo enfrentándose dentro de su zona, y el final, también de 7/4, entre los campeones zonales. Esa variante de play-off se mantuvo 5 temporadas, hasta la 36 SN de 1996/97. Los equipos que salieron por la puerta ancha fueron: 3 veces Villa Clara y una Industriales y Pinar del Río.

Para sustituir la Selectiva de 8 equipos, entre 1993 y 1995 se compitió en una de 4 conjuntos y 45 partidos, en las que Occidentales se conformaba con PRI, IJU y MTZ; Habaneros con IND, MET y HAB; Centrales con VCL, CFG, SSP, CAV y CAM; y Orientales con LTU, HOL, GRA, SCU Y GTM. Ganaron los Orientales dos veces y una vez los Occidentales.

La Selectiva de 4 conjuntos no dio el resultado esperado y en 1996 nacieron las Copas Revolución, a la que acudían los 2 primeros equipos de cada grupo de la SN previa, reforzados con peloteros del resto de los conjuntos, para jugar 30 partidos en total y definir el campeón en un play off final entre los dos primeros, de 7 juegos a ganar 4. Era la primera vez que se utilizaban refuerzos. Esto tampoco dio resultado y sólo duró dos campañas, siendo Santiago de Cuba el equipo ganador en las dos ocasiones.

A partir del momento en que nacieron las post temporadas en la campaña 89/90, las Selectivas comenzaron a decaer. Eso nos enseñó que después de los play off, lo que venga inmediatamente detrás fracasa, tenga el nivel que tenga, puesto que resulta muy difícil, casi imposible, superar el climax que alcanzan.

Por otro lado, cuando en 1977 se crearon las 14 provincias, y por razones obvias, se justificaban las Selectivas con los 6 equipos representativos de los antiguos territorios; pero tres o cuatro años después, esa estructuración de las selecciones comenzó a oponerse a la justa aspiración de muchos atletas a integrar conjuntos selectivos y por ende, al desarrollo de los territorios a los que pertenecían. Por ejemplo, Pinar y Matanzas conformaban su selección con peloteros de su conjunto titular y su equipo sucursal a la Nacional, y Oriente tenía que hacerlo con atletas de 5 colectivos. Entonces, integraban los conjuntos pinareño y matancero jugadores que en la Nacional rendían mucho menos que algún que otro atleta guantanamero, santiaguero, granmense, holguinero o tunero que se quedaba fuera. Eso, además de injusto, provocó que la balanza de la fuerza y el desarrollo se inclinara completamente por esa época hacia Occidente. Posteriormente, los 8 equipos Selectivos no resolvieron totalmente ese problema, puesto que PRI y MTZ continuaron favorecidos al presentar su conjunto provincial junto a Ciudad de La Habana; no así Las Villas y Mineros, que se conformaban con atletas de tres provincias. Más adelante, cuando llegaron las Selectivas de 4 equipos (también con marcados desbalances), esos torneos ya estaban en franca decadencia, hasta su total eliminación.

Otro de los factores que provocó la supresión de las Selectivas fue la poca competitividad mostrada por los conjuntos representativos de la capital del país. Basta señalar que de las 23 ediciones celebradas, contando las Copas Revolución, sólo conquistaron dos: la segunda, con La Habana, y la décimo sexta con Ciudad de La Habana. Debemos agregar, además, que existieron muchas limitaciones y dificultades en la atención a los atletas por parte de las subsedes de los campeonatos. Recordemos que la sede principal de los equipos que tenían más de una sede, se rotaba todos los años, y por lo general, en ella no había dificultades, lo que sí ocurría en las subsedes, y más en las de colectivos como Oriente (que tenía 4) y Las Villas, que contaba con dos.

Otro elemento que también contribuyó a la desaparición de las SS consistió en lo siguiente: Los peloteros de los equipos que se preparaban para la SN lo hacían para 39, 48 ó 51 partidos. Entre Nacional y Selectiva mediaba muy poco tiempo, por lo que resultaba imposible llevar a cabo un plan de preparación y entrenamiento completo con vistas a alcanzar una nueva forma deportiva para afrontar los 60 ó 63 partidos del nuevo torneo. Entonces, muchos atletas de nivel que se sentían asegurados a los equipos selectivos se “reservaban” en la Nacional para que el cansancio no los afectara durante el torneo élite y rendir al máximo en esa etapa con vistas a ser incluidos en la preselección nacional, que era y sigue siendo la máxima aspiración de la mayoría de los peloteros cubanos. Eso le restaba lucidez a los campeonatos nacionales.

Por último, me voy a referir a las estadísticas, elemento clave para complementar el espectáculo que constituye nuestro pasatiempo nacional.

Las SS fueron los campeonatos de mayor nivel celebrados en los últimos 53 años. Sin embargo, sus estadísticas individuales y colectivas brillaron por su ausencia en la mayoría de las guías beisboleras editadas en el momento de producirse esos torneos, y apenas se recogen en las recopilaciones que hoy se publican.

El rendimiento de por vida de un atleta de aquella época suma la Selectiva a la Nacional e incluso mucho después se adicionó la Serie de los 10 Millones. Por un lado eso es incorrecto, porque son dos torneos completamente diferentes, especialmente por su nivel. Sin embargo, en nuestro medio resultaría injusto no hacerlo, teniendo en cuenta que fueron campeonatos mucho más fuertes. Entonces, la mezcla de esas estadísticas puede resultar engañosa, como lo fueron, por ejemplo, los exagerados rendimientos ofensivos en la era del aluminio o la pelota super viva….. Por tanto, estoy obligado a repetir por segunda vez aquello de que: “el hombre es el único animal que choca dos veces con la misma piedra”, sencillamente, porque en estos tiempos estamos contaminando de nuevo las estadísticas con las dos etapas de la SN.

Resumiendo las Series Selectivas, tenemos que desde 1975 hasta 1995 se efectuaron 21 ediciones, tres con 7 equipos, ocho con 6, siete con 8 conjuntos y las tres últimas con 4 colectivos. En todas esas variantes se jugaron 54, 60, 45 y 63 partidos. El conjunto más ganador fue Pinar del Rio, con 6 torneos de 18 participaciones, seguido de Las Villas con 4 campeonatos, también en 18 campañas, y Serranos, que ganó 3 de 7 ediciones posibles.

Antes de las Selectivas, en 1970 se había efectuado la “Serie de los 10 Millones”, con 6 conjuntos y 90 partidos, conquistada por Las Villas. En 1996 y 1997 se jugó la Copa Revolución de 30 encuentros, ganadas ambas por Santiago de Cuba, y entre 2002 y 2005 se efectuaron cuatro Super Ligas con 4 y 5 selecciones participantes, jugando 30 y 28 partidos respectivamente.

Para que existan estadísticas objetivas y transparentes, éstas deben abarcar campeonatos similares en estructura y fuerza, donde todos los atletas tengan las mismas posibilidades para competir y rendir. Es de suponer que esa condición también haya sido tomada en cuenta para suprimir las Selectivas, y en la 37 SN, correspondiente a la campaña 97/98, se retornara a la celebración de un sólo campeonato, conservando aproximadamente la cantidad de partidos que se jugaban en años anteriores sumando Nacional y Selectiva.
Entonces, a partir de la 37 SN, manteniéndose las 2 zonas, los 4 grupos y los 16 equipos; se comenzaron a jugar 90 encuentros, 30 dentro del grupo y 60 contra los conjuntos restantes. De esa forma, cada colectivo chocaba 10 veces contra los de su grupo, y 5 contra los otros 12. En esa 37 SN también nacieron los play off de cuartos de final, que enfrentaban, dentro de las zonas, al equipo más ganador contra el cuarto en victorias y derrotas, y al segundo contra el tercero. Los triunfadores chocaban en semifinales para definir el campeón zonal al play off final. Esos cuartos de finales comenzaron con el sistema de 5 partidos a ganar 3, que más adelante se sustituyó por el de 7/4, similar a las semifinales y la final. Esa estructura se mantuvo inalterable por 5 campañas hasta la 41 edición de 2001/2002 y fueron campeones: 3 veces Santiago de Cuba y una Pinar del Río y Holguín.

El cambio que se hizo para la 42 SN, que duró hasta la 49 edición, modificó la cantidad de juegos entre los equipos, que ahora eran 6 contra todos sus contrarios. Este mecanismo provocó que las sub series de 3 y 2 partidos con descanso los lunes y viernes fueran sustituidas por las de 3 encuentros solamente, con los lunes como día de asueto. Los conjuntos triunfadores en esa etapa fueron: Industriales (4 veces), Santiago (tres), así como el equipo Habana en una ocasión.

Uno de los motivos de la sustitución de la fórmula que establecía jugar en zonas totalmente separadas, fue la imposibilidad de evaluar objetivamente las actuaciones de los peloteros en dos divisiones con desbalance representativo en su fuerza o nivel. Eran estadísticas distorsionadas que sumaban al currículum de por vida de los atletas.

Para tratar de resolver esa dificultad, se crearon los grupos y se puso a los equipos a jugar 7 veces contra cada rival de su grupo, 5 contra los del otro grupo de su zona y 3 contra los de la otra zona. Eso no fue suficiente, porque además de existir una zona más débil que la otra, surgieron grupos muy débiles.

Más adelante, cuando se adoptaron los cuartos de final en post temporada y se aumentaron los juegos a 90, se puso a jugar cada equipo 10 veces contra cada rival de su grupo y en 5 ocasiones contra los 12 conjuntos restantes. Eso tampoco solucionaba el problema, e incluso provocó que acudieran a cuartos de finales equipos con más derrotas que victorias, por encima de otros con balance positivo, como los casos de la Isla en la 39 SN con 42 ganados y 48 perdidos, por encima de Ciego de Ávila con 46 y 44; también Camagüey en la 41 edición, que clasificó con 44 victorias y 46 derrotas, quedando fuera Matanzas con 48 y 42 y Habana con 45 y 45. Y los casos de Camaguey y Santiago en la 42 SN, que clasificaron con 44 victorias y 46 derrotas, en detrimento de Sancti Spíritus, que ganó 49 y perdió 41. Eso era totalmente injusto y tenía que ser rectificado, lo que se intentó hacer en la 50 SN de 2010/2011 conquistada por Pinar del Río, al eliminarse los grupos y mantenerse las zonas con los mismos 16 equipos, 90 juegos y 6 partidos contra cada contrario.

Para la 51 SN, con la creación de las provincias Artemisa y Mayabeque, hubo que hacer otro cambio que ahora dotaba a la región occidental de 9 colectivos para sumar 17 en total, y aumentaba la cantidad de encuentros a 96, retomándose de nuevo el “descanso obligado”. Nacieron dos nuevos conjuntos, representativos de las nuevas provincias, y se eliminó la denominación Habana, la más antigua de todos los tiempos para un equipo de beisbol cubano de máximo nivel. Las deficiencias reiteradas en la estructura continuaron, puesto que Sancti Spíritus clasificaba por encima de Santiago de Cuba con 4 victorias menos y 3 derrotas más que los indómitos. En este torneo triunfó Ciego de Ávila.

En la 52 SN, conquistada por Villa Clara, se eliminó a Metropolitanos, y los directivos de la pelota en Cuba desecharon las imitaciones estructurales del beisbol de la MLB, girando su vista hacia el sur para realizar una nueva copia, en este caso del beisbol del Caribe. Así, se adoptó la fórmula con la que también se está jugando la 53 SN de Beisbol y de la que ya hice un análisis al principio. La estructura puesta en práctica para la 52 SN tenía dos diferencias con relación a la de la 53 SN: la primera contempló una Segunda División que arrastró los resultados de la primera fase; y la otra consistió en el diseño del calendario de juegos que tuvo, partiendo de sub series de 3 partidos, duración extendida en algunos casos a 4 días (con un día de descanso intercalado) para garantizar actividad todos los fines de semana. Ese tipo de calendario se adoptó para dar más descanso a los peloteros, especialmente a los pitchers, pero conspiró contra la clara y necesaria información que debía tener el público y hasta el propio personal estrechamente vinculado con la competencia. En la 53 SN se “rectificó”, eliminándose la duración extendida de las sub series, pero creándose el problema de algunos sábados y domingos sin actividad.

En SNs se han utilizado hasta el momento 38 denominaciones de equipos, y en Selectivas se adoptaron 15. El colectivo con mayor presencia en las SNs ha sido Industriales, en 49 ocasiones incluyendo la 53 SN. La denominación de un equipo con menor presencia en SNs fue la de Isla de Pinos, con solamente una participación en la décimo séptima edición. Detrás de Industriales, los nombres de colectivos con mayor presencia han sido, también hasta la 53 SN: Camaguey con 44, Metropolitanos con 38….. y con 37: VCL, CFG, SSP, CAV, LTU, HOL, GRA, SCU y GTM.

Por denominaciones, los equipos más ganadores hasta la 52 edición han sido: Industriales con 12 títulos, Santiago de Cuba (8), Vegueros (6), Villa Clara (5), Azucareros, Henequeneros y Pinar del Río con 3 campeonatos per cápita, y con dos: Citricultores y La Habana. El resto de las SNs las han conquistado, en una ocasión: Occidentales, Orientales, Agricultores, Ganaderos, Sancti Spíritus, Holguín, Habana y Ciego de Ávila.

Por otro lado, las actuales provincias que más campeonatos han obtenido en las últimas 36 campañas, desde la 17 SN de 1977/78 hasta la 52 edición 2012/2013 han sido: Pinar del Río con 9 títulos, Santiago de Cuba (8), Ciudad de La Habana (hoy La Habana…. 7), VCL (5), Matanzas (3), y el resto, con uno, se distribuye entre: Provincia Habana (hoy Artemisa y Mayabeque), Sancti Spíritus, Ciego de Ávila y Holguín.

Debido a la gran cantidad de estructuras adoptadas para jugar las SNs, se hace muy difícil evaluar los resultados acumulados de cada una de las actuales provincias en las 52 ediciones finalizadas hasta el momento. No obstante, para ello voy a responder la siguiente pregunta: ¿De cuales provincias son los aficionados de la tercera edad que más han disfrutado ser campeones nacionales?. Pues bien, la respuesta es: los capitalinos, que han tenido esa dicha en 15 ocasiones, gracias a los 12 títulos de IND, a los dos del conjunto LHA en el 68 y 74, y al que obtuvo Agricultores en 1975.

Después siguen los pinareños con 10, obtenidos en la Primera SN con Occidentales, más los 6 títulos de VEG y los 3 de equipos PRI. Aquí debo hacer una aclaración…. El Occidentales de la Primera SN estuvo conformado básicamente por peloteros habaneros y matanceros, pero representaba también a PRI e Isla de Pinos. Comoquiera que a esa serie acudió el equipo LHA, lo considero como único representante de la provincia La Habana y de IJU, y a Occidentales como representativo de Pinar y Matanzas.

Detrás de capitalinos y pinareños, entre las actuales provincias que han disfrutado el ser campeones nacionales de beisbol aparecen, con 9, los artemiseños y mayabequenses, gracias a los primeros 5 campeonatos de IND, a los dos de equipos LHA, al de Agricultores y al obtenido en 2009 por el conjunto Habana. También con 9 campeonatos están los santiagueros por la victoria de Orientales en 1967 y los 8 títulos alcanzados por el conjunto Santiago de Cuba. Más adelante aparecen con 8, isleños y villaclareños; los de la Isla por los primeros 5 títulos industrialistas, los dos del equipo La Habana y el de Agricultores; y los villaclareños por los 3 campeonatos de Azucareros y los 5 del equipo Villa Clara. Después siguen los espirituanos por los 3 con Azucareros y el del Sancti Spíritus de 1979; los cienfuegueros 3 veces, por la misma cantidad de títulos de Azucareros; y en dos ocasiones los avileños y los holguineros, los primeros gracias a los Ganaderos del 76 y al equipo Ciego de Ávila de 2012, y en el caso de los holguineros por el Orientales de 1967 y el conjunto Holguín de 2002. Los aficionados de CAM, LTU, GRA y GTM, sólo han saboreado las mieles del triunfo en una ocasión: los camagueyanos gracias a los Ganaderos y el resto a los Orientales de 1967. También debo aclarar que en la SN que ganó Orientales en el 67, clasificó Granjeros por la región oriental; de ahí que no considere ese triunfo para la entonces provincia de Camaguey, que ayer incluía a Ciego de Ávila.

La representatividad.

Desde el inicio de las SNs de Beisbol fue adoptado el requisito de la representatividad para formar los equipos, en sustitución del sistema de clubes que existía anteriormente en la Liga Profesional Cubana.

En los primeros 6 campeonatos nacionales, y en las 18 Selectivas que se jugaron desde 1978 hasta 1995, muchos de los conjuntos participantes se conformaron con peloteros de más de una provincia, estrategia que tenía el objetivo de propiciarle un elevado nivel a esos torneos. A partir de la desaparición de las Selectivas, se comenzó a rechazar eso, predominando el esquemático criterio de que los equipos a las SNs tenían que ser provinciales para que fuera un verdadero campeonato nacional, naciendo la teoría de la representatividad provincial pura, que considero como un tumor próximo a convertirse en maligno, y que con el paso de los años ha adquirido tintes semi-xenófobos en muchas personas. Ese criterio impide tomar otros caminos para encontrar, de una vez y por todas, la estructura idónea para jugar las SNs de Beisbol.

Hoy son muchos los que se oponen a los refuerzos en la segunda fase de la SN, pero no por lo cuestionable que resultan desde los puntos de vista ético y psicológico, sino porque, sencillamente, “son peloteros de otras provincias que frenan el desarrollo de los territorios receptores”. Paradójicamente, muchas de esas personas están conscientes de que el equipo Cuba representa a todo el país aunque alguna que otra provincia no esté representada en él, y a ninguno de ellos se le ocurriría proponer que sea el campeón nacional nuestro representante al Clásico o a los Panamericanos, o que a las SNs acudan los 168 municipios con sus respectivos conjuntos. Entonces, ¿por qué el predominio de esa absurda teoría?....

La propuesta.

La elaboré en 1998 y la presenté al entonces Presidente del INDER, quien orientó la realización de una reunión para valorarla, en la que participé y se celebró en el mes de noviembre de ese año en el Estadio Latinoamericano, con la presencia del Consejo de Dirección de la Comisión Nacional de Beisbol. Ese encuentro duró aproximadamente una hora y la mayor parte del tiempo fue utilizado por el Comisionado para hablar de la entonces futura visita de los Orioles de Baltimore a Cuba. Sólo se refirió a mi trabajo en los minutos finales señalando, sin detalles, que no se podía aplicar porque podía generar problemas políticos.

En años posteriores continué mi cruzada con otras versiones en las que he mantenido su objetivo central: la celebración de un torneo intermedio entre las Series Provinciales y la SN para una vez finalizado escoger, por rendimiento, los participantes en nuestro campeonato mayor; reduciendo a la mitad la cantidad de equipos. El último de estos trabajos lo titulé Proyecto 51 (P51), y lo comencé a circular a partir de 2010 con la intención de que, al menos algunos de sus elementos, fueran tomados en consideración para la 51 Serie Nacional de Beisbol.

El 31 de agosto de 2012 se celebró en el Salón de Reuniones de la Asamblea Provincial del Poder Popular en Cienfuegos un encuentro de trabajo con la DNB, presidida por Higinio Vélez, con el objetivo de escuchar todas las propuestas que existieran para analizarlas y finalmente escoger la estructura para jugar la 52 SN. Allí expuse mi proyecto, que pasó sin penas ni glorias, puesto que, finalmente, se adoptó la fórmula expuesta por Higinio en esa y el resto de las reuniones que se hicieron por todo el país, copia casi fiel del original aplicado en los países del Caribe.

El torneo intermedio, que pudiera denominarse Serie de Desarrollo (SD) ó de Segunda División, comenzaría una semana después de finalizada la Serie del Caribe o el Clásico Mundial y no sobrepasaría los tres meses. En consecuencia, los campeonatos provinciales se efectuarían entre octubre y diciembre. Esa Segunda División constaría de 17 colectivos que competirían en dos zonas separadas: la Occidental con 9 equipos: PRI, ART, MAY, HAB, MET, IJU, MAT, CFG, VCL; y la oriental con 8: SSP, CAV, CAM, TUN, HOL, GRA, SCU y GTM. La división en zonas separadas persigue los objetivos de gastar menos combustible por concepto de transportación y la habilitación de un calendario con dos vueltas. Se jugarían dos sub series de tres partidos cada una a la semana, ya sea con programas sencillos entre martes y domingos con descanso los lunes, o descansando lunes y viernes con doble programa sábado o domingo. No me gustaría regresar a los dobles programas, es agotador para los peloteros y tedioso, por ese agotamiento para la afición. Habría que dedicar casi 8 o 9 horas de ese día en cualquiera de los roles a la pelota.

En total, se efectuarían 48 encuentros en la zona occidental, 42 en la oriental y sus estadísticas se compilarían por zona, aparte de las de la SN. Como colofón, dos play off de 5 juegos seguidos a ganar 3: uno semifinal entre los dos primeros lugares de cada zona y otro final entre los campeones zonales. Ambos play off se jugarían en una sola sede: el semifinal en la del equipo que más juegos ganó en el calendario regular y el final se alternaría cada año por zona. Yo prefiero en partidos de ida y vuelta, jugando tres en la sede del que más ganó y el final, también, de ida y vuelta, pero de 7-4, con cuatro en el de más victorias en el calendario regular.

Para este torneo intermedio, las provincias y el municipio especial Isla de la Juventud escogerían a sus peloteros, su manager y cuerpo de dirección. Se limitaría la participación de mayores de 23 años hasta una cantidad de atletas determinada. De esos equipos se excluirían los jugadores que sean contratados en el extranjero y los miembros de la preselección nacional. Por último, una buena cantidad de partidos se celebrarían en estadios del interior de las provincias, siempre y cuando reunieran los requisitos para ello. Pienso que debería jugarse la mayor cantidad de partidos donde hoy tiene la sede el equipo de la provincia, por ejemplo, de tres juegos, uno pudiera desarrollarse fuera de la cabecera provincial.

Durante ese torneo intermedio, personal técnico escogido nacionalmente y subordinado directamente a la DNB, chequearía el desenvolvimiento de todos los peloteros para integrar 8 preselecciones de igual cantidad de equipos a la SN. Lo harían junto a los managers y miembros de los cuerpos de dirección de esos 8 conjuntos, designados también por la DNB y con antelación. Esos directores y sus asistentes serían los mejores del país y se escogerían para varias campañas.

Este elemento garantizaría que a la SN acudan los mejores, eliminaría de raíz a los favorecidos o “sembrados” por las provincias, y resolvería el problema de la inestabilidad de los managers y miembros de los cuerpos de dirección. A los peloteros más destacados de ese campeonato previo, se unirían finalmente los contratados en el extranjero y/o los miembros de la preselección nacional.

Otro importante elemento de mi proyecto, es que antes del comienzo de ese torneo, cada provincia estaría obligada a declarar la especialidad de cada uno de sus lanzadores, que serían evaluados para subir a la SN de acuerdo con su rendimiento en la especialidad registrada, como abridor o relevista. De esta forma, se garantizaría en un futuro no muy lejano, la total especialización de nuestro pitcheo.

Para la SN, P51 concibe que sus 8 equipos se integren atendiendo a la vecindad de las provincias, con vistas a mantener una representatividad territorial lo más cercana posible a la actual. Entonces, 7 de los conjuntos se formarían uniendo los mejores peloteros de GTM y SCU, GRA y HOL, LTU y CAM, CAV y SSP, VCL y CFG, MTZ y MAY más la IJU, así como ART y PRI. El octavo sería Industriales, que también la DNB integraría con los atletas más destacados de LHA y MET, lo que justifica la presencia de dos colectivos de la provincia capital a la SD. Incluyo a la Isla en el MTZ-MAY considerando los lazos territoriales históricos que ha tenido con la actual provincia de Mayabeque. Recordar que al iniciarse las SNs, Isla de Pinos formaba parte de la Región Mayabeque; por otro lado, su principal vía de contacto con la isla de Cuba es Batabanó, municipio perteneciente a la provincia Mayabeque. Otro método, más lógico por su condición de municipio, pero menos viable en la actualidad, sería que la IJU se incorporara con dos ó 3 equipos al campeonato provincial de Mayabeque.

Para los nombres de las 7 selecciones pudieran escogerse algunos que se han utilizado en anteriores SNs, tales como: Serranos, Mineros, Granjeros, Ganaderos, Azucareros, Vegueros, junto a otros nuevos como Llaneros para el MTZ-MAY-IJU (por la llanura Habana–Matanzas) y Criollos para el CAV-SSP. Otras denominaciones pudieran ser: Mambises, Caribes o Tainos.

En la formación de las 8 selecciones se contemplaría la elección de HASTA cinco refuerzos por equipo, preferentemente dentro de cada zona de Segunda División, para evitar que dos atletas de campo con nivel coincidan en la misma posición de un mismo colectivo, pudiendo el que demuestre menores condiciones en su territorio, jugar regularmente en otro con esa posición debilitada; y que algún pitcher integre la segunda línea de un conjunto pudiendo lanzar en la primera línea de otro. El pelotero escogido como refuerzo, tendría la opción de aceptar o no.

Las sedes de los juegos se determinarían de acuerdo a la cantidad de atletas elegidos por provincia para su equipo y como refuerzos. Por ejemplo, si fueran villaclareños el 60% de los jugadores del equipo VCL-CFG más los refuerzos a otros conjuntos, su sede principal sería el Sandino, con el 5 de Septiembre de subsede. Si fuera igual la cantidad de jugadores, la sede principal se otorgaría a la provincia mejor ubicada en la SD. Nada de eso procedería para Industriales, cuyo asiento como home club estaría siempre en el Latinoamericano. Y en el caso del MTZ-MAY-Isla, los juegos de la subsede se repartirían entre dos territorios.

No obstante, si existiera alguna sede principal que no reuniera los requisitos óptimos, sus encuentros pasarían a la subsede, y viceversa. Entre esos requisitos deben considerarse: el estado del terreno y su drenaje, buena iluminación artificial, colchones en las cercas, pizarra funcionando, existencia de bullpen fuera del terreno de juego y dogout con todas las condiciones requeridas. Esa medida, amén de reforzar el espectáculo, obligaría a las provincias a cuidar y mantener sus estadios. De lo anterior se deriva que no se efectuaría ningún juego en los municipios del interior de las provincias.

Para el calendario regular de la SN propongo 91 partidos por equipo, 13 contra cada contrario, con una primera vuelta con sub series de 3 juegos, a celebrarse escogiendo una de las dos variantes expuestas para la SD. Serían 21 encuentros en total, asignándosele una sub serie a la subsede, y el resto a la sede principal (2 ó 3 sub series). La segunda y tercera vueltas se efectuarían en sub series de 5 partidos seguidos a celebrarse de miércoles a domingos, con 3 encuentros en la sede principal y dos en la subsede, alternándose en los días de la semana, por ejemplo: de miércoles a viernes en la sede principal y sábado y domingo en la subsede, ó también miércoles y jueves en la subsede y viernes, sábado y domingo en la sede principal. Eso se haría acorde con una mayor economía en los kilómetros a recorrer. No se jugaría los lunes y martes.

La post-temporada clasificaría TRES equipos a DOS play off, a celebrarse en las sedes principales, y ambos de 7/4: uno semifinal entre el segundo y tercer lugar, y el final entre el ganador de la semifinal y el primer lugar. Los dos primeros juegos de cada play off se efectuarían en terrenos del que clasificó por debajo, más dos días de traslado/descanso, y los 5 últimos partidos, seguidos, en la sede principal del clasificado por arriba. Yo preferiría, que cuatro de los partidos, en caso de siete juegos, se celebrarán en la casa del que clasificó por arriba al playoff semifinal.

En total, la duración de la temporada regular con Juego de las Estrellas incluido sería de 17 semanas y media (alrededor de 4 meses), y los play off durarían como máximo 20 días. El campeonato comenzaría en la última semana de agosto, su etapa regular finalizaría en diciembre, y los play off se efectuarían después del descanso de fin de año, para finalizar, a más tardar, entre el 24 y el 27 de enero.

Obsérvese el siguiente ejemplo de calendario para un supuesto campeonato 2014-2015:

Después que finalicen la SN, la Serie del Caribe y/o el Clásico Mundial, se escogen, por rendimiento, no menos de 50 peloteros para integrar la preselección nacional. Esa bolsa de preseleccionados se mantiene durante un año, tiempo en el que puede asimilar bajas e incorporaciones. Esos preseleccionados NO participan en la posterior SD o de Segunda División y son escogidos automáticamente para integrar los equipos a la SN.

El manager seleccionado por varios años para el equipo nacional, por razones obvias que no creo necesario mencionar, NO debe dirigir ningún equipo en la SN. Su trabajo es concentrarse en el team Cuba, en sus preseleccionados y en el resto de los aspirantes a esa preselección. Por otro lado, ante los pocos eventos internacionales que hoy se efectúan, no podemos darnos el lujo de enviar al ganador del Juego de las Estrellas a los torneos que anualmente se efectúan en Holanda, al Challenge de Canadá, etc. Esas son las únicas posibilidades que tenemos de estimular a esos preseleccionados, que son nuestros mejores peloteros.

Fundamentación de la propuesta.

Uno de los elementos polémicos que lleva implícita esta propuesta se localiza en la etapa previa a la SN. Se trata de la presencia de dos equipos capitalinos, lo que estoy seguro muchos rechazarán.

El sol no se puede tapar con un dedo. La Habana es la capital del país. Su cantidad de habitantes supera en más de dos veces a Santiago de Cuba, que es la que le sigue en población. Su infraestructura beisbolera es, por mucho, superior a las del resto de los territorios. Hacia la capital emigran los mejores técnicos y especialistas del deporte, y allí se ubica el mayor y mejor estadio de pelota. Por tales motivos, y otros plenamente justificados que no creo necesario mencionar, La Habana debe ser la única provincia con dos equipos en la SD o de Segunda División, y con su conjunto provincial a la SN. Eso es imprescindible para garantizar el desarrollo del beisbol capitalino y por extensión, de la pelota cubana en general.

En P51, la SD tiene un sentido diferente a las que se han hecho hasta el momento. Está dotada de mayor competitividad, puesto que clasifica peloteros a la Nacional, demandando de ellos una buena preparación y mayor esfuerzo. Por otro lado, evita utilizar la SN para desarrollar atletas, y su éxito se garantizaría con el apoyo total de los medios de difusión.

Cuarenta partidos como mínimo en cada una de las Series Provinciales, más los 42 ó 48 de la SD, son más que suficientes para garantizar el desarrollo. En mi proyecto, a las Series Provinciales no acude ningún miembro de los equipos a la SN, puesto que coinciden en el tiempo. De igual manera, los preseleccionados al team Cuba y los contratados en el extranjero no integran conjuntos de Segunda División. Eso garantiza una mayor cantidad de plazas disponibles para desarrollar atletas.

Otro elemento muy polémico de mi propuesta es el de la eliminación de la representatividad provincial pura para jugar la SN. Muchos la fundamentan como una estrategia política. Lo cierto es que esa estrategia, política o no, está hundiendo a nuestro beisbol en un pantano, y hay que rectificarla, cambiarla, aplicarle el primer párrafo del concepto de Revolución del Comandante en Jefe. No obstante, la representatividad provincial pura no desaparece en mi proyecto, sencillamente ocupa el lugar que le corresponde en la Segunda División o SD.

El diseño de P51 abarca tres objetivos generales:

1-) Elevación de la calidad de la SN, su exigencia competitiva y el espectáculo.

2-) Reforzamiento de la estimulación psicológica, con la justeza como pilar fundamental y la óptima aplicación de la máxima socialista: “de cada cual según su capacidad y a cada cual según su trabajo”.

3-) Mantenimiento de los gastos por debajo o al nivel del financiamiento otorgado actualmente.

Veamos cómo se cumplimentan.

Los atletas que no jueguen ni rindan en la Segunda División no suben a la Élite. A la SN pasan los mejores, encabezados por los mejores colectivos de dirección. En consecuencia, sus ocho equipos son mucho más fuertes que los ocho que clasifican a la segunda etapa de la fórmula vigente, y juegan muchos más partidos a mayor nivel; por tanto, el techo de nuestra pelota tiene que elevarse mucho más, garantizando espectáculo.

Desde siempre, los cubanos practicamos la justeza como una religión, pero hace bastante tiempo que no sucede así con el beisbol. Justeza, reconocimiento y estimulación psicológica van de la mano, y precisamente, mi fórmula presta especial atención a esos elementos.

Cuando se elige para saltar a una etapa superior a un pelotero que lo merece por su rendimiento, se está siendo justo y se reconoce su trabajo. Cuando se designan sedes principales de la SN a las provincias que aportan la mayor cantidad de atletas, se reconoce la labor y los resultados de esos territorios, y a la vez, se presiona al resto para que trabaje mejor. Cuando se reduce la cantidad de clasificados a los play off, se incrementa la exigencia competitiva en aras de que los que logren hacer el grado lo hagan por su mayor esfuerzo y resultados.

Esos, y otros muchos aspectos que mencionaré más adelante, hacen de P51 una fórmula más justa, con un alto grado de estimulación psicológica, muy necesaria para contrarrestar el papel de ese dinero que no existe en cantidades suficientes para estimular a nuestros peloteros como se merecen.

De una muy forma sencilla y con cálculos elementales, se puede hacer una estimación de los gastos monetarios y materiales, y apelar a las comparaciones. Así, los resultados de esos cálculos muestran que en comparación con la estructura actual, a la que adiciono la Serie de Desarrollo próxima a efectuarse, P51 reduce en un 16% los gastos que se relacionan con el total de encuentros a celebrar, tales como la electricidad por alumbrado artificial, la cantidad de pelotas a utilizar, la remuneración de los árbitros y otros que se generan en cada juego.

Otro elemento es el que vincula la duración de la campaña con la cantidad de participantes, que se relaciona íntimamente con los gastos de hospedaje y alimentación. Aquí se ahorraría un 11%. Un tercer aspecto analizable es el del gasto de combustible por concepto de transportación, vinculado muy estrechamente a la cantidad de sub series, y que se reduce en un 27%. Por último, la cantidad de uniformes e implementos deportivos, dependiente de la cantidad de equipos, sumando SD y SN (7 menos), ahorra un 22%.

Como se pudo apreciar, las ventajas económicas de P51 son incuestionables, con ahorros entre 11% y 27%, recursos que pudieran destinarse al desarrollo de las categorías inferiores y servir de respaldo para solicitar a la dirección del país autorización con vistas a que en la SN se jueguen de noche todos los partidos a celebrarse de miércoles a sábados, lo cual reforzaría considerablemente el espectáculo.

Con P51, cada vez que gane un equipo diferente a Industriales, dos provincias disfrutan el título. Cuando eso ocurra, el trofeo debe archivarse en la que fue sede principal.

La distribución de los territorios por vecindad propicia que se independicen las tradicionales 4 potencias (PRI, HAB, VCL y SCU) por lo que se refuerzan las posibilidades de que tres acompañantes (ART, CFG y GTM) disfruten el título. También el SSP-CAV y el MTZ-MAY-Isla, hoy conformarían buenos equipos. Eso brinda una medida de la nivelación en mi proyecto, ya que 6 de los 8 conjuntos y 12 de los 16 territorios, tendrían a corto plazo posibilidades reales de triunfo. Se trata de paridad con calidad, lo que no sucede hoy con la mayoría de los equipos, que están muy parejos, pero su calidad en general deja mucho que desear.

Otra diferencia importante de P51 con relación a la estructura actual es el sentido que otorga a los refuerzos, puesto que integran equipos recién conformados y juegan desde el primer partido. Por otro lado, no los elige un manager, sino un grupo de especialistas encargado de que en la SN exista nivelación y jueguen los mejores. En la medida en que esos refuerzos tiendan a cero, se irán nivelando las fuerzas entre todos los conjuntos participantes. Comoquiera que el escogido elige o no reforzar otro colectivo, si no lo hace se arriesga a jugar poco, y en el mejor de los casos, en una posición que no sea la suya.

P51 garantiza que todos sus partidos de la Nacional se jueguen en todo el país y mantiene, de inicio a fin, las parcialidades de todos nuestros aficionados, puesto que no elimina equipos ni cierra estadios a mitad de campaña.

La DNB, en aras de mantener un interés permanente con sucesivas y cortas etapas clasificatorias, le ha generado a la estructura de la SN muchos más defectos y dificultades que virtudes y beneficios. En cualquier campeonato, de cualquier país, hay primeros y últimos lugares, separados incluso por grandes diferencias en juegos ganados y perdidos, y también existen los llamados equipos “escapados”. En consecuencia, el público de los colectivos que van a la zaga pierde interés y deja de acudir a los estadios; eso es inevitable. Entonces, no queda más remedio que obviar ese aspecto y trabajar en aras de la calidad y la nivelación, que a la larga se logran con campeonatos más fuertes y lo más extenso posibles, sin divisiones en etapas.

En P51 expongo un nuevo mecanismo de play off en el que sólo clasifican tres conjuntos, lo que, reitero, incrementaría la exigencia competitiva y evitaría la presencia de un cuarto clasificado con muchas menos victorias que el primer lugar. Asimismo, el conjunto que ganó más juegos y mayor lucidez le dio al espectáculo durante todos los partidos del calendario regular, es sembrado al play off final, evitándose con ello que ocupe una posición inferior al segundo lugar. De igual forma, el segundo colectivo más ganador no baja del tercer lugar. Ese mecanismo minimiza un poco lo injusto que son los play off, garantiza la mejor final que se pueda tener y estimula a quienes lo merecen realmente. Por otro lado, las sedes de la post temporada son las principales de los equipos clasificados, y la cantidad de juegos asignados premian con más justeza al que lo hizo por arriba, que recibe los cinco partidos finales contra los dos iniciales de su contrario. Ese sistema ahorra un traslado y permite además, que los play off siempre se decidan en terrenos del mejor clasificado. Esos elementos refuerzan también los estímulos a quienes más se lo han ganado.

Otro elemento novedoso de mi propuesta es el diseño de las sub series con 5 partidos, las que garantizan el necesario descanso de los lanzadores, juegos todos los fines de semana y algo muy importante: los lunes se pueden efectuar hasta dos encuentros suspendidos por lluvia dentro de la sub serie o en la primera vuelta, desapareciendo la obligación de hacerlo cuando finalice el calendario. Otras dos ventajas, nada despreciables, son que se ahorra combustible por concepto de traslados y existe mayor cobertura para sesiones de prácticas más completas.

El calendario de la primera vuelta de P51 provoca que la mitad de los equipos jueguen 3 partidos menos como home club, pero como se compite a 3 vueltas, disminuye el efecto negativo de ese mecanismo. Por otro lado, las estadísticas de la SN son una sola y todo el que acude a ella tiene la posibilidad de alcanzar algún liderato individual. Con la fórmula vigente, si su equipo no clasifica y no lo escogen de refuerzo, reitero que se le trunca esa posibilidad, aunque haya hecho las cosas bien en la primera etapa y merezca estar en la segunda. Los 91 juegos garantizarían la continuidad de las estadísticas y los records dentro del rango de 87 a 96 partidos, que es la cantidad con que se ha jugado desde la 37 SN de 1997/98 hasta hoy.

También, con P51 la logística para apoyar el espectáculo es beneficiada. Si, derivado de los ahorros que lleva implícita, se logra jugar de noche de miércoles a domingos, la asistencia a los estadios se incrementaría, a lo que también contribuiría la celebración de partidos todos los sábados y domingos. Por otro lado, cada equipo puede disponer de un color predominante y exclusivo para sus uniformes, sustituyéndose las combinaciones que hoy existen y que por la cantidad de diseños, tienden a repetir colores.

Además, con la reducción de la nómina, la designación de los árbitros se hace más selectiva, con la consiguiente elevación de la calidad de esa actividad, la Televisión y Radio Rebelde pueden transmitir con mayor frecuencia a todos los colectivos y la prensa nacional publicar estadísticas más abarcadoras. Adicionalmente, se facilita la producción de pullovers, gorras, banderas, postalitas, almanaques y otros souvenirs con los logos de todos y cada uno de los conjuntos.

La Serie del Caribe y el Sistema Salarial…. Final.

Otro elemento que se beneficia con P51 son nuestros equipos a las Series del Caribe, que deben ser más fuertes que los que puedan surgir con la fórmula vigente. Al respecto, se hace muy necesario establecer reglas de antemano para la conformación de nuestro representante en ese importante torneo, en el que los refuerzos son determinantes.

Considero que la mitad de su nómina se mantenga con peloteros del campeón nacional y la otra mitad se conforme con refuerzos, eso, únicamente para los peloteros, puesto que el cuerpo de dirección debe ser el mismo que el del equipo campeón.

No obstante, considero también que la elección de los atletas, tanto los que se quedan del conjunto titular, como los refuerzos, debe hacerse colegiadamente entre los especialistas de la DNB y el manager del equipo, para evitar parcialidades o exclusiones por causas ajenas al rendimiento.

Con la aplicación de P51, se pudiera crear una bolsa de refuerzos al finalizar el calendario regular de la SN, en diciembre, con los mejores peloteros de los 5 equipos no clasificados, acorde con las carencias de los 3 que clasifiquen, convocándose para entrenar a partir de enero. Entonces, mientras se juegan los play off, ya tendríamos un grupo de jugadores entrenando y aspirando a integrar el conjunto. Al finalizar el play off semifinal, pasarían a esa bolsa los que se elijan del colectivo perdedor, y al proclamarse el campeón, se definirían los peloteros que se quedan y los refuerzos.

Al publicarse la creación del sistema salarial para estimular a los deportistas cubanos, se aclaró que a partir de su aplicación se irá perfeccionando. Ese mejoramiento debe tomar muy en cuenta la estimulación en base al desempeño, para evitar el igualitarismo y cumplimentar la máxima “de cada cual según su capacidad y a cada cual según su trabajo”. En el caso del beisbol, resultan muy necesarios los ajustes, puesto que, de acuerdo a lo que se anunció inicialmente, se identifican lagunas en su aplicación. Por ejemplo….

Resulta cuestionable que TODOS los peloteros que no sean lanzadores y jueguen el 70% del total de partidos, se estimulen con $5000. Ese premio debe entregarse acorde con el desempeño integral, a partir de un tope mínimo de comparecencias al bate para el rendimiento a la ofensiva, o de innings jugados para la defensa. La sabermetría nos brinda hoy parámetros muy objetivos que miden esa integralidad. Asimismo, para recibir ese estímulo, los pitchers abridores deben lanzar 120 innings y ganar 10 juegos, los relevistas participar en 32 partidos, y los cerradores salvar 10 encuentros; en los tres casos, también debe acudirse a parámetros más integrales, puesto que en cualquier beisbol hay lanzadores buenos en equipos no tan buenos y viceversa.

Otro aspecto que debe revisarse es la de los premios colectivos, puesto que, supuestamente, las tres primeras posiciones premiadas son las de la post temporada, obviándose a los tres primeros en el calendario regular.

En los play off sólo hay que ganar 8 juegos, y pueden definirse partidos por una lesión de última hora, un sólo pitcher super estrella, lluvia que posponga encuentros para beneficio de un equipo, una mala decisión arbitral, etc. Si injustamente se pagara todo ese dinero por el resultado de los play off, entonces habría que modificar la cita de Federico Engels: “de cada cual según su capacidad y a cada cual según… los play off”. La solución más justa sería distribuir ese importe entre ambas etapas, es decir, una parte por el resultado en el calendario regular, y la otra por la post-temporada o decisión final del campeonato.

La correcta aplicación del sistema salarial puesto en práctica a partir de la 53 SN, junto a la participación autorizada de peloteros en campeonatos foráneos, la elevación del techo de nuestra SN y el reforzamiento de los estímulos psicológicos - morales, deben producir una disminución en la fuga de talentos. Hasta en ese aspecto, P51 es cualitativamente superior a la fórmula actual, puesto que, al reducirse la nómina a la mitad, en vez de 1000 pesos por la condición de participante en la SN, todos los atletas pudieran recibir 2000. Asimismo, los premios individuales por rendimiento pudieran incrementarse el doble, de 5000 a 10000 pesos…. Y algo muy importante: mi propuesta libera de 5 a 6 meses (de febrero ó marzo hasta agosto) a nuestros mejores peloteros para su presunta participación en campeonatos foráneos.

Si se somete P51 a la aprobación de todos los que se vinculan profesionalmente con el beisbol en las provincias, muy pocos van a aceptarlo, puesto que se opone a muchos intereses individuales. Hay gente viviendo de la pelota en Cuba y no sólo en provincias: P51 significa más trabajo y responsabilidad para la DNB, puesto que suprime el protagonismo de los territorios para determinar quiénes van a las SNs, y lo pone en sus manos. Hace unos cuantos años que las provincias tienen ese papel y sólo se observa retroceso. Hay que presionar, reprimir, y a la vez reconocer el trabajo y estimular a quienes lo merecen.

Si la DNB escoge a los 8 mejores managers del país, a los más capacitados técnicos y entrenadores, y todos juntos seleccionan a los 216 mejores atletas para la SN, las cosas tienen que mejorar.

Si la DNB adopta una estrategia o programa de preparación física, entrenamiento, juego táctico, etc, acorde con lo último y de mejor resultado, y le exige y controla su aplicación a los 8 managers que escogió, las cosas tienen que mejorar.

Si para el equipo nacional se establece la elección de lanzadores abridores, relevistas y se exige a los managers de los conjuntos provinciales que definan o declaren la función de sus pitchers en la SD con vistas a ser evaluados, escogidos y utilizados en la SN acorde con su especialidad, entonces la especialización del pitcheo comenzará a convertirse en realidad.

Proyecto 51 está diseñado para revolucionar el beisbol cubano. Las SNs, tal y como las concibo, deben ser EXCLUSIVAS, constituir realmente lo MÁXIMO, una QUIMERA para sus participantes. Hay que dotarlas de NIVEL, y no sólo en los equipos, también en el arbitraje, en los estadios donde se juegue, en los uniformes, en los implementos beisboleros, en las transmisiones radiales y televisivas. Aparte de ser bien remunerados, los peloteros tienen que hospedarse en los mejores hoteles, recibir la mejor alimentación, viajar cómodamente, incluso en avión si las distancias fueran muy largas. Hay que dotar a las SNs, además, de PERSONALIDAD, SERIEDAD, EXIGENCIA, DISCIPLINA y de su verdadero VALOR.

¡A trabajar con luz larga!... ¡A vivir para el beisbol y no de él!... De esa forma, más temprano que tarde, se recogerán los frutos….

Cienfuegos, Febrero de 2014.

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manuel dijo:

1

15 de marzo de 2014

02:30:02


su Muy buena propuesta en lo unico k no estoy de acuerdo es en la seleccion del cuerpo de direccion de los aguipos propongo gue el dirctor de mejor resultado en las ultimas series sea el k dirija en la serie nacional y los demas entrenadores los escoja el segun reultados este director no estaria direjiendo en la etapa preliminar ala serie nacional solo chuekeria los jugadores tantos los k juegan en cuba como los de la preseleccion nacional asi como se mantendria informado sobre los k juegan en otras ligas .Guisiera hacer otra propuesta gue si algun jugador es de interes para otro eguipo k no sea el k coresponde y guire jugar con otro eguipo se le permita siempre gue sea de interes para el colectivo tecnico del eguipo de su interes

barbaro ricardo martinez hortelano dijo:

2

15 de marzo de 2014

05:27:51


felicito a TINO,aunque solo es un buen toque de bola,para dar un JONRON es necesario cambiar completa la direccion de la pelota en cuba,han tenido demaciados fracasos dentro y fuera de la isla,por varias razones han perdido prestigio,ante el pueblo,periodistas y trabajadores de beisboll,yo quisiera ver frente a esta entidad a antonio castro, que aproposito ofrecio una muy buena entrevista a medios internacionales.

orlando castro dijo:

3

15 de marzo de 2014

07:15:57


Todos los adjetivos que existen en el diccionario de la RAE para señalar o resaltar o simplemente decir que algo es bueno no caben en este paqueño espacio para mi comentario pero mencionare elgunos: brillante, excepcional, maravilloso, buenisiiiiiiimo, lo mejor que he leído sobre béisbol en mis 47 años de vida, sorprendente análisis , científicamente demostrable en fin lo mejor de lo mejor, deberían de publicarlo en todos los medios de difusión escritos, radiales y televisivos hasta el mismísimo presidente de los consejos de estado y de ministro a ver si de una vez y por todas alguien le presta atención a este genio que ha desarrollado tan fenomenal proyecto P51 . gracias.

mejias dijo:

4

15 de marzo de 2014

07:52:59


me gustan las soluciones sencillas a los problemas gigantes. solucion: serie nacional extra corta, serie selectiva (regional) extrasuper larga (la masividad permite minutos de felicidad y la selectividad lleva a la especialisacion y al exito continuo), invitemos a todos los peloteros cubanos. a pagar mas!, y multar con super multas que no la brinque un chivo cada indisciplina. ejemplo ahora demi valdes estuviese de banco en banco tratando de pagar la multa de 100 000 pesos qeu le puso el Inder segun el futuro reglamento por agresion a un pelotero. sin contar lo qeu le pasaria con la justicia. preguntenle a Ronaldo qeu le pasa cada vez qeu se quita la camiseta y enseña sus huesos al publico. bye bye

Mandy dijo:

5

15 de marzo de 2014

09:02:27


Esta muy interesante y aceptable el diseño denominado P51 para nuestro beisbol, aunque la historia ha demostrado desgraciadamente que uno se vuelva poco optimista. Primero, considero que para implantar un sistema como ese nuestra Comision Nacional de Beisbol tiene que ser sustuida completamente pues no tienen el nivel para enfrentar esos cambios, tal es asi que se lleva presentando hace años y no les ha interesado para nada. Están viviendo del beisbol y no viviendo para el beisbol, hala mucho los carros, los viajes y las delegaciones que montan para cada torneo que se pierda en el extranjero. Segundo, tienen que tener total autoridad los dirigentes del beisbol y no dirigir politicamente, en estos momentos se impone dirigir deportivamente, si va unida la politica y el deporte en el sistema de direccion, en este caso, de pensar y de actuar vamos a seguir en las mismas, la pelota se ha politizado demasiado y a los peloteros les interesa hacer bien su trabajo, vivir de su trabajo que es jugar pelota y por consiguiente cobrar por su trabajo. Esos factores psicológicos inciden demasiado en el rendimiento de los peloteros. Tercero, tiene que existir la fórmula para que el beisbol sea autónomo, en un confesiones de grandes de Victor Mesa el mismo dice que tienen que pedir muchos permisos "a arriba" para hacer cualquier cosa, para determinada idea y esperar a que desde "arriba" les llegue la autorización, como si eso fuera pedir autorización para importaciones de leche en polvo o traer determinada marca de guagua para el transporte público, por favor es deporte, el deporte que es tradición en Cuba, es cultura, es el deporte insignia que ha dado glorias a nuestro pais y que desgraciadamente por pensamientos malos y atrasados, poco trabajo de previsión de desarrollo de quienes tienen que hacerlo ha ido perjudicando poco a poco y ya se perjudicó completamente para entonces ahora a volverse loco y hacer cosas radicales para el bien de la pelota en Cuba, y no estoy hablando de problemas económicos ni del bloqueo. Cuarto, advierto, si se cambia la estructura para bien manteniendo el mismo esquema y estilos de dirección aunque se cambie la Comisión Nacional el deporte va a seguir en retroceso. Quinto y último, a implantar la estructura que esta muy buena, a cambiar la mentalidad y a jugar pelota y brindar espectáculo como se merecen los peloteros y el pueblo.