ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
José Adolis García remolcó las carreras decisivas en el inning 11. Foto: Ricardo López Hevia, enviado especial

SANTO DOMINGO, República Dominicana. – El último turno al bate de José Adolis García en torneos internacionales, antes de esta versión de la Serie del Caribe, había sido en julio pasado en la disputa por las medallas de bronce de los Juegos Panamericanos en la ciudad canadiense de Toronto.

En aquella urbe, al norte del continente americano, el fibroso moreno se encontró el juego empatado en el noveno episodio frente a Puerto Rico. Con dos outs, enganchó un envío en la esquina de afuera y mandó a la Mayor de las Antillas hasta el podio de premiaciones al disparar largo jonrón por el jardín derecho. Sin embargo, la exigente afición cubana quedaba cabizbaja, pese a una sensacional remontada de cuatro carreras para dejar tendidos a los boricuas en la grama continental.

Ayer, en el estadio Quisqueya Juan Marichal, que ha albergado una galería de hazañas del béisbol, en el onceno inning del partido que decidía cuál de los dos equipos, el local Leones del Escogido, en las camisas y esperanzas de República Dominicana, y Tigres de Ciego de Ávila, que llevaba en el pecho de sus jugadores a toda Cuba, continuaría aspirando a la corona de la liga de campeones caribeñas, Adolis volvió a enfundarse la casaca de héroe, como lo hizo en el mundial de 1969, Gaspar El Curro Pérez, al decidir para la mayor isla antillana el campeonato mundial de ese año, jugado aquí mismo.

A José Adolis le llegó el turno con bases llenas y dos outs. Frente a él, Rafael Soriano, una estrella del pitcheo relevo de grandes ligas, un hombre que bajo las luces del Yanqui Stadium y con el peso de la franela del equipo que alberga ese parque, ha hecho una historia de lujo. Al primer lanzamiento, prendió cohete impulsor para romper un empate a dos carreras e impulsar el par de ellas que sentenció el choque e hizo ingresar a sus tigres en las semifinales que se celebrarán hoy en la tarde noche de esta capital.

Le pregunté cuál de los dos batazos consideraba más importante para su carrera deportiva.

“El de Canadá”, dijo sin titubear.

Quedé un poco contrariado, ¿sabrá que le decidió el juego a una súper estrella ligamayorista?. Pero enseguida, sin poder pestañear, me sacó de ese estado.

“En los Panamericanos, estábamos decidiendo una medalla para el país, para nuestra delegación. Es un gran orgullo y me llena de alegría lo que hice ayer aquí, ante un hombre como Rafael Soriano. Cualquier pelotero se sentiría feliz, contento con pegarle el jit de oro a ese gran dominicano, y claro que la alegría me desbordó, pero una medalla para Cuba en un evento multideportivo representa mucho, por eso creo que el de Canadá fue más importante”.

Así, este muchacho, preñado de modestia, sencillez y respeto por lo que representa, llenó de humildad las grabadoras que lo entrevistaban. Y al inquirirle sobre el lanzamiento al que le pegó el indiscutible a Soriano, expresó:

“Estaba decidido a no dejar correrle lanzamientos, me preparé para su poderosa recta, la lanzó, saque los brazos lo más rápido que pude y logré ese contacto. Te repito estoy satisfecho por ese trabajo y por mi equipo y ahora estaremos más enfocados rumbo a la victoria”.

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Truenoazul dijo:

1

6 de febrero de 2016

17:26:20


EL MUCHACHO TIENE POTENCIAL...SOLO PRACTICARLO, LANZANDOLE MILES DE PELOTAS PARA QUE SE ADIESTRE Y COJA TACTO AL MADERO..500 SWINES DIARIOS Y DESPUES...MANDARLO DOS MESES AL LADO DE CEPEDA....DESPUES PARA JAPON PARA REDONDEARLE EL TACTO..ES MUY PONCHON, AH Y NO ES ACTUALMENTE PRIMER BATE,,,,SALUDOS AZULES