ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Banner
Fidel fue el artífice principal de que la Revolución Cubana fuera fuente de derecho. Foto: Archivo

A las gestas que le dieron a Cuba independencia y soberanía, y cimientos para la justicia social, le rinde profundo homenaje el proceso del cual está surgiendo su nueva Constitución. Será un logro relevante en una historia que –si de cultura jurídica propia se trata– viene de la Asamblea de Guáimaro. Esta, celebrada en medio de las contradicciones de una nación que se fraguaba en la gesta desatada meses antes, el 10 de octubre de 1868, fue imperfecta, pero abrió un camino de civilidad y siembra republicana para las ideas y los actos revolucionarios.

La fecha del inicio de la Asamblea en 1869, 10 de abril, la escogió José Martí en 1892 para proclamar la fundación del Partido Revolucionario Cubano. Creado para asumir la herencia del 68 –incluida su «preparación gloriosa y cruenta», como la llamó el propio Martí–, se concibió con la voluntad de evadir las trabas que la habían estorbado, como la desunión, déficit que daba cauce a otros males: regionalismo, caudillismo, indisciplina, ambiciones espurias.

En las enseñanzas de Martí se basó el mayor homenaje tributado a su herencia en el centenario de su natalicio: los sucesos que el 26 de julio de 1953 desataron una nueva etapa de lucha armada por la liberación de la Patria y tuvieron entre sus motivaciones la defensa de la Constitución de 1940. Heredera de la fraguada en Guáimaro, y de posteriores afanes por la dignificación del país, no tuvo en la República neocolonial el contexto apropiado para su implementación, y la pisoteó el golpe de Estado que el 10 de marzo de 1952 protagonizó Fulgencio Batista.

Contra esa realidad crecieron los ideales sustentados, con Fidel Castro a la cabeza de las fuerzas revolucionarias, en la lucha gracias a la cual 1959 empezó para Cuba con un cambio raigal. El triunfo posibilitó que la nación emprendiera la búsqueda de la justicia, y alcanzara otro logro inseparable de tan magno empeño: se libró de la voraz potencia imperialista que le arrebató la independencia en 1898 y la sometió al neocolonialismo.

A partir de 1959, 17 años de brega revolucionaria en las ansias populares de equidad, y de resistencia contra la hostilidad del imperio y sus cómplices, permitieron a Cuba replantear a fondo su realidad nacional y sus relaciones con el mundo. El 16 de abril de 1961, en la víspera de la epopeya de Girón, el líder de la Revolución declaró su carácter socialista, y en 1976 la Cuba revolucionaria se dio su primera Constitución, guiada por ese carácter y aprobada en un proceso de amplia participación popular, verdaderamente democrático.

Ahora –a partir del trabajo hecho por una comisión creada con esa finalidad y presidida por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro– la Constitución se modifica para que la Patria esté mejor preparada en el enfrentamiento de sus desafíos internos en un contexto mundial marcado por el abandono del socialismo en distintas partes. Cuba, lejos de ceder al espíritu de resignación o derrota, se mantuvo firme en la defensa de su independencia y en la decisión de construir el socialismo.

Encaró retos y obstáculos derivados tanto del hecho de que ese sistema aún no se ha logrado plenamente en ningún lugar de la Tierra, como de la voracidad imperialista, cada vez más violenta y desfachatada, no solo contra Cuba. En tales circunstancias conforta la actitud que el país ratifica de distintos modos, como ahora con el proceso intensamente democrático en que la Constitución se reforma con el propósito de que la brega socialista del país siga transitando el debido camino.

Lo masivamente oído y visto en los debates desarrollados en el seno de la Asamblea Nacional del Poder Popular, estimula por lo que revela de solidez en las ideas, y de sabiduría al defenderlas. Refuerza esperanzas percibir cómo diputados y diputadas discuten libremente, hasta el detalle, cuanto estiman que debe analizarse para que la nueva Constitución se exprese con la mayor claridad posible. Eso se ha podido apreciar, por ejemplo, en el tratamiento del Preámbulo, pieza cardinal que sigue naturalmente iluminada por la aspiración martiana de que la ley primera de la República sea el culto a la dignidad plena de los seres humanos.

Ya era un texto de gran valor, y acaso podía estimarse innecesario modificarlo, pero se hicieron aportes para su perfeccionamiento. Así esas páginas, que vienen de la Constitución de 1976 –y en las que Fidel vio con razón, y cabe considerar que simbólicamente, un poema–, se afinarán todavía más y rendirán al líder fundador el homenaje que su legado de ideas y ejemplo merece, y que sería impropio limitar con estatismo o parálisis.

Estupenda es la aspiración de que la sociedad cubana se libre por completo de discriminaciones lesivas para el decoro humano. Asimismo, estupendo resulta el propósito de que a la propiedad privada se le apliquen regulaciones acertadas para evitar una concentración indebida, que calzaría otra realidad nociva igualmente: la concentración ilícita de bienes, riquezas y poder de influencia. La realidad mundial muestra que semejante concentración es contraria a un proyecto que solo puede salvarse si se cultiva la equidad social.

De ahí que haya visiones y voces que, aun cuando se está en un terreno donde es difícil legislar en términos de mediciones infalibles, adviertan sobre la necesidad de no descuidar nada. Sin agotarse en la letra requerida para un texto de esa naturaleza, el pensamiento revolucionario necesita precisiones dirigidas a prevenir desvíos costosos. Debe mantenerse alerta ante el peligro de montos y modos de enriquecimiento que no responderían a la voluntad de construir el socialismo y podrían oponérsele como un valladar.

Otros temas seguirán demandando y recibiendo atención. No es fortuito que en el debate uno de ellos haya sido el lugar que incluso formalmente, hasta en el mero orden de los artículos de la Constitución, debe ocupar el pueblo, protagonista de la obra y garante decisivo para el triunfo de los ideales socialistas.

El pueblo –y eso ratifica el carácter democrático de la brega de fines socialistas que él ha defendido y continuará defendiendo– será precisamente, como en 1976 y en otras ocasiones, la próxima Asamblea gigante que tendrá el deber, el derecho y la real posibilidad de analizar el proyecto de Constitución.

Libremente hará las recomendaciones que estime necesarias antes de que se someta a la aprobación final.

Y después de aprobada la Constitución, el pueblo tendrá a su cargo un cometidoideterminante:idefender, junto a sus instituciones, que ella se aplique, para que verdaderamente sea letra viva, y guíe la vida nacional. Se necesita una creciente cultura jurídica, que empieza por conocer a fondo la Constitución, para que se respeten y se cumplan los deberes y los derechos de la ciudadanía.

Ese propósito, básico, requiere un complemento insustituible: la ética, la lucha firme y permanente contra las ilegalidades. Ello también le exige a Cuba un funcionamiento social cotidiano que propicie la legalidad y la honradez. Deben abonarlo la prosperidad justa –no el desmadre de la tenencia material ilícita–, la armonía entre trabajo y remuneración, entre salario y costo de la vida. Esa es una gran tarea para Cuba, si no la mayor.

Se sabe que el imperialismo seguirá haciendo todo cuanto esté a su alcance –que no es poco– para impedirle a Cuba realizar sus fines. Sería letal, además de impensable, que ella se sentara a esperar a que aquel renuncie a sus planes, o desaparezca. Igualmente se sabe que el imperialismo y sus voceros de aquí y allá no cesarán en su encono por calumniar a Cuba y todo lo que ella haga.

No tiene el país otra opción digna que actuar acertadamente, con el afán de no dar pasos en falso, y combinar educación y leyes desde las familias hasta las más complejas estructuras sociales –en las localidades y en la nación toda–, mantenerse firme en la defensa de los ideales que le han ganado la admiración, el respeto y la solidaridad de otros pueblos. Se lo debe a una Revolución cuyos pilares echaron su suerte con los pobres de la Tierra.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Luis Enrique Milanes Vargas dijo:

1

26 de julio de 2018

10:38:10


Todo bien menos el tema del matrimonio , este sera un punto critico en el cual muchos cubanos no estamos de acuerdo y si no separan la votacion del referendo por capitulo yo voto en contra no de la Constitucion que esta muy buena sino en contra de lo que nos quieren imponer con el matrimonio creo que hay derechos fundamentales e importantes que necesitamos los cubanos los cuales no estan en la Constitucion

jose Respondió:


1 de agosto de 2018

05:06:27

No eres claro en tu planteamiento en relación al matrimonio, me imagino que es que estás en contra del matrimonio de dos personas del mismo sexo, entonces, se claro y plantealo como piensas. De todas formas te diré que eres bastante retrógrado para los tiempos que vivimos y claro que tienes derecho de plantear tus puntos de vistas en las discusiones del Anteproyecto pero al igual que tú lo harán millones de cuban@s los cuales votarán lo que entiendan correcto, afortunadamente la aprobación del Anteproyecto no depende solamente de ti. Y cuando se.apruebe tendrás que acatar la misma te guste o no.

lesther veloso santos dijo:

2

30 de julio de 2018

12:13:23


todo muy bien pero lo principal no hablaron y es que el salario de las personas debe de estar acorde a las principales necesidades de esa persona y es que nada esta de acorde a las principales necesidades pues todo esta por el cielo y altos precios jamas visto, cuando estos cuestan centavos y se venden en precios exajeradamente altos. nada que ver con la constitucion antes dictada en los años70,80,etc...

Juan Newton dijo:

3

1 de agosto de 2018

00:19:43


Como cubano me preocupa grandemente el asunto del matrimonio. Existe una agenda mundial lidereada por grupos de poder de E.U y Europa que tienen como fin la destrucciòn de la familia. Primero introducen el matrimonio homosecual y luego la ideologia de genero. En Cuba no hay homofobia sino principios fundamentales en cuanto a la constituciòn de la familia. Atentar contra la familia es lo peor que puda suceder en una sociedad.

josé Respondió:


1 de agosto de 2018

09:00:38

Estoy de acuerdo contigo, Juan, no somos homofóbicos, Acá prima, en la mayoría de los casos, el respeto hacia estas personas y no se discriminan pero una cosa es la aceptación y otra es querer legislar y aprobar el matrimonio homosexual con lo cual no estoy de acuerdo. Estoy a favor del diseño original de Dios y como lo dice la constitución, la union voluntaria entre un hombre y una mujer. Lo demás está fuera de la visión. No estoy rechazando a los homosexuales, que quede claro, solo no estoy de acuerdo con esto del matrimonio, es pecado y está mal.

Luis Respondió:


3 de agosto de 2018

06:11:26

Hola Juan, explícame por favor eso de los principios fundamentales de la constitución de la familia. No te pregunto a qué le llamas tú "familia" pq de antemano ya sée la respuesta, pero las personas con un poquito de sentido común y con algo de inteligencia tienen una comprensión mucho más amplia del término familia. La definición de la RAE se queda corto diría yo. Algunas personas son denigradas por su familia y se buscan su propia familia, amigos o animales, para muchos su perro o su gato es mas querido y le da mas amor que el que recibió de su "familia". Incluso hay hombres y mujeres casados que no tienen familia en el sentido de poder tener hijos y cumplir con su "función" social....perdona?! Acaso vivimos en el siglo I ? Hay incluso quienes puedes y no quieren tener familia. Por qué o con qué derecho te sientes tú para decidir por los que desean crear su familia a su manera. Tú no eres ni "Dios" ni su enviado para decidir por los demáss, que des tu opinión está bien y todos te la debemos respetar, pero recuerda donde terminan tus derechos comienzan los de los demás, así que gracias por tu aporte, pero por suerte los cubanos como bien dices no somos homófobos, aunque el ajuste en la constitución no tiene nada que ver con la homofobia, al contrario pretende eliminarla y en eso estáss de acuerdo según tus propias palabras. Graciass y que reina la paz y el amor.

TV Respondió:


9 de agosto de 2018

15:44:41

que retógrado en tus saberes: que eso de que existe una agenda mundial que tienen como fin la destrucciòn de la familia.El el matrimonio homosexual y la ideologia de genero es una decision a elecccion de cada quien lo que se está buscando es igualdad jurídica y fiscal Ej una pareja homosexual de 10 años de relacion no tienen los derechos a un bien adquirido en comun en caso de defunción de uno de ellos como lo tuviese una pareja étero. y como bien plantea que "en Cuba no hay homofobia sino principios fundamentales en cuanto a la constituciòn de la familia" yo pregunto qué es la familia para usted porque yo desde pequeña aprendí lo dictado los próceres europeos Marx Engels etc que es la base fundamental de la sociedad entonces no crees que estas personas sean entes sociales y no sean capaces de formar una familia con principios y éticas. Amigo si hay homofobia y más diria yo que JUSTIFICACIONES homofóbicas. tenga buen dia y mejor ideologia

Diego Alberto Serrano dijo:

4

2 de agosto de 2018

17:08:07


No estoy de acuerdo con lo del matrimonio homosexual. Introducir esto en la Constitución que se discute es una forzatura. Que se unan y compartan sus vidas en una unión civil se puede tolerar y hasta oficializar en algún modo, porque no, però llamarle a eso matrimonio como núcleo de unión familiar es inaceptable.Eso no tiene nada que ver con la ideosincracia del cubano y considerando como se manifiesta la población, este tema puede ser un fuerte obstáculo en su aprobacion .

Alexia shakira dijo:

5

3 de agosto de 2018

20:24:47


Todo el mundo se basa en el matrimonio de homosexuales, aclarar primeramente que no es cuestion de preferencia, no es cuestion de religion , ni mucho menos basado en la destruccion de la familia. Nuestra constitucion trata de adecuarse y atemperarse a la epoca y circunstancias en las que se vive hoy dia. Cuba y su proyecto constitucional solo busca las vias por las cuales las normativas que rigen nuestra sociedad esten adecuadas con las circunstancias y medios segun el desarrollo de la sociedad en su conjunto. Cada cual tiene unaoerspectiva diferente pero no podemos particularizar a la hora de dar una opinion, en la generalidad esta la mayoria de personas que son quienes comprenden a la sociedad en su conjunto y en nuestra carta magna ahi estan contenidas las leyes que rigen a la sociedad. Para nada creo negativo

Sentido Común Respondió:


6 de agosto de 2018

13:47:05

Disculpen si en la calle vemos un perro maullar de seguro un buen cubano se echaría a reír. Hoy, sin embargo, sometemos a discusión temas que difieren de la naturaleza ontológica de las cosas, en este caso del hombre. Si se quiere un debate serio deberá someterse a votación capítulo a capítulo de la Constitución; y en el caso de controversias sin resolver, incluso determinados artículos como es el caso del tema matrimonio. De lo contrario el matrimonio será impuesto, no consensuado. No malinterpreten este comentario, nada tengo contra la preferencia sexual de cada quien; pero los estudios y la realidad de la práctica internacional demuestran que el paquete matrimonio viene junto a la ADOPCIÓN y esto es un asunto MUY DELICADO. Soy padre amigo, tengo amigos homosexuales y soy heterosexual, pero conocen ellos mi posición al respecto y así nos respetamos. Que se apruebe la unión consesual entre personas como protección jurídica bienvenido, pero sobre la educación y orientación de hijos decide en primer término la naturaleza que le ha dotado de una realidad concreta física y psicológica, y además sus padres, siembre que no sea inmoral, hasta tanto sean mayores de edad. En el contexto de la realidad social decidirán ellos en su momento, pero mientras tanto si yo y mi esposa faltáramos quisiera que mi hijo tuviera la oprtunidad de experimentar la plenitud de la vida familiar constituida naturalmente y no de manera artificial. Respetusamente...