ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La naturaleza cubana ocupa un lugar central en el imaginario visual de Manuel. Foto: Radio 26

Para explorar la obra de un cubano perteneciente a ese «reducido grupo de creadores que han sabido mirar la realidad cubana con inteligencia y perspicacia poco común», se inauguró este jueves, en el Museo Nacional de Bellas Artes de la capital, la muestra Con doble sentido.

Ese cubano no es otro que Manuel Hernández Valdés, quien a sus 83 años sigue pintando y constituye un artista imprescindible de la cultura cubana, cuya trayectoria ha sido reconocida con tres premios nacionales: el de Periodismo José Martí (2001), el de Humor (2006) y el de Artes Plásticas (2024).

Sobre su talento, refirió la premio nacional de Artes Plásticas, 2019, Lesbia Vent Dumois en las palabras de apertura: «Manuel ha dicho explicando su práctica artística que es de la literatura de donde ha salido su obra. Manuel pertenece a la escasa clase de artistas al que todos admiran y al que no se le niega el alcance y la trascendencia de su obra».

El autor, por su parte, afirmó que «esta es una exposición un poco nostálgica, que reúne muchos años de trabajo. Intenté no perder esa labor en el periódico, donde aprendí a caminar. Trato de hacer todo lo mejor posible. Agradezco a todos los que recopilaron esa información de años».

Así la nostalgia lo llevó a recordar que hace 30 años inauguró otra exposición en ese mismo espacio, y reflexionó que «el humor es atemporal. A veces se mantiene vigente, es muy especial».

Curada por Daisvel Pérez Álvarez, a decir de los organizadores esta es una oportunidad para reencontrarse con uno de los artistas más importantes del país, así como para acercarse a una producción donde cada imagen conserva intacta su capacidad de sorprender, emocionar y generar nuevas lecturas con el paso del tiempo.

Nacido en Limonar, Matanzas, el 2 de enero de 1943, su afición por las artes plásticas pudo observarse desde muy pequeño. «Era un niño campesino que dibujaba las piedras y las matas», recordó en una entrevista.

En 1961 comenzó a estudiar pintura en la Academia de Artes Plásticas Tarascó, en Matanzas. Fue en el Servicio Militar donde se acercó a la caricatura, pues pintaba muchos de los trabajos que tenía que realizar, y los hacía en forma de dibujo y humor.

Al concluir esa etapa, una plaza de trabajo lo esperaba en Juventud Rebelde, donde fue fundador del suplemento Dedeté, el 25 de febrero de 1969. Durante sus inicios en el diario de la juventud cubana, Juan Padrón y Posada fueron algunos de sus maestros en el mundo de las caricaturas.

Su trabajo como caricaturista lo llevó a casi todas las publicaciones del país: Granma, Bohemia, Juventud Rebelde, Palante y el periódico Girón, entre otras. Ya en su madurez, volvió a su viejo oficio de la pintura, aunque la caricatura mantuvo la impronta de su estilo.

Su obra, que el jurado del Premio Nacional de Artes Plásticas calificó como «integral y paradigmática», ha interpretado artísticamente el imaginario del campesinado cubano en sus esculturas, cerámicas y caricaturas.

Asimismo, la naturaleza cubana ocupa un lugar central en su imaginario visual, como territorio vivo y cotidiano, que supo dotar de nuevos significados.

Su obra figura en colecciones de instituciones como el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, el Museo de la Cerámica, el Museo del Humor y la Sátira de Gabrovo (Bulgaria), el Muzeum Karykatury de Varsovia y la Fundación Danielle Mitterrand de París. Ha recibido, además, la Medalla Pablo Picasso, otorgada por el Consejo Mundial de la unesco en 1997.

Con más de 60 años de trayectoria ininterrumpida, Manuel Hernández Valdés sigue siendo, como dijo el jurado que le otorgó el Premio Nacional de Artes Plásticas, un artista cuyo «sentido del humor cubano es modelo de lo más significativo y profundo de una visión del mundo de las artes».

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