En mayo de 1958, después del revés sufrido en la huelga del 9 de abril por las fuerzas revolucionarias, la dictadura de Fulgencio Batista organizó su mejor plan para derrotar al Ejército Rebelde en la Sierra Maestra.
Con el fracaso de la huelga, la tiranía creyó que las fuerzas revolucionarias estaban acabadas y ello la alentó a desarrollar una gran ofensiva contra el territorio del Primer Frente José Martí, dirigido por el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz. Si grandes fueron los esfuerzos y las acciones del ejército de la dictadura, mayor fue la derrota que sufrió en las montañas orientales.
Muchos nos hemos preguntado cómo fue posible que 300 combatientes pudieran derrotar a 10 000. La respuesta la encontramos en tres factores fundamentales:
Primero: la dirección de Fidel Castro, quien conocía ya desde mucho antes que Batista lanzaría una gran ofensiva contra la Sierra Maestra en un último intento por aniquilar las fuerzas rebeldes, y estaba consciente de que esta acción enemiga sería la más fuerte, organizada y ambiciosa de todas las anteriores. Esto permitió una preparación logística, del terreno y de los hombres para enfrentar la ofensiva. Tanto en la preparación como en el desarrollo de los combates, están presentes las ideas y disposiciones del líder revolucionario, quien sin perder el objetivo estratégico, empleó diversas formas de lucha.
Segundo: la voluntad de los 300 combatientes rebeldes, su decisión, su valentía y su disposición a cumplir cualquier tarea, por difícil que fuera, en el menor tiempo posible. «El grado de maduración, manifestó Fidel, de nuestras fuerzas, […] nos permitía aplicar tácticas y movimientos combinados más complejos», muy superiores a los del primer año de la guerra.
Y un tercer factor fue el conocimiento del terreno y sus posibilidades, lo que favoreció «organizar una defensa escalonada de nuestro territorio, que permitiera resistir metro a metro el avance del enemigo, irlo frenando y desgastando hasta detenerlo, mientras concentrábamos nuestras fuerzas en espera del momento oportuno para lanzar el contraataque».
En esta idea influyó lo que le aportó el conocimiento de la historia, cuando dijo: «Recuerdo un libro de Pablo de la Torriente Brau, eso no se me ha olvidado, cuando hablaba de las luchas por allá, por donde estaba después el Segundo Frente, por la zona de Guantánamo, creo que del Realengo 18, y decía que había determinados lugares en que, con un fusil, un hombre podía detener un ejército. Esa frase de Pablo de la Torriente Brau nunca se me olvidó; como tampoco se me han olvidado las experiencias en la retaguardia de las líneas españolas que aparecen en la novela de
Hemingway».
Si ese plan fracasaba y el enemigo lograba invadir todo el territorio, Fidel previó una segunda variante: convertir a cada pelotón en una guerrilla y combatir al enemigo, interceptándolo por todos los caminos, hasta hacerlo salir. Esta variante, como expresó Fidel: «significaría regresar, en lo fundamental, a la situación de los primeros meses de la guerra, pero con más armas y experiencias».
La conocida reunión de Mompié, celebrada en los primeros días de mayo para analizar los resultados de la huelga del 9 de abril, también tuvo su influencia en la derrota de las tropas de la tiranía y el desarrollo posterior de la guerra, pues contribuyó a la unidad y apoyo de las fuerzas revolucionarias tanto internas como en el extranjero.
PREPARATIVOS PARA EL RECHAZO DE LA OFENSIVA
El libro La victoria estratégica contiene una narración detallada de lo que ocurrió en los días del 25 de mayo hasta el 6 de agosto de 1958, durante el rechazo de la ofensiva enemiga.
El plan enemigo intentó penetrar hacia la zona de La Plata desde tres direcciones convergentes con fuerzas equipadas especialmente para esta ofensiva y apoyadas por la aviación, tanques, artillería, fuerzas navales y una logística apreciable.
En aquellos momentos, las fuerzas rebeldes no superaban los 200 combatientes; más tarde, con el comienzo de la ofensiva, la cifra de combatientes aumentó a 300, por el refuerzo recibido del Tercer Frente, con fuerzas dirigidas por el Comandante Juan Almeida y de la tropa de Camilo Cienfuegos, que se encontraba desde abril en el triángulo Manzanillo, Holguín, Las Tunas, y un grupo de combatientes de Orlando Lara, que se encontraba también en el llano.
Es justo destacar la creación de un segundo frente en el norte de la provincia oriental, una dirección estratégica al mando del entonces Comandante Raúl Castro, lo que permitió que el enemigo se viera obligado a compartir sus fuerzas entre los dos frentes.
Entre las decisiones más importantes tomadas por Fidel con antelación para enfrentar la ofensiva enemiga estaban las siguientes:
- Reubicar la emisora Radio Rebelde, creada por el Che Guevara, en la zona de La Plata, un lugar más apropiado para su defensa y darle una utilización más adecuada a partir de ese momento.
- Trasladar al Comandante Ernesto Guevara hacia el oeste del Turquino, con el objetivo de organizar la reciente escuela de reclutas y desde allí estar disponible para cumplir cualquier misión y al mismo tiempo defender el sector occidental del territorio, como de hecho ocurrió.
- Confeccionar la mayor cantidad posible de minas en la armería, que pudieran ser utilizadas por las fuerzas rebeldes contra el enemigo en movimiento. Durante el mes de abril, Fidel dio instrucciones para acelerar la búsqueda de materiales como materia prima para la fabricación de las minas. Al comienzo de la ofensiva casi todas las escuadras y pelotones disponían de tales medios, utilizados preferiblemente en el camino de la vanguardia de una tropa enemiga en movimiento, pues creaba bajas y desconcierto en la tropa que avanzaba.
- A comienzos de abril se inició la construcción de trincheras en los lugares más estratégicos del territorio, capaces de ofrecer una resistencia efectiva y prolongada y de dar refugios para protegerse de la aviación. Se trataba, como decía el propio Fidel, de
«convertir la Sierra en un verdadero panal ante el cual el enemigo tendría que emplearse todavía más a fondo».
- Crear las condiciones para la atención médica durante las acciones combativas.
- Instalar una red de teléfonos entre los puntos claves del territorio rebelde, lo que permitió garantizar la comunicación casi instantánea durante el rechazo de la ofensiva.
- Crear una base alimentaria propia para el caso de un bloqueo efectivo y prolongado de la montaña, para eso se recogió la mayor cantidad de cabezas de ganado de las fincas cercanas a la Sierra, para asegurar la alimentación no solo de los combatientes rebeldes, sino de los campesinos; la instalación de una tasajera; la producción de sal abundante; el abastecimiento de combustible, medicamentos y otras mercancías e instalar en la armería de El Naranjo un pequeño grupo de mujeres encargado de la confección de uniformes y otros menesteres; y se empezaron a dar los primeros pasos para montar un taller de curtidos de pieles para la fabricación de botas y zapatos, para no depender del suministro externo.
- Acopiar la mayor cantidad de parque y otros recursos bélicos, deficitarios en la tropa rebelde. A ello contribuyó la llegada de una avioneta, procedente de Costa Rica, que aterrizó en Cieneguilla, el 30 de marzo: era la primera expedición portadora de refuerzos del exterior: dos ametralladoras calibre 50, decenas de fusiles, proyectiles para morteros, y alrededor de 100 000 balas. En las semanas anteriores al inicio de la ofensiva enemiga había escuadras rebeldes cuyas armas semiautomáticas contaban apenas con una docena de balas. Este refuerzo motivó a Fidel a acondicionar una pista donde pudieran aterrizar aviones ligeros.
- Solicitar al Comandante Juan Almeida, jefe del Tercer Frente, regresar de su zona de operaciones, con una parte de su personal, para reforzar las acciones de las fuerzas rebeldes.
- Junto con los preparativos logísticos para enfrentar la ofensiva enemiga, Fidel aumentó su trabajo para elevar la disposición de los rebeldes y convencerlos de la misión que tenían por delante. En uno de los partes emitidos dice: «Cada rebelde sabe que aun muriendo cada uno de nosotros hasta el último, con el fusil en la mano, será una victoria, será un ejemplo imperecedero para las generaciones venideras, sería revivir de nuestra patria las grandes epopeyas de la historia».
La noche del 8 de mayo, Fidel comenzó a tomar todas las disposiciones necesarias para distribuir las pocas fuerzas rebeldes entre los principales puntos clave, sobre todo en los accesos más directos a la zona del firme de La Plata, que por su ubicación y por las condiciones que se habían ido creando, había sido escogido como el eje central de la defensa.
El objetivo estratégico era la defensa organizada del territorio base y de las principales instalaciones creadas en la zona. La defensa escalonada en torno al núcleo central de ese territorio provocaría, y así sucedió: el desgaste del enemigo y la pérdida de su iniciativa ofensiva.

















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jpuentes dijo:
1
3 de octubre de 2018
09:11:04
luis edel aldama sanchez dijo:
2
3 de octubre de 2018
09:37:22
Miguel Angel dijo:
3
3 de octubre de 2018
10:10:40
enco dijo:
4
3 de octubre de 2018
16:03:53
José Antonio Acevedo Suarez dijo:
5
3 de octubre de 2018
18:40:32
Ovidio Cores Moreno Respondió:
4 de octubre de 2018
14:36:04
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