ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Hace un tiempo, durante la matiné de un cine de Inglaterra, los niños se encontraron de súbito en pantalla con una mujer desnuda que era arrojada ensangrentada contra una cámara. Habían ido a ver junto a sus padres el último filme de la saga infantil Madagascar, y en su lugar se comenzó a proyectar la cuarta parte de Paranormal Activity 4, una cinta de terror para adultos.

Gritando horrorizados, los niños corrieron hacia la salida y, detrás de ellos, los padres. Los dueños del cine pidieron disculpas y regalaron entradas gratis para próximas funciones con la promesa de que nunca más volvería a suceder algo semejante, pero los padres se quejaron en periódicos y otros medios aduciendo que no olvidaban las caras de terror de sus hijos y bien sabían que, a esa edad, imágenes como las que habían visto no se borran fácilmente, y hasta pudieran resultar traumáticas.

El hecho nos sirve para recordar que con la  explosión del audiovisual pueden entrar en nuestros hogares escenas escabrosas de todo tipo, desde el asesino a sueldo disparándole en el rostro a su víctima –con profusión de masa encefálica regada contra las paredes– hasta los más ardientes actos sexuales, sonido estéreo incluido, sin olvidar ciertos videos musicales en los cuales las vulgarización sinonímica del sexo masculino es una constante en las letras de los cantantes, siempre dispuestos ellos a dejar constancia (a puro mandarriazo poético) de sus proezas amatorias.

Hay quienes se preocupan por que los niños no vean ni oigan lo que no deben,  pero no faltan los que opinan que si ellos,  por casualidad, se asoman y tiran un vistazo, pues «mientras más rápido descubran, más rápido conocen y  aprenden».

Discutible escuela de la vida que olvida, lastimosamente, lo que es la fragilidad infantil en unos primeros años en que cualquier pistoletazo fuera del almanaque deja su marca. Que no por gusto se exigen en todos los cines del mundo la clasificación de películas por edades, detrás de las cuales se encuentran no pocos estudios de sicología y de otras ciencias.

Una clasificación que también debiera existir en nuestros hogares,  si no en letreros, al menos sí inviolable en la mente de los padres.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Taina dijo:

21

22 de mayo de 2018

17:25:44


Como si todo no funcionara como un sistema. La educacion que parte de la casa lo mismo se enriquece que se degenera con lo que le aporta la sociedad. Ese es el mensaje, no pienso estar para nada errada. Estoy completamente de acuerdo con lo que han comentado "lula" y "la Yule" Han expresado lo que he querido decir solo que a veces no encuentro las palabras adecuadas. Lo demas es hacer de este problema "agua pasada" lo demas es hacernos ciegos ante los verdaderos culpables.

Janet dijo:

22

23 de mayo de 2018

16:17:52


Considero que el autor del artículo debe estar satisfecho con la polémica generada , es cierto , todo funciona como un sistema y dentro de un sistema hay relaciones de jerarquización , subordinacion y coordinación .¿Qué lugar ocuparía la familia dentro de este sistema, la de subordinarse a los valores de la sociedad o el de jerarquizar valores que permitan al individuo salir a flote en las diversas y/o adversas situaciones que pueda enfrentar? En la mayoría de los casos (lo digo por experiencia y lamentablemente ) ,detrás de una conducta inadecuada hay un mal manejo familiar , sobre todo en esos años donde el niño es más fragil. No es problema de ser ciegos o buscar verdaderos o falsos culpables , simplemente reflexionar como se nos pide en el artículo, pues sin duda la sociedad ha cambiado , lo que no cambia ni cambiará es la "visión" ,"la luz larga y corta" que como padres estamos obligados a desarrollar .Gracias. Saludos.