ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Atrapado quizá en las nostalgias del cinemascope y la pantalla ancha, rivalizo con mi hija Olivia por ver películas, y todo el audiovisual que le interese, en su teléfono móvil.

Y le explico que el cine no es solo contenido, ese enterarse qué sucede en la trama, sino igualmente «atmósfera»; fotografía, escenarios, actuaciones, música estéreo, un disfrute de enjundias múltiples que no hay por qué perdérselo «en grande».

–Gigantismo– me refuta con la ironía de un perdonavidas.

 De nada vale decirle que si está en casa es mejor que, al menos, recurra a la pantalla del televisor, o a la computadora, lo que en pocas ocasiones hace «porque debes saber –me instruye– que los teléfonos inteligentes vienen arrasando con ordenadores, netbooks y tabletas».

–Además –dice– mientras esperas una guagua no hay nada como un móvil para ver el capítulo de una serie.

Habla entonces de los días en que los celulares servían solo para hacer rápidas llamadas y enviar mensajes. Historia antigua –mira al techo–,  y explica que ya los grandes negociantes no venden el producto a partir de sus bondades para hablar por ellos. Ahora lo que resaltan es cuáles son los mejores teléfonos para ver películas y series; el tamaño de la pantalla, el potente reproductor de multimedia, el perfil de conectividad, el procesador y la capacidad de las memorias, todo lo cual permite llevar un buen cine en el bolsillo.

Necesitado de defenderme le hablo de la nueva generación de televisores que se fabrican con grandes pantallas curvas, de la dichosa tecnología de puntos cuánticos que permite abaratar los precios y multiplicar en 64 veces la calidad de los colores.

–Eso está muy bien para los que pueden tenerlo y, además, se quedan en casa –dice. Y me pregunta si tengo en mi archivo una vieja película de la que siempre oye hablar y nunca ha visto.

Se la doy en una memoria, la copia en su teléfono, mete en la mochila las casi tres horas de metraje de Lo que el viento se llevó, y parte.

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Andrews dijo:

1

6 de mayo de 2018

21:38:30


La globalizacion es un echo en Cuba, aunque muchos se nieguen a entenderlos. Pu, pua llego el tren y ya se va para el que no monte. "Ley de la negacion de la negacion" y "Unidad y lucha de contrarios" en dias de Marx.

Alejandro Fernández Costa dijo:

2

7 de mayo de 2018

07:59:10


Nos guste o no ,es el mundo de hoy.Muy sabio de su parte orientar el gusto de su hija.Muy sabia ella de aceptarlo,pero dentro de los avances tecnológicos actuales.Todos,padres e hijos,deberíamos actuar así.

Pedro R.Castro dijo:

3

7 de mayo de 2018

08:29:38


Muy cierto :D !!!

Nicolás Pérez Delgado dijo:

4

8 de mayo de 2018

07:16:53


Muy bueno, Rolandito: El problema es mundial. El disfrute del ARTE cinematográfico y de la literatura se van a bolinas. Abrazos nicolas

la cienfueguera dijo:

5

8 de mayo de 2018

11:40:35


el arte cinematografico en cienfuegos se perdio antes de que existieran los celulares aqui hay 4 salas deteriorandose hace años el cine luisa que ademas es teatro se ha convertido en ratonera no se usa para nada el cine prado que lo desvarataron para hacer un proyecto cultural de no se cuantas cosas y no han terminado nada que es un punto de perdida de materales de construccion y no terminan nada, el cine jagua lo cogieron para una disco fiñe y ya no se sabe que cosa es deteriorado al maximo y el cine guanaroca ahora es sede de grupos infantiles que no tiene programacion fija y tambien es un deterioro total y por favor que no se pierda el teatro terry que esta falta de que le pasen la mano y la sala de video de 3D con 15 sillas y ya solo hay espejuelos `para 9 un verdadero desatre SOS EL septimo arte en cienfuegos