ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Unas semanas después del asalto al Palacio Presidencial (13 de marzo de 1957) salí al balconcito del cuarto donde vivíamos, en la calle Consulado, esquina a Colón, y aprovechando que es­taba solo coloqué en el piso la cazuela más grande de que disponía mi madre, y debajo le puse un cohete de diez centavos. A mis 11 años de edad no me movía otro interés que comprobar si la fuerza expansiva haría subir el recipiente hasta la altura del muro.

Fue mucho más que eso. Ante mi asombro, la cazuela se levantó unos diez metros y cayó sobre el techo de un ómnibus de la ruta 14 que acababa de doblar por Colón. El estrépito resultó enorme y mi espanto mayor. Cerré las puertas del balcón y corrí a esconderme debajo de la cama. Desde allí sentí un voceo alterado proveniente de la escalera, el toque a mi puerta y la puerta, de cartón tabla, abierta abruptamente por un empujón. Ya para entonces estaba en pie y poniendo mi mejor cara de inocencia ante dos policías, bastante nerviosos, que viajaban en el ómnibus y pistola en mano me hacían preguntas, al tiempo que lo registraban todo, hasta el orinal en forma de cubeta que poco antes había utilizado.

No tardaron en comprender que allí “no había nada” y en presencia de los vecinos, congregados en el cuarto para asegurar que yo era un niño estudioso, amante del cine y de jugar a las bolas y los trompos, uno de ellos me miró penetrante y sin premura soltó su veredicto antes de marcharse: “muchachito comemierda”.

––2––

Unos metros por Consulado, hacia Trocadero, estaba (está) el edificio Andrea, en aquel entonces lujoso y con una premisa pa­ra los que acudían interesados en alquilar uno de sus caros apartamentos: “no se admiten ni perro, ni niños, ni negros”. La última clasificación no se exponía por lo claro, pero un tío político, encargado del edificio, me hablaba (y lo comprobé) de cómo te­nía que “pulirla” para no resultar ofensivo, dar cien evasivas y cumplir así con la disposición del dueño.

En ese edificio conocí a Armando, un guajirito de escasa estatura, natural de Madruga (¿o Los Palos?) que por 30 pesos al mes debía limpiar el edificio, incluyendo las escaleras, botar la basura y mantenerse luego con un escobillón en mano, a la entrada del edificio, sacándole brillo al piso de granito.

Armando dormía en el pequeño cuarto de los relojes del gas, donde el tufo era insoportable, y siempre tenía los ojos rojos, no se sabía si por la densidad del fluido que respiraba cada noche, o por la bebida. También era muy enamorado.

Una madrugada los gritos de Armando nos despertaron. Salimos al balcón y lo vimos plantado en medio de la calle con su largo escobillón debajo del brazo como si fuera una lanza. Rugía su intenso amor por una mesera que trabajaba en un night club, frente al edificio donde vivíamos. Gritos de pasión y también de retos contra un supuesto “marinero” que trataba de “tumbársela” (Consulado estaba lleno de night club y era habitual que acudieran a ellos marinos procedentes de barcos de guerra norteamericanos anclados en la bahía de La Ha­bana).

No recuerdo como terminó aquella escena con Armando, dispuesto a jugársela por su dama, pero sí que la primera vez que me enfrenté en la escuela con la clásica imagen armada del ingenioso hidalgo de la Mancha, supe que, “eso”, ya lo había visto antes.

––3––

Y cruzando Trocadero, los cines Majestic y Verdún, al que se le levantaba el techo en noches calurosas, algunas veces bajo la premura voceada de los espectadores: “¡cojo, levanta, que el ca­lor nos mata!”.

No paso mucho por la calle Consulado, pero cuando lo ha­go, detenerme ante lo que fueron esos cines es obligatorio: allí aprendí a farfullar como Marlon Brando, y me enamoré de una estrella tras otra, hasta la llegada de la Bardot, que resultó algo así como un infarto fulminante, y viendo Al este del paraíso (Elia Kazán, 1955, con James Dean) comprendí que el cine podía ser otra cosa.

Imaginando los interiores de esas salas, sus pasillos y cortinajes, trato de descubrir al muchachito que una vez fui y que tras “inventar” la peseta tantas veces perdida para la entrada, y correr desaforado hacia la taquilla, procura calmarse la respiración en su luneta preferida, antes de que la luz irrumpa en la pantalla.

A veces me veo allá adentro, pero esa sería una historia demasiado sentimental para contarla.

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Daisy T. Rivero Leon dijo:

1

13 de mayo de 2016

03:11:25


Muy bonito comentario. Me encanta sus criticas y tambien sus comentarios sobre el cine.

Luis dijo:

2

13 de mayo de 2016

03:44:10


Excelente, simplemente excelente

francisco dijo:

3

13 de mayo de 2016

07:15:17


Amigo Rolando Pérez Betancourt con esta historia Ud. me ha hecho recordar muchas cosas. 1. - Los versos de Guillén: "el marino americano que en el restaunt del puerto me quiso dar con la mano, allí mismo quedó muerto". Cuba nunca mas va a ser prostíbulo donde los marines venían a saciar su sed de sexo tarifado, con tarifas muy bajas, por cierto. 2.- También fui un amante del cine desde pequeño (en mi ciudad solo había 4 en aquellos tiempos de mi niñez. Y esa es una "enfermedad" que no tiene cura. Todavía amo al cine, en casa, en la computadora en la sala del cine. 3.- También me "enamoré" de Marilin y de la Bardot. A esta última hasta le dediqué unos versos, que no eran muy buenos, pero si muy sentidos. Luego, ya en mi adolescencia trabajaba planchando guayaberas para ganar unos centavos y poder convidar a la noviecita de turno al cine para tener con ella aquellos "juegos" sexuales, para luego convidarla a un helado (10 centavos cada uno, qué tiempos aquellos que no volverán, verdad?). Y otras veces iba al cine, sin la novia, y me compraba un tabaco de los que se llamaban "panetela" de 5 centavos y me sentaba en el área que por acuerdo de todos era para los fumadores y veía un buen oeste fumando mi panetela. Todavía hoy sigo pensando que el cine del viejo oeste es uno de los mejores. Al final los filmes de samurai, de Akiro y Mifume, eran como los oestes, solo que con espadas japonesas. 4.- No hice esas bombas cohetes, pero estaba tan al lado de los indios, que construí un arco y una flecha, en la punta de ella coloqué la envoltura de una bala de fusil, y cuando mis amigos del barrio y yo comenzamos a lanzar aquella arma de guerra, nos sorprendió todo lo que volaba. Un vecino que "hacía hierros" tensó el arco a casi todo lo que daba y la flecha voló tres cuadras. Y ahí mismo destruyó el arco y la flecha. Cosa que le agradezco todavía porque me libró de tener en la conciencia un muerto atravezado por la flecha, que era realmente un arma de guerra. En nuestra imaginación estábamos luchando contra los casacas azules y a favor de los indios.

soraya dijo:

4

13 de mayo de 2016

07:32:37


Muy bonita su narracion.No creo que lo que tiene por contar sea demasiado sentimental, el ser humana cuando alcanza determinada edad y aun sin determinada edad trata de revivir, a traves de recuerdos, relaciones etc. lo que le proporciono en determinado momento sensaciones de felicidad, de heroisidad, realizacion,sentirse protegido y amado. Cuente, cuente historias sin vacilar, estoy segura que hay mucho publico que las leera.Exitos.

celia dijo:

5

13 de mayo de 2016

07:54:15


como se dice en el lenguaje de la calle,SIRVIO

Rafael Respondió:


16 de mayo de 2016

20:08:56

De que sirvio? Que quiso decir? Al fnal toda esta historia es para hablar de los marines o que ya no quedan cines?

Carlos de New York City Respondió:


19 de mayo de 2016

16:47:39

COMENTARIO : Para : RAFAEL " ? Porque no hay CINES En mi Cuba Querida Hoy Dia y desde Ayer Fueron cerrandose Por PELIGROSIDAD en CONSTRUCIOn del Inmueble e Edificio , Cines Viejos y Adsoletos Ya que se dejaban de USAR el CINE , Filmaciones y PAISES como ECONOMIAS y Otras cosas mas de la Vida y de los ESTADOS y Cultural la CINTA dejaba de existir asi como los VIEJOs PROYECTORES de CINE, como Tambien devido al mismo CRIMINAL BLOQUEO ECONOMICO que cerraba las PUERTAS a mi CUBA querida y por ENDE al propio GOBIERNO y asi al ICAIC las Posibilidades de COMPRAS de PIEZAS y RESPUESTOS para los GRANDES proyectores de CINE y SALAS, tambien se dejaba de PRODUCCIR las peliculas y Dodumentales en Dichas CINTAS de PLASTICO y es que era la CULPA tambien de los PAISES desarrollados y Poderosos economicamente que daban PASO a las Nuevas TECNOLOGIAS, ese CINE FUE Muriendo, Tambien el BAJO costo de un CINE que era de un PESO CUBANO no daba PODER ni era una ECONOMIA NI GANAncia PARA EL MISMO icaic EN DARLE mantenimientos A ESOS vIEJOS edificios donde estaban enclavados los CINES y esos dos CINES bellisimos y ACOJEDORES ahi en la calle Consulado el MAJESTI y VERDUN< cuales Fueron TERTUTILAS de mi niñez y Juventud ya que yo vivia a unas ciuadras de alli Tambien. MIRE Usted sin embargo cuanto Vale una entrada aqui a un CINE que hay dos o Tres nadamas y NADIE va al CINE ? $ 13 dollars, Mientras que en Cuba VALIA un PESO y Otros 50 Centavos.... El mismo CINE de CAMPOAMOR ahi en la calle INDUSTRIA y SAN Jose ( san martin ) en una esquina del CAPITOLIO que se queria REPARAR Y recuperar su CINE Y la misma Historia de Ese Edificio y TEATRO , sin embargo no se Pudo por VARIOS Intentos que tubo de CONSTRUCCION y REMODELAJE . DE Todas maneras MANERAS' NO Culpen Siempre al Gobierno de Cuba , No Culpen mas a la REVOLUCION CUBANA del 1959 y no sean tan INGRATOS que NO HABRIA mas salas de CINE en Nuestra Patria querida de Cuba Pero sin EMBARGO si HUBIERON Y HAY mas Escuelas , Mas Hospitales y Mas CIRCULOS INFANTILES y Para Colmo ! De GRATIS ! " NO quieran saber UTDS cuanto VALE aqui un LIBRO para ir a una escuela " Yo que tube que gastarme de Solo un Libro de unas PAGINAS $ 89.00 dollars para que mi Hija Pudiera RECIBIR esa Clase..... " Ser ignorante de la ignorancia ajena es la enfermedad del ignorante. " Amos Bronson Alcott

albert dijo:

6

13 de mayo de 2016

09:24:05


Majestic, Verdun, solo faltó el teatro Alcazar, ya tambien un fantasma del pasado...........

Cayero dijo:

7

13 de mayo de 2016

09:27:13


Rolando muy buen artículo, como siempre, esos recuerdos siempre nos acompañarán toda la vida. Y leyendo el tercero sobre los cines me trae a la mente el actual y lastimosamente ruinoso cine Villaclara en mi ciudad de Santa Clara, emblemático en su tiempo, donde muchos nos machacamos para entrar a ver películas de Sandokan y otros héroes de moda en esa época y de Tarzan y Superman en la de mis abuelos. Lástima ver cómo se han convertido en de todo por la indolencia, negligencia y poco cuidado. Si somos capaces de remozar pueblos de 500 años de antigüedad ¿por qué no podemos recuperar esos espacios citadinos tan cargados de recuerdos de varias generaciones y darles un uso apropiado en beneficio de la comunidad? O si no es mucho pedir... Que vuelvan a ser cines. Gracias Rolando y Granma.

fide dijo:

8

13 de mayo de 2016

10:36:10


Si que está linda esta historia que nos regala hoy Rolando, debo decir que sus comentarios me gustan, siempre que puedo los leo, le deseo éxitos en su desempeño.

Miriam dijo:

9

13 de mayo de 2016

11:43:20


Bueno estos comentarios me han llevado súbitamente a mi infancia, quién lo diría, casi fuímos vecinos, yo vivía con mi abuela y mi mamá en Águila casi esquina a Trocadero, por cierto no se si recordará la bodega del chino Alfonso y el bar de la esquina que era de un español muy grueso a los que los muchachos del barrio le decíamos el viejo de los codos, nada Betancourt que usted me ha alegrado el día, gracias por esta y por todas.

Joan dijo:

10

13 de mayo de 2016

12:18:19


No paro de reirme pensando en el bacín volador. Pudo tumbarle la primacía al primer sputnik, también en 1957... Yo también recuerdo una larga secuencia de una calurosa Laura Antonelli, en Divina Criatura, allá por los 70. Pensando en eso fui a ver también El Inocente en una de sus primeras presentaciones. Y también recuerdo a Stefanía Sandrelli en Desobediencia...

la cienfueguera dijo:

11

13 de mayo de 2016

13:55:03


Muy bonito su articulo se le nota tremenda nostalgia ,pues yo tambien tengo nostalgia de las salas de cine de aqui de Cienfuegos que se han convertido en recuerdos espacios casi sin uso no se porque, en paises desarrollados existe el cine porque no tenerlos tambien nosotros aveces han cogido lugares y han sido remodelados y han perdido su exencia que se podra hacer para rescatar la tradiccion del cine

Oscar Luis dijo:

12

13 de mayo de 2016

23:59:53


Lo conozco, me gustan y sigo sus comentarios. ¿Alguna vez a salido fuera de La Habana para encontrar situaciones similares? Le sugiero, respetuosamente, que se llegue a Maffo, en el municipio Contramaestre de Santiago de Cuba, y no en el pueblecito, sino unos 3 a 4 Km mas alla, cuyos nombre es Blanquizal y un poco mas lejos, Tinajones; ahi encontrara historias sorprendentes, yo no se hacerlo, tampoco me publicarian, pero ahi naci. Saludos a usted y a su hija Olivia de su Pediatra de su primera infancia.

alfredo dijo:

13

14 de mayo de 2016

02:35:59


Que bonitos comentarios .. quedados todos en el pasado.. que ha pasado con los cines... hablas del Verdun y el Majestic,.. y los otros :: ? y el atlas? y los cines d emi barrio en San miguel? los recuperaremos algún día y así dejaran de ser mucho de ellos un recuerdo de cines de barrio.. gracias,,,

Daira Reyes de Armas dijo:

14

14 de mayo de 2016

08:33:48


Estimado vecino me gusto su comentario de nuestro barrio aunque yo no vivi en los tiempos de los marines pues naci en el 68 y mi vida huviera cido dura pues soy mestiza, todavia vivo en Consulado esquina Neptuno naci en el edificio de los altos de la cervesera y como usted hecho de menos lo que fue mi barrio en mi niñes, ya no estan los marinos y los cines pero tampoco el anón de virtudes, la martera,el chorrito, la decencia,la educación y el respeto a los mayores, espero que cuando tenga que visitar nuestro barrio no tengas que sufrir y no se te arrugue el corazon como lo tenemos los que vivimos todavia alli y añoramos lo que fue nuestro barrio.

Manuel dijo:

15

14 de mayo de 2016

09:01:00


Rolando, su artículo es de lo mejor que he leido ultimamante.Me ha hecho recordar momentos de mi niñez en la azotea donde vivía en la Habana Vieja. Yo también por esas fechas experimentaba con cohetes de 10 centavos dentro de una lata vacía de chorizos "El Miño".La explosión era como la de un petardo, y como era en una azotea siempre fue muy difícil de detectar. La altura que alcanzaba la lata era efectivamenmte de varios metros, pero en mi caso no caia en la calle. Sobre los cines recuerdo con nostalgia a los de mi barrio; el 'Cervantes'y el 'Habana' (hoy Planetario)Tambien el 'Ideal' algo más lejano. Gracias por tu artículo.

sobrio dijo:

16

14 de mayo de 2016

15:43:59


Muy buenas historias, trato de no perderme esos comentarios suyos tan esclarecedores como necesarios para entender y sentirnos mas cerca o no, de lo proyectado. Felicitaciones! gracias

pitcher dijo:

17

15 de mayo de 2016

10:09:37


Muy bueno, ameno y recordar es volver a vivir.

sandra dijo:

18

16 de mayo de 2016

08:20:23


Excelente nota.Desde el Cenesex elogiamos mucho su trabajo también en la TV,y esperamos verlo en las actividades por la Jornada contra la homofobia esta semana

Dalgis Rodriguez Antunez dijo:

19

16 de mayo de 2016

13:25:17


Querido Rolando Perez, y disculpe el exceso de confianza, acabo de leer su publicacion y me parecio inspiradora, sobre todo porque me siento una amante comprometida del buen cine, ese que usted nos propone cada viernes y que a mi opinion es cada semana una verdadera clase para aquellos que aman como usted el septimo arte. Solo queria darle las gracias por ser quien es y por su espacio de cine, el mejor, en mi opinion, de la television cubana,,Saludos desde Camaguey

yamila dijo:

20

17 de mayo de 2016

07:04:29


excelente rolando, tres historias excelentemente narradas que nos llevan a regresar al pasado. sería muy bueno que los jóvenes leyeran su artículo. Cada una de sus hitorias personales tiene una ensenanza para ellos, los 120centavos que tanto trabajo costaba conseguir para ir al cine y que la mayoria de las veces no había, los encergados de los edificios, figura que desde hace muchos anos no existe y que tanta falta hace, en fin, gracias