ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Aquella mañana de nostalgias hablamos de los amigos, de los que comparten las alegrías y escollos del oficio, de esos futuros padres que echan mano al calendario y se plantean nuevas prioridades, de quienes ya no están o decidieron establecer sus destinos en otros lares, de los que se graduaron pero han permutado hacia otras labores quizá más “solventes”.

Nos pusimos melancólicas. Reencontrarse con colegas de estudio y trasnoches es siempre un buen pretexto para calar en la memoria; sin embargo, ese último recuento dejó un sabor inusitado.

Hasta ese entonces no lo había sentido tan cercano, tan personal. No suponía a algunos de mis compañeros de aula dedicándose a la versión cubana de babysitting o “niñeras particulares”, atendiendo mesas en cualquier bar-restaurante del Barrio Chino o probando suerte en las famosas clínicas del celular, servicios de impresión, paladares u otro negocio que le permitiera poder llegar a fin de mes sin premuras en el bolsillo.

Para algunos lectores puede carecer de sentido alcanzar una calificación profesional o técnica en determinada especialidad, para luego no ejercerla. Otros, tal vez critiquen esta postura y la enmarquen de “facilista”: cuando el zapato aprieta es mejor ponerse otro.

Sin embargo, en mi criterio influyen otras variantes —además de resolver ciertas necesidades materiales— cuando el egresado de la enseñanza superior decide emplearse en un ejercicio ajeno al que aprendió.

Un ejemplo recurrente: aunque se garantiza la incorporación de los noveles al ámbito ocupacional, no siempre las empresas hacen el mejor uso de este recurso humano y el adiestrado puede acabar fungiendo como recadero, llenando papeles o en asignaciones que no le permiten desarrollar sus habilidades y conocimientos al máximo. No es de extrañar entonces que una vez finalizado el tiempo de adiestramiento, y otras veces sin llegar a cumplirlo, este rompa vínculos con el sector estatal.

En tal escenario nadie sale vencedor. Ho­ras de estudio y preparación engavetadas en casa, y echada por la borda la inversión que el gobierno cubano asegura para la formación de los universitarios.

Sí, es cierto que existen otros caminos. El pluriempleo se ha convertido para muchos gra­­duados en una opción que garantiza ese extra necesario si hablamos de ingresos personales.

No obstante, aquí no solo entra en cuestionamiento la disposición que la persona asume frente a una doble jornada, también hay que tener en cuenta que no todos los centros laborales —ya sea por la propia rutina organizativa— ofrecen al trabajador la posibilidad de desplegarse en segundas funciones. La misma receta puede aplicarse sin complicaciones para unos cuantos, mientras que para otros es sencillamente imposible de llevar a la práctica.

La realidad se torna más compleja cuando el profesional hace cuentas con su salario, mientras existen ciudadanos que triplican estas gratificaciones, y en algunos casos, a través de escenarios “dudosamente legales” si nos cuestionamos cómo adquirieron tales sumas de dinero.

Tampoco se trata de comparaciones o de echarle la soga al cuello al cuentapropismo, pero sí de estar conscientes de que existe un problema real que no puede pasar inadvertido, ya sea por la implicación de la fuerza joven en las nuevas formas de gestión, el inminente envejecimiento de nuestra población o la necesidad de formar y capacitar un relevo que asegure el desarrollo del país, desde todas las esferas de la sociedad.

Hoy, la cuestión económica figura como una de las principales causas de este salto en el mercado laboral. La mejor apuesta del mañana sigue siendo el perfeccionamiento de las empresas estatales y el incremento de los índices de producción para que cada cual obtenga lo que merece según su trabajo; y así equilibrar la balanza cuando el graduado decida quedarse en su desempeño actual y no colgar el título en la pared.

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Pablinho dijo:

6

12 de febrero de 2016

11:59:35


Ciertamente es traumático el fenómeno implícito en la dinámica diaria no sólo del joven que aspira desde sus sueños universitarios realizarse, sino de aquel que conectado en una realidad mas real que el mismísimo título, se ve invalidado por los trámites buracráticos, es una barbaridad esperar dos, tres meses para ser aceptado en un puesto laboral, es una barbaridad conjugarse en la corruptela que intenta vender y comprar plantillas laborales para ascender a un digno trabajo, es una barbaridad disponer de recomendaciones para tomar delantera sobre muchos otros que quién sabe, llevan meses esperando una respuesta de un centro laboral; a estas barbaridades no enfrentamos, a estos síntomas y malestares burócratas. Por lo tanto yo diría: el título en la pared y colgado en el tiempo.

YO dijo:

7

12 de febrero de 2016

12:04:44


Por arribita lei tu articulo vaya ni lo lei pq estoy apurada pero usted sabe lo que sucede cada dia será peor pq en las empresas no se le quiere dar paso a los jovenes a no ser a los que babosean para estar aplastados y podremos luchar y por supuesto seguir preparandonos pero estamos rodeados de descaro y de intereses personales y no me refiero a las personas mayores de 60 años que aun siguen por suerte trabajando me refiero a la mediocridad que nos está dirigiendo que no sabe lo que es dirigir por eso le digo mi amiga abran mas particulares con titulos en la pared sludos

Pablinho dijo:

8

12 de febrero de 2016

12:10:11


Muy bueno el comentario

Charly dijo:

9

12 de febrero de 2016

12:51:44


Hay Yaditza !!!! Son tantas cosas, esta el dinero, por supuesto es el numero 1, pero ademas los malos ambientes laborales, dirigentes incapaces que no saben nada y como la ignorancia es atrevida...., el transporte, falta de condiciones laborales. Sumale a eso que ahora nadie quiere responsabilidades, en un pais donde a falta de salario la gente esta detras del invento nadie quiere que le toque una colateral sin comerla ni beberla,esto son solo algunas cosas que me vienen a la mente ahora, la lista es mas larga. Y titulos colgados en la pared no solo tienen los jovenes, hay miles no tan jovenes que tambien lo han colgado para tomar otro rumbo aqui en Cuba o en el exterior. Pero esto es solo un reflejo de la crisis que estamos viviendo que sus verdaderas dimensiones se iran visndo con el paso del tiempo. Gracias

Osvaldo dijo:

10

12 de febrero de 2016

13:19:32


Usted tiene mucha razon en su articulo. En lo personal conozco personas profesionales como doctores, ingenieros y otros que no ejercen su carrera. Quizas algunas personas dirian que no tenian vocacion y por ello no ejercen. Pero la realidad es otra, muchas de estas personas prefieren trabajar en el turismo de meseros o bartenders porque asi ganan mas. Todo aquel esfuerzo laboral merece admiracion, no importa cual sea el nivel de educacion requerido. Mas sin embargo, encuentro un poco erroneo que un mesero de un restaurante en un hotel 5 estrellas tenga mejores ingresos monetarios que un doctor que salva vidas.