ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Los aportes tecnológicos en el cine encontraron la resistencia de aquellos que habían triunfado con sus propias técnicas y poéticas.

Antológico es el portazo de Chaplin cuando varios productores de Hollywoood —con la esperanza de que el genio aceptara el cambiazo— lo invitaron a una proyección que le permitiría calibrar las posibilidades del sonoro.

“Sin el silencio, el cine pierde su poesía”, dijo airado, y se fue a rumiar el espanto que le ocasionaba el sonido en pantalla.

Hoy nadie discute que el mejor Chaplin ha­bría que buscarlo en sus películas silentes,  lo cual no fue óbice para que el creador terminara por aceptar las nuevas tecnologías de su época, tras la convicción de que su uso le iría cambiando al espectador la forma clásica de asumir el cine, una constante de apreciaciones renovadas que se repetirá hasta mucho más allá de nuestros días

Los artífices del cine negro norteamericano, que tanta influencia tuvieron del expresionismo alemán, temblaron ante la aparición del cine en colores, que les impedía expresarse me­diante sus magistrales combinaciones de luces y sombras.

También figuras como Bergman, o Fellini, rechazaron en un principio el uso del color, para terminar aceptándolo.

La irrupción masiva de la televisión, en los años cincuenta, obligó al cine a recurrir al Ci­nemascope y a intensificar las grandes producciones en tecnicolor y sonido estéreo, además de crear el 3D (que en aquellos días era menos efectivo y daba dolores de cabeza), entre otros recursos tecnológicos encaminados a plantar pies firmes ante la pantallita devoradora de audiencias.

No es lo mismo ver un filme en un cine, que en la televisión. Pero ver películas de manera tradicional se ha ido modificando bajo el peso demoledor de los adelantos tecnológicos, que permiten llevarse al hogar lo que se quiera para disponer del producto a la hora más propicia y según el estado anímico prevaleciente. Po­si­bi­lidad que ha dado lugar a un nuevo tipo de es­pectador, interesado más en consumir contenidos mediante cualquier medio moderno, que en calibrar estéticas, o el influjo de los diversos componentes artísticos.

Las diferentes formas de recibir una producción audiovisual permite hablar entonces de espectadores con apreciaciones disímiles a partir de un mismo producto, porque no sería lo mismo Avatar en un cine, que en una computadora.

Pongo de ejemplo la muy taquillera Avatar, porque cuando se estrenó internacionalmente, amigos que la habían visto hablaban solo de sus efectos especiales y, en concreto, la excelente utilización de la 3D, con lo cual pasaba a un segundo plano la historia en sí, bastante simplona y con no poco de Danza con lobos, el oeste de Kevin Costner.

Tal ejemplo, y otros más, permiten barruntar que no obstante el desarrollo de las nuevas tecnologías, el gran cine comercial, en manos de las transnacionales del entretenimiento, continúa martillando en su agotado universo temático, entre otras razones porque a lo largo de los años ha condicionado la preferencia de un gran público interesado en consumir fórmulas, y no en cambiar sus miradas apreciativas. Ese público, atrapado en la opinión dominante que le inculcan los grandes medios, y que hoy se expande a los dominios de la política, la economía neoliberal, la filosofía de bolsillo, la mo­da, la belleza física y por ahí una larga lista, paga por ver los millonarios blockbuster, o lo que es igual, el éxito garantizado a partir de sus preferencias, y no por filmes provenientes de un cine más serio, o de autor.

El 3D complica el proceso creativo por cuanto se debe tener presente la otra dimensión pa­ra conformar el guion técnico y el storyboard. Acorde con las posibilidades de las nuevas tecnologías, se busca un planeamiento visual de mayor trascendencia para que el espectador se vea involucrado en la  historia, pero  involucrado no de una manera intelectualmente participativa, sino más bien como si se encontrara en una feria de atracciones: el avión que estuvo a punto de golpearme, el golpe de sable que esquivé, las catástrofes geográficas, y así por el estilo. Es decir, la adrenalina y el estar al tanto del próximo truco visual, hacen que difícilmente la tercera dimensión pueda involucrarse en historias íntimas que superen los límites del cine comercial.

Una rápida mirada a lo hasta ahora realizado así lo demuestra: guiones bastante simples y por lo general en el género de la ciencia ficción, a partir, casi siempre, de dos mundos paralelos de los que se entra y se sale por diferentes vías y, al igual que los otros géneros preferidos por el 3D —la aventura y el terror— una extremada violencia y escenas de acción repartidas según los cálculos de una computadora.

No quiero ser pesimista porque, después de todo, el progreso tecnológico a lo largo de la historia del cine ha demostrado que puede transformar las concepciones estéticas y con ellas las formas de consumir los productos audiovisuales, pero casi pudiera asegurar que el 3D difícilmente podrá escapar de las trampas del consumo fácil en el que él mismo se enrejó, tras abrir los ojos al mundo.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Jose Luis dijo:

21

26 de noviembre de 2015

08:02:59


Me gusta el cine y confieso que he tratado de mejorar mi paladar leyendo criticas desde Cabrera Infante hasta UD..Pero no mejoro,sigo opinando Que el Ciudadano Kane y el Acorazado Potemkin son aburridisima mientras disfruto muchisimo The Shining(El Resplandor)y el Samuray con Alain Delon,a ambas las he visto mas de 6 veces y no me aburren..Sigo pensando que cada uno goza con lo que le gusta

Joan dijo:

22

26 de noviembre de 2015

10:01:00


También hay que comprender que para los entendidos parte del disfrute viene del conocimiento de cuanto se aprovechan las técnicas, de guión, iluminación , fotografía con sus limitaciones tecnológicas, (¿vieron a Barry Lyndon con la habitación iluminada solo por velas...? Inimaginable un mundo iluminado por velas a los que hemos visto lamparas eléctricas en el techo desde que abrimos los ojos) y las tendencias imperantes en el momento y que cuando algo existe no tan limitado o más novedoso no se aprecian, por desconocimiento puro y duro, las dificultades que otros antes tuvieron que vencer en aras de su ideal artístico. Esto es para "connosierurs". Por otra parte, repito, para la masa no "tan intelectual", que paga (en volumen, muchísimo), hay también muchísimos productos efectistas, o cargados de efectos, o con temas manidos pero gustados que hacen sonar la contadora. En fin, que creo igualmente que cada cual goza con lo que le gusta (y "para gustos se hicieron los colores"), y es capaz de comprender, detalle que no es posible olvidar.

Juan Carlos dijo:

23

26 de noviembre de 2015

12:09:51


Aunque no nos guste reconocerlo, somos conservadores, especialmente en las pequeñas cosas. Quizás sea un atavismo para garantizar la supervivencia. Pero lo cierto es que en la vida lo unico permanente son los cambios. Es normal la nostalgia. Y la nostalgia no es intrinsecamente mala, porque este sentimiento (si lo es), por ejemplo, inspiró las Coplas de Jorge Manrique, que es de lo mejorcito que se ha escrito en nuestra lengua. Sin embargo, poco despues alguien dijo que no todo lo pasado es bueno, ni todo lo moderno es malo. Y esto fue en el siglo XV. Es decir que los que participamos en este debate estamos reproduciendo uno de los motivos más universales que han movido a la reflexión en todas las épocas. Suscribo lo dicho por R.P. Betancourt en su artículo: no se trata de que la tecnología 3D sea mala per se, sin embargo hasta ahora ha demostrado una particular afinidad con los discursos empobrecedores dando prelación a los artificios visuales en detrimento de la palabra. Blade Runner demostró que la tecnología puede ser un excelente aliado de un buen texto, y El Gran azul que no hace falta 3D para disfrutar la voluptuosidad de una fotografía sin artificios tecnológicos.

Jose Luis dijo:

24

28 de noviembre de 2015

05:14:34


No veo una pelicula para comprender,para eso prefiero la lectura que permite a mi escasas luces "enetender" Veo cine para entrtenerme del mismo modo que no tengo sexo para "comprender" la fisiologia del acto,pero se le agradece,Joan,que se ocupe de mi opinion..y sigo pensando que cada uno goza con lo que le gusta,aunque no "comprenda" el porque..En serio UD disfruta una escena porque este iluminada por velas?..

Carlos Bravo dijo:

25

14 de diciembre de 2015

11:37:15


Como se plantea en algunos comentarios es la evolución tecnológica y criticar esta por el elemento técnico es desvalorizar su importancia. Respeto su comentario pero discrepo por completo. También hay muy malas películas con la tecnología en blanco y negro, en colores, mudas o con sonido 4D, no es la tecnología la que hace el resultados. En 3D en 4K y 5K hay y habrá todo tipo de películas, desde buenas hasta malas. Es agradable sentir el efecto, ver la sensación tridimensional y experimentar hasta el movimiento del barco. Entonces esa tecnología llegó como lo hizo Internet, los celulares, el VHS, el DVD y el Blue Ray, usarla es lo inteligente. Gracias